Atletismo

Miguel Ángel López: «He pasado unos años difíciles, pero ya estoy bien y puedo hacer cosas buenas»

El marchador Miguel Ángel López, esta semana, en un parque cercano a su casa. / vicente vicens / agm
El marchador Miguel Ángel López, esta semana, en un parque cercano a su casa. / vicente vicens / agm

«Llega un momento en que llevas mucho tiempo al máximo y necesitas resetear para volver a encontrar la ilusión, que es lo que te mueve», afirma el marchador

César García Granero
CÉSAR GARCÍA GRANERO

Tras catar la púrpura del triunfo, ha pasado por unos años de menos llama, en los que ha tenido que reciclarse, someterse a un proceso de depuración que arrancó en Río 2016, cuando se quedó sin un metal que esperaba -«me dio mucha rabia», admite- y culmina ahora, que de nuevo nota un cierto borboteo en el estómago. El marchador Miguel Ángel López (Murcia, 1988) se ve con la luz larga otra vez y con la disposición mental que le ha faltado tras ganar el oro mundial en Pekín 2015. El atleta del UCAM se ha casado, ha pasado por las manos de psicólogos deportivos, ha vuelto a ser campeón de España y, lo más importante, ha reconstituido el ánimo para catar de nuevo una púrpura que ya conoce.

-Este año ha recuperado el título de campeón de España en 20km y fue sexto en la Copa de Europa. ¿Miguel Ángel López está de vuelta?

-Hice un tiempo de 1:21:00, que es una marca aceptable, aunque esperaba un poco más, pero al menos me dio el billete para el Mundial y supone justo la mínima olímpica para ir a los Juegos de Tokio.

«Aún me emociono cuando veo la carrera; casi más ahora que entonces»

-Tras ser campeón del mundo le ha costado volver al podio, ¿cómo ha llevado el proceso este tiempo?

-Yo llegué a la cumbre en una época en la que, tras Paquillo, Juanma y otros, la marcha había quedado un poco huérfana en España. Pude cubrir ese hueco, pero es verdad que después he pasado quizás a un segundo plano respecto a años anteriores. Ahora parece que estoy logrando volver a aquella senda.

-Entonces, ¿es posible que volvamos a ver a Superlópez?

-Espero que sí, la ilusión no la he perdido, aunque el cuerpo no me ha respondido como esperaba y mentalmente han sido unos años complicados, pero ya estoy bien y, aunque voy cumpliendo una edad y algún día se acabará, espero alargar el final y creo que aún puedo hacer cosas buenas.

«Más que un entrenador, es como un padre deportivo, un amigo y un confidente»

-¿Cuántas veces ha visto la carrera de Pekín 2015, aquella en la que ganó el oro?

-Unas cuantas. Si las carreras me salen mal no me veo, pero sí me gusta verme en las que me salen bien. Viene bien a nivel de motivación.

-¿Qué siente al verse de nuevo con el oro al cuello?

-Siento de nuevo la emoción del momento y la verdad es que me sigo emocionando cuando la veo. Es más, me emociona más ahora que quizás entonces, en el podio.

«Me sentí triste por no lograr la medalla, pero tenía ansiedad y no estaba relajado»

-Fue una carrera muy inteligente por su parte, en la que el chino Zhen Wang se escapó y usted mantuvo la sangre fría para darle caza después y dejarlo atrás, antes de entrar en el estadio olímpico y llevarse el oro.

-Este atleta solía pegar hachazos. Aquí lo hizo y se escapó unos 50 metros, pero en uno de los giros miré atrás y vi que venía un canadiense muy fuerte. Aceleré para que no se me acercara y entonces vi que me acercaba al chino y me dije: 'Pues lo voy a pillar'.

-¿Oía desgañitarse en el avituallamiento a José Antonio Carrillo, su entrenador?

-No me acuerdo y es una buena señal, porque cuanto menos escuchas y menos ves, es que estás más centrado. En esa no recuerdo exactamente qué me dijo.

«He dado un paso importante y me veo más fuerte que ese año de los Juegos de Río»

-Tras tantos años con él, ¿es algo más que su entrenador?

-Sí, llevo con José Antonio desde 2002, 17 años. Empecé en el atletismo en el 95, así que llevo con él casi toda mi carrera; en marcha, toda la parte de mi carrera importante ha sido con él. Más que un entrenador, es como un padre deportivo, un amigo y un confidente a quien cuentas muchas cosas.

-¿Él nota si va bien o no?

-Sí, claro. Nos conocemos muchísimo. Como él dice, cuando cojo el agua ya sabe cómo voy solo por cómo la cojo.

-Hace unos meses Carrillo dijo que aún podía volver a los grandes podios, pero antes tenía que salir de su zona de confort.

-Quizá se refería a que tenía que buscar nuevas motivaciones para trabajar con la intensidad que se requiere, no solo por cumplir. Llega un momento en que son muchos años al máximo y mentalmente tu energía no es la misma, necesitas resetear y encontrar la ilusión y las motivaciones de antes, que es lo que te mueve. Puedes hacer grandes entrenamientos, pero necesitas esa fuerza interior para seguir luchando por todo.

«Casarme me ha ayudado; tomas más responsabilidades y te hace madurar»

-Quizá se sintió colmado con el oro.

-No sé, pero 2016 fue un año duro. En los Juegos de Río sentí que estaba ante una oportunidad única, pero no la supe aprovechar. No me sentí frustrado, pero sí triste por no haber podido competir bien. Tuve lesiones ese año al inicio, y tenía mucha ansiedad y estrés. No me sentía tan centrado y relajado como el año anterior.

-¿Le afectó la presión?

-En cierta manera, sí. Tuve mucho trajín y las competiciones no fueron buenas. La Copa en mayo fue un desastre, no me encontraba en carrera. Aunque para el verano me puse bien, hice un buen test en el Campeonato de España y buenos entrenamientos en Río, dentro de mí había algo, necesitaba demostrarme que estaba bien cada día. Me faltaba seguridad, y en el momento clave de la carrera en Río no estuve, no me encontré y me dio mucha rabia.

-¿Cree que volverá a tener una oportunidad igual?

-Fue una lástima pero ya ha pasado y hay que pensar en Tokio. Me veo bien y espero tener opciones.

«No he pensado en ello, pero cuando llegue no descarto ser entrenador»

-¿Cree que puede recuperar el nivel de entonces?

-Sí, porque veo el trabajo que estoy haciendo y en algún momento se tiene que notar. Es una cuestión más mental que física. He dado un paso importante y me veo más fuerte que en ese año de Río.

-Este año tiene el Mundial de Doha, una cita muy importante, ¿se ve con opciones de acercarse a aquel 1:19:14 con el que ganó el Mundial de Pekín?

-Hace tiempo que no me acerco a esa marca y me gustaría, creo que puedo, pero el Mundial de este año [se disputa en la capital de Qatar entre septiembre y octubre] va a ser muy duro.

-¿Por el calor?

-Sí, y porque allí la humedad es muy alta. Aunque la carrera será por la noche, sudas muchísimo. Hay que controlar la sensación de bochorno y agobio. Estuvimos allí en octubre pasado una semana de concentración y se sufre bastante. Te pones a correr y a los cinco minutos ya estás empapado, como si te hubieran echado un cubo de agua por encima. No puedes casi respirar.

-¿Cómo se adapta uno a esas condiciones?

-Además de aquella concentración, vamos a ir a la base militar de Torrejón, donde tienen cámaras especiales para recrear el ambiente, en las que se pueden reproducir las mismas condiciones de humedad y calor.

-¿Y qué ha cambiado para que mentalmente se haya fortalecido?

-He tenido psicólogos deportivos, entre otras cosas.

-¿Le han ayudado?

-Sí, te ayudan a buscar los aspectos positivos, a visualizar, a controlar la ansiedad de antes de competir. Además, este año ha habido un cambio importante en mi vida. Me casé en octubre. He salido de la zona de confort de mi casa [bromea aludiendo a las palabras de Carrillo]. A mí me ha ayudado ese paso, porque te hace madurar, tomas más responsabilidades. De alguna manera, me ha ayudado a despejarme.

-¿Cómo ha vivivo su pareja todo el proceso?

-Daniela ha sido un pilar fundamental, también el resto de mi familia y mi equipo y entrenador, pero claro, sobre todo Daniela, que es quien lo vive todo de primerísima mano.

-También habrá cambiado hábitos. ¿Sigue teniendo la manía de darse una ducha bien fría antes de las carreras?

-Depende, a veces sí lo hago, pero no si compito muy temprano.

-¿Duerme bien antes de una carrera importante?

-Cuando era más joven no, me costaba, me ponía muy nervioso, pero ahora duermo mejor. Cuando gané el Mundial recuerdo que la noche antes dormí muy bien, aunque si la competición es por la mañana temprano cuesta más.

-¿Algún amuleto encima, por si las moscas?

-No especialmente, solo esto [Miguel Ángel muestra una cadena con la Cruz de Caravaca, a la que le falta un trozo, con una medalla de su bautizo y con un pergamino en miniatura que le regaló Daniela.

-¿En algún momento le ha molestado eso de Superlópez?

-No, la prensa me lo puso en un momento dado y ahí se quedó. Está bien, no me molesta, aunque claro, tampoco yo voy diciendo por ahí que soy Superlópez.

-¿Ha pensado en la retirada?

-Por el momento no. Sé que esto es deporte y como tal tiene una edad. Con 45 años no puedes estar al máximo nivel ni tampoco lo quiero, porque son muchos años de desgaste físico, pero siempre he tenido la idea en mi mente de aguantar todo lo que pueda. Eso sí, me gustaría decidirlo yo, no tener que retirarme por una lesión o porque no consiga mis objetivos. Intentaré seguir cumpliéndolos, que aún me quedan, como los Juegos, porque me apasiona el atletismo y me da pena que un día se acabe. Así que intentaré alargarlo lo máximo que pueda, antes de dedicarme a otras cosas.

-Ahora compagina el atletismo con sus estudios en la UCAM.

-Sí, así es, estudio Ciencias de la Actividad Física y el Deporte.

-Entonces, ¿le gustaría seguir ligado al deporte cuando lo deje?

-Sí, y lo de ser entrenador no lo descarto, porque es una forma de continuar unido a esto. Me gustaría entrenar y ver esto desde fuera.

-Podría ser el nuevo Carrillo.

-Ja, ja. Eso es muy difícil. Él ha montado una escuela increíble y eso es muy complicado.

-¿Le hubiera gustado dedicarse a otro deporte más lucrativo que la marcha?

-Eso lo piensas después, cuando eres un crío no piensas en el dinero. Además, muchas veces el deporte aparece en tu vida. Quiero decir que yo practiqué atletismo porque mi profesor de educación física era mi entrenador y montó una escuela como actividad extraescolar. También hice baloncesto, aunque probablemente no hubiera llegado al nivel que en atletismo. Bueno, claro que alguna vez piensas que en otro deporte... pero en fin, me gustan y me apasionan el atletismo y la marcha. Si no, no hubiera llegado hasta aquí.