Piragüismo júnior

Pablo Sánchez va por delante

Pablo Sánchez, durante el pasado Mundial de Rumanía. / federación de piragüismo
Pablo Sánchez, durante el pasado Mundial de Rumanía. / federación de piragüismo

El murciano logró la medalla de bronce en su primer Mundial, pese a competir con rivales de más edad y experiencia

JUAN ANTONIO CALVOMURCIA

Ha sido la primera medalla del piragüismo murciano en un Mundial. El éxito le llegó en el recién concluido Campeonato del Mundo júnior y sub-23 celebrado en la localidad rumana de Pitesti. El torneo se saldó con la enorme alegría no solo del murciano Pablo Sánchez, sino de toda la selección española que, entre los 800 palistas pertenecientes a 62 países que tomaron parte durante cuatro días en el campo de regatas de la ciudad rumana, logró un total de siete medallas y contó con otras 14 embarcaciones en finales A.

Y uno de los medallistas fue el murciano Pablo Sánchez (22 de enero de 2002), que se colgó al cuello la medalla de bronce en júnior K1 1.000. «Ha sido un gran éxito no solo para mí, sino para toda la selección española, con una buena cosecha de medallas. Eso sí, para mí ha sido una enorme satisfacción, ya que era mi primera competición internacional. Por eso me llevo una gran alegría porque, además, he competido contra rivales un año mayores que yo, puesto que al ser júnior de primer año tuve enfrente a gente de segundo año que me ganaba en edad y en experiencia».

Pablo pertenece a la Escuela de Piragüismo Mar Menor de San Javier y entrena en San Pedro del Pinatar. «Mi éxito en Rumanía se lo he dedicado a mi familia, a mi entrenador y a mis compañeros de entrenamiento por el apoyo que siempre he tenido», explica ya de vuelta de Pitesti.

«Una mononucleosis me apartó de disputar los Juegos de la Juventud en Buenos Aires; fue horrible no poder entrenar»

Pese a su juventud, Pablo lleva desde hace seis años practicando el piragüismo, cuando tenía 11. Mientras sigue saboreando su éxito no puede evitar recordar la mononucleosis que le tuvo parado casi un mes: «Estábamos concentrados en Asturias con la selección cuando pillé una mononucleosis que me impidió seguir con mi preparación para los Juegos Olímpicos de la Juventud que se celebraban en Buenos Aires. Naturalmente me perdí los Juegos. La verdad es que fue horrible, tener que pasar dos semanas solo en la habitación mientras mis compañeros se iban a entrenar fue insoportable. Total, que entre la enfermedad y la recuperación se me pasó mes y medio de baja, en el que no pude entrenar ni competir. Por suerte, todo aquello ya está olvidado. Y más con la medalla de Rumanía».

«Por suerte, todo aquello ya está olvidado, y más con la medalla en Rumanía», asegura el deportista de la Escuela Mar Menor

Pablo Sánchez no fue el único triunfador español en Rumanía. A su éxito hay que añadir la medalla de oro en júnior C1 200 de Cayetano García; las dos de platas en sub-23 C1 500 de Pablo Graña y sub-23 K2 500 de Aida Bauzá-Laia Pelachs; y otros tres bronces en júnior K1 500 de Carla Frieiro, en júnior K1 200 de Gabriel Martínez y en júnior K2 1.000 de Miguel Serrano-Adrián del Río.

Galicia, en cabeza

Las siete medallas en competición internacional han permitido a Galicia consolidarse como la comunidad que consigue más podios (Pablo Graña, Carla Frieiro y Gabriel Martínez), mientras que Asturias se mantiene como una histórica en el medallero internacional (Miguel Serrano), Baleares se asienta en la élite (Aida Bauzá), Andalucía se reencuentra de la mano de un campeón del mundo (Cayetano García), Cataluña se cita de nuevo (Laia Pelachs), irrumpiendo Murcia (Pablo Sánchez) y Madrid (Adrián del Río).

El botín de medallas alcanzado por el equipo nacional en el Mundial júnior y sub-23 pronostica el relevo generacional en el piragüismo, el deporte español más laureado en los Juegos de Río, en los que aportó 4 de los 17 puestos de podio obtenidos por el país en la última cita olímpica, en 2016.