Mari Carmen, una estrella en Bangkok

Mari Carmen, de azul, junto a su rival, tras la final./M. C. R.
Mari Carmen, de azul, junto a su rival, tras la final. / M. C. R.

La boxeadora lumbrerense conquista en Tailandia el Mundial de muay thai: «Aquí es el deporte rey, me paran por la calle»

César García Granero
CÉSAR GARCÍA GRANEROMurcia

Tres asaltos después y cuatro combates más tarde, Mari Carmen Romero levantó al cielo de Bangkok el cinturón de campeona del mundo en 54 kilos. Ya es una estrella, al menos en Tailandia, donde el muay thai o boxeo tailandés no es un deporte residual, sino uno de multitudes. «Es una locura. Me paran, me reconocen, me piden fotos. Sapei, Sapei, me llaman...», dice la boxeadora profesional (Puerto Lumbreras, 1985), que ha hecho un alto para acudir al Mundial de esta especialidad, en la que, a diferencia del boxeo, se permite golpear con las piernas, las rodillas y los codos. Mari Carmen atiende la llamada acalambrada, con alfilerazos de dolor «tras una final muy dura». Allí son las once de la noche, hace varias horas del combate «y no puedo dormir, es que ha sido muy intenso, pero estoy contenta, contenta y feliz».

No se lleva un euro por el título mundial, pero sí el reconocimiento que persigue desde que era un niña y su madre le dijo si la apuntaba a sevillanas. «A sevillanas no, mamá, a artes marciales», respondió ella. Desde entonces ha vivido cerca de un ring y tanto le gusta que ha ido compaginando el trabajo de guardia de seguridad con los entrenamientos y su labor como madre, pues ahí están Aarón y Abraham, sus dos hijos.

Dos buenas manos

Hace un tiempo se hizo boxeadora profesional, el único modo de sacar un dinero con lo suyo, «porque otra forma no hay», explica, y el hecho de ser boxeadora le ha venido de perlas para el muay thai «porque mi rival empezó muy fuerte, pero solté dos buenas manos y reculó. Se dijo: 'Ostras, cómo pega esta'. Sé pegar duro gracias al boxeo, así que a partir de ahí el combate fue mucho mejor para mí». Mari Carmen acabó ganando a los puntos a una peruana «que parecía rusa. Tenía sesenta triunfos a las espaldas y se notaba, pero enseguida la contuve».

También le ha servido su experiencia, y es que antes del boxeo ya estuvo en esta especialidad, de la que llegó a ser campeona de Europa, así que solo ha tenido que efectuar un cierto reciclaje. Indesmayable, Mari Carmen, en la noche tailandesa «y con no sé cuántos 'whatsapp' aún por contestar», piensa ya en el Campeonato de España, que se disputará en Murcia en mayo.