Jorge Almansa: «Ojalá se supiera lo que estamos logrando tres cartageneros en Almería»

Jorge Almansa con el título de campeón de la Copa del Rey y el que le acredita como MVP del torneo disputado el mes pasado en Melilla. / ideal
Jorge Almansa con el título de campeón de la Copa del Rey y el que le acredita como MVP del torneo disputado el mes pasado en Melilla. / ideal

MVP de la última Copa del Rey y jugador del momento en la Superliga, del Unicaja de voleibol 27 años lamenta la escasa repercusión que tienen sus éxitos y los de sus paisanos Borja Ruiz y Chema Castellano

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYA

Tiene Jorge Almansa, cartagenero de 27 años, una de las hojas de servicio más brillantes del voleibol español. Con Unicaja Almería, el club más laureado del país, este zurdo que convierte en oro todo lo que toca ha levantado ocho títulos (tres Ligas, dos Supercopas y tres Copas del Rey). La última Copa la conquistó el mes pasado en Melilla, donde vivió un fin de semana mágico, ya que además fue nombrado MVP del torneo. Diez años antes, con 17, había sido MVP de la Superliga júnior. Lo que también tiene Almansa, quien marcaba goles como churros de adolescente en el Ciudad Jardín y cambió de deporte porque se empeñó Ángel Sánchez (presidente del CV Cartagena), es una pena bastante grande al sentirse muy poco valorado en su ciudad, la que abandonó hace casi tres lustros para iniciar una carrera deportiva que, en estos momentos, se encuentra en todo su esplendor.

«Nadie es profeta en su tierra. Yo me fui siendo un crío, a la seleción júnior permanente de Palencia. Y mi vida la he hecho fuera de Cartagena. Pero aún así me da pena que en mi ciudad nunca se me haya tenido en cuenta para nada en todo este tiempo. Ni a mí ni a mis compañeros. Ojalá se supiera lo que estamos logrando tres cartageneros en Almería», lamenta Almansa. Y es que en el Unicaja Almería se han juntado hasta tres jugadores cartageneros de élite, un caso casi único en el deporte profesional español.

Porque brilla Jorge Almansa, receptor y opuesto, y también lo hace Borja Ruiz, el mejor central de la Superliga. Natural de Cartagena, tiene 26 años y su vida deportiva va ligada a la de Almansa. «Borja, como yo, también jugaba al fútbol en Cartagena. Y se le daba muy bien. Como en mi caso, lo descubrió Ángel Sánchez y lo puso a jugar al voleibol. Curiosamente, siendo los dos cartageneros, nos conocimos en Palencia, cuando él vino a la selección permanente júnior un año después de llegar yo. En total, llevamos trece temporadas jugando juntos. Los dos hemos hecho toda nuestra carrera deportiva en el Unicaja Almería», explica Almansa.

«Ojalá se supiera lo que estamos logrando tres cartageneros en Almería»

El tercer cartagenero que triunfa en tierras almerienses es el opuesto Chema Castellano. «Él es un poco más joven que nosotros. Tiene 24 años. Empezó a ir con la selección siendo cadete y también pasó por la júnior. Lo fichó Unicaja el año pasado y desde entonces en Almería se refieren a nosotros tres como 'el clan de Cartagena'», cuenta Almansa, quien espera levantar su cuarto título de Liga esta temporada. Sería el número 30 del Unicaja Almería, que «es al voleibol español lo que el Real Madrid al fútbol», suelta el jugador cartagenero.

«La presión es muy grande. Nuestro pabellón se llena siempre y a la gente no le vale con la Copa. Quiere más», añade Almansa. Su equipo va segundo en la Superliga, por detrás del CV Teruel. Anoche, los almerienses superaron en su cancha al Barça (3-0) y el próximo fin de semana, en la antepenúltima jornada de la fase regular, tienen un choque definitivo contra el Ushuaïa Ibiza, en tierras baleares, para determinar quién acaba el curso en segunda posición.

Un año en Rumanía

Almansa, que cumple su décima temporada en el Unicaja, volvió a Almería el pasado verano, tras una aventura en Rumanía que solo duró un año. «Llevaba mucho tiempo en el mismo equipo, muy cómodo. Era el capitán y todo el mundo me respetaba. En Almería me quieren y me cuidan como si fuera un almeriense más. Pero es verdad que muchos veranos me han llegado ofertas del extranjero y las he rechazado. Me llegó una propuesta muy buena del Steaua y me fui para Bucarest», resume el cartagenero.

Y su experiencia fue «muy buena». Señala que «éramos muchos extranjeros y esa temporada me sirvió para mejorar mucho mi inglés. El club es muy grande y solo puedo decir cosas buenas de mi día a día en Bucarest. Tengo que decir que los estereotipos que nos pueden llegar de la vida en Rumanía no se ajustan a la realidad. Es cierto que yo solo me moví por la capital, pero todo fue muy positivo. El Steaua es el club más grande del país. Fue campeón de Europa de fútbol en 1986 y cuenta con secciones muy distintas. La rumana es una Liga de nivel y disfruté mucho de esa vivencia. Querían que siguiera y tuve otras ofertas de fuera, pero mi pareja estaba aquí y no me veía solo por ahí un año más. Unicaja me llamó y me pidió que volviera, con una oferta que también era muy buena. Y por eso he vuelto esta temporada. Voy a cumplir 28 años y no descarto volver a salir a una Liga extranjera», dice.

Porque la cruda realidad es que la competición española tiene graves problemas estructurales. «Yo puedo decir que soy un privilegiado. El Unicaja es el club más grande de España y en este club sí se vive como un profesional. Puedes vivir solo del voleibol. En Teruel, lo mismo. Pero en muchos otros equipos de Superliga no pasa esto. En el voleibol español hemos pasado años muy duros, en los que los patrocinadores han desaparecido, y todavía no nos hemos recuperado. La Liga tiene que mejorar mucho y espero que las cosas cambien», indica.

El regreso a Europa

Con todo, ve brotes verdes. «Teruel está jugando esta temporada un buen voleibol. Ibiza está también en un nivel muy bueno. Y nosotros en Almería también tenemos un nivel alto, tal y como demostramos ganando la Copa del Rey». Y hay otro indicador positivo. Unicaja está preparando su regreso a las competiciones europeas. «Cuando empezó la crisis, el club tuvo que renunciar a jugar la Copa de Europa, ya que a nivel presupuestario era imposible asumir esos gastos. Lo que se oye ahora es que para la temporada que viene vamos a poder volver a inscribirnos en competición europea. Y yo creo que esto es fundamental. En Europa juegas contra equipos mejores que tú y esos partidos, con tanto nivel, a la larga te ayudan a mejorar. Esto le va a venir muy bien al Unicaja», opina Almansa.

Tiene palabras de reconocimiento para Ángel Sánchez, su mentor y descubridor. «Él hacía su trabajo de captación muy bien. Iba a los institutos y colegios y conseguía convencer a los niños de que era una buena idea cambiar el fútbol por el voleibol. Al final, ese empeño suyo es el que hace que, por ejemplo, haya tres cartageneros en el mejor equipo de España. El problema es que Ángel está muy solo y ese trabajo de cantera no se aprovecha en Cartagena. Tuvimos al Escáner en Superliga, pero aquello duró muy poco. Si no hay una apuesta fuerte por tener un equipo de élite en la ciudad, todo ese trabajo de captación y de potenciación de las bases se pierde y nunca se ve», recuerda.

Ir con España, «imposible»

Jorge Almansa debutó con la selección española absoluta en 2015 y es uno de los jugadores nacionales del momento. En cualquier lista que hiciéramos con los 15 mejores del país aparecería él. Sin embargo, no ha estado en las últimas convocatorias del seleccionador nacional, Fernando Muñoz. Ni va a estar. «Ir con España en estas condiciones es imposible. Aunque somos profesionales, los jugadores de voleibol solo cobramos de nuestro club los ocho meses que dura la Superliga y con eso no nos da para pasar el resto del año. Y en verano yo tengo que seguir pagando mis facturas. Mi casa, mi coche, etc... Tengo que comer y no me puedo permitir estar los tres meses de verano sin recibir ningún tipo de ingresos. Un chico de 20 años que vive con sus padres y no tiene gastos de ningún tipo sí que puede hacerlo. Yo, no. Y en mi caso están muchos otros jugadores de primer nivel de la Superliga», alega Almansa.

«Lo de las chicas de El Algar tiene un mérito enorme»

Jorge Almansa viene poco a Cartagena, «porque el calendario no da respiro y cuando acaba la Liga ando por ahí con campus y torneos de verano», apunta. Pero está al día de lo que sucede en su ciudad. «Somos futboleros y seguimos la actualidad del Efesé. También estamos informados de cómo le va a nuestros equipos de voleibol y de las cosas que van pasando en Cartagena», dice.

En este sentido, Almansa tiene palabras de elogio para la brillante temporada que está completando el Algar Surmenor, el mejor equipo de voleibol de la Región y que está en puestos de 'playoff' de ascenso a Superliga femenina. «Lo de las chicas de El Algar tiene un mérito enorme. Todas son amateur y compaginan entrenamientos y viajes de fin de semana con estudios o trabajo. Es pura pasión por el voleibol. Se merecen el ascenso».

«No hay nada más grande para un deportista que vestir los colores de su país. Claro que me encantaría ir con España y jugar un Europeo o un Mundial, pero es que en estas condiciones es imposible. Los jugadores tenemos que juntarnos y hacer fuerza, como ha sucedido en otros deportes. El caso de AFE con el fútbol es el más conocido. Porque así no podemos seguir. Nadie defiende nuestros intereses, ni siquiera nosotros mismos. Yo me reuní con los dirigentes de la federación española, porque querían que volviera a la selección. Y les propuse entrenar a niños mientras estaba concentrado con la selección, para ganar un dinero extra. Pero me dijeron que no era el momento de hablar de esos asuntos», cuenta Almansa.

«Luego leí unas declaraciones del seleccionador diciendo que manteníamos esta postura porque sabíamos que teníamos muy bajas posibilidades de ser convocados y que hacíamos demagogia con este tema. Y sinceramente no me gustaron esas palabras. Hay compañeros que son suplentes en equipos de Superliga y están siendo citados por la selección, sabiendo todo el mundo que su nivel ahora mismo no es 'Top'. A nosotros [Víctor Viciana, Andrés Villena, Alejandro Fernández e Ignacio Sánchez son otros jugadores importantes que han dicho 'no' a ir con España] no nos convocan porque renunciamos en su momento. Esa es la realidad», aclara Almansa.

«Yo no pretendo recibir 2.000 euros mensuales con la selección, me conformo con 700 para pagar el coche y la casa. Este verano tengo un campus con un montón de críos en Llanes (Asturias) y ese dinero me ayuda en mis gastos. Si voy con la selección, no puedo impartir ese campus, por ejemplo», indica.