Alpinismo

Garranzo se saca la espina en el Lhotse

Garranzo, antes del ataque, a 7.300 metros de altura. / CARLOS GARRANZO
Garranzo, antes del ataque, a 7.300 metros de altura. / CARLOS GARRANZO

Es el primer alpinista murciano que hace cumbre en la cuarta montaña más alta del mundo; en 2006 ya lo logró en el Everest

RUBÉN SERRANO CARTAGENA

«Estoy cansado, hecho mierda». Con temperaturas de hasta 22 grados bajo cero y a 8.516 metros de altura, a Carlos Garranzo apenas le salía ayer la voz del cuerpo cuando pudo hablar unos segundos con su mujer, Victoria, desde lo alto de la cuarta montaña más elevada del mundo: el Lhotse, en Nepal. En ese momento eran las 9.30 en España. En ese momento, este veterano deportista madrileño, pero afincado en Cartagena desde 1987 y confeso «cartagenero de pura cepa», hizo historia en el alpinismo regional al convertirse en el primer 'murciano' que hace cumbre en ese ochomil, el segundo en su amplia carrera: en 2006 ya fue pionero al tocar el cielo en el Everest (8.846 metros).

El hito logrado por Garranzo tiene un mérito enorme, porque este cabo del Servicio de Extinción de Incendios de Cartagena tiene 58 años. Y porque, además, jamás se le podrá reprochar que ha tirado la toalla. Tenía un mal sabor de boca, acumulado por los intentos fallidos en aventuras anteriores, pero esta vez lo logró a conciencia. El año pasado, este deportista de la Federación de Montañismo de la Región de Murcia viajó hasta Pakistán con el difícil reto de hacer cima en dos de los catorce ochomiles: el mítico K2 (el segundo pico más alto del planeta, con 8.611 metros) y el Broad Peak (8.047). Ambos se le resistieron, entre otras cosas por el difícil clima y algunos problemas de salud. A partir de los 8.000 metros, el aire que entra en los pulmones es muy limitado, en comparación al nivel del mar.

Garranzo tenía esa 'espina' clavada desde entonces. Y desde mucho tiempo más atrás, de hecho, porque el Broad Peak lo tuvo realmente cerca en 2013. Tan solo se quedó a 22 metros de su segundo ochomil. En aquella ocasión, la última arista era muy complicada, físicamente no se encontraba bien y decidió no poner en peligro su vida. Ya le pudo costar caro en 2006, en el descenso al Everest, y desde entonces el cartagenero no se la juega. «Pensé que no iba a salir vivo de allí. Me dejé caer y fui rodando. Vi cadáveres. Y salí vivo de milagro», confesó en mayo del año pasado a 'La Verdad', semanas antes de emprender el viaje a Pakistán.

«Te llamo desde la cima. Estoy cansado, hecho mierda», le dijo fatigado a su mujer, Victoria

Mejor Deportista por la FMRM

Con esos antecedentes, y con menos repercusión que en otras ocasiones, el alpinista cartagenero se marchó a Nepal hace más de un mes. Nadie podía imaginar un desenlace así, pero lo cierto es que esta vez sí se había preparado a conciencia para hacer historia. Sus opciones de lograrlo ganaron fuerza la pasada madrugada, cuando tan solo estaba a 800 metros de la cima del Lhotse. Garranzo formaba parte de una expedición liderada por el catalán Sergi Mingote, uno de los mejores alpinistas del país, y todos ellos iniciaron el ataque a la cumbre. La completaron en unas ocho horas, con un sherpa.

En ese momento, llamó a su mujer Victoria, que es la que ha ido haciendo el seguimiento de su aventura por las redes sociales. A las 9.30 horas, colgó en 'Twitter' y en 'Facebook' el mensaje, acompañado de un audio de algo más de medio minuto de duración. «Te llamo desde la cima del Lhotse. Estoy con Sergi [Mingote] y con mi sherpa. Estoy cansado, hecho mierda». Inmediatamente después, inició el descenso al campo base 4, a 7.719 metros. Mingote, por su parte, está a un solo ochomil de completar seis sin la ayuda de bombona, en tan solo un año, lo que sería un récord. El director técnico de alpinismo de la Federación de Montañismo de la Región de Murcia, Juan Carlos García, adelantó ayer a 'La Verdad' que van a proponer a Garranzo como mejor deportista de la Región de Murcia.

El profesor García Gallego encabeza la lista de alpinistas murcianos con tres ochomiles

El caso de Carlos Garranzo, que ha alcanzado la cumbre de dos de los catorce ochomiles del mundo, no es único en la Región de Murcia. La Federación de Montañismo de la Región de Murcia (FMRM), que tiene como presidente a Luis Alberto Ríos, posee a diferentes nombres murcianos que en su momento ya lograron hitos similares a los de Garranzo, que es madrileño pero lleva afincado en la ciudad portuaria desde 1987.

El récord, con tres, lo tiene el murciano Juan Carlos García Gallego, que viene de una familia con bastante afición a la montaña y a las paredes verticales. Tiene 60 años y es profesor de educación física en el instituto Saje, en Alcantarilla. En 2002 escaló su primer ochomil, el Cho-Oyu (8.201 metros), el sexto pico más alto del planeta. Luego le siguieron el Broad Peak (8.047) y el Shisha Pangma (8.046), en 2011. Aquella última hazaña la logró con el también murciano Mateo Parra. Gallego es el director técnico de la FMRM y tiene registrados otros nombres de murcianos que tocaron los picos de mas de ocho mil metros.

En esa lista también están Miguel Madrid, murciano pero residente en San Javier, que subió al Everest en 2016. Garranzo fue el primer alpinista en hacerlo en la Región, en 2006. José Luis Clavel ha conseguido subir al noveno ochomil, el Nanga Parbat (8.125); y al Shisha Pangma (8.046). A Félix Gómez de León, otro murciano de 59 años, se le resistió el Broad Peak en 2005, pero no se le escapó en 2007. «Garranzo es gran compañero y nos alegramos mucho por él. Para nosotros es un éxito», dijo ayer Gallego a 'La Verdad', en nombre de la FMRM.