Alpinismo

Garranzo ya está a 800 metros del Lhotse

Carlos Garranzo (de rojo) y Sergi Mingote, el jueves pasado en el campo base del Everest-Lhotse. / sergi mingote
Carlos Garranzo (de rojo) y Sergi Mingote, el jueves pasado en el campo base del Everest-Lhotse. / sergi mingote

Esta madrugada inició el ataque a cumbre de la cuarta montaña más alta del mundo. Sería su segundo ochomil, tras el Everest en 2006

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYA

El alpinista Carlos Garranzo, madrileño afincado en Cartagena desde 1987, afronta hoy una de las jornadas más importantes de su larga trayectoria deportiva. Va a intentar hacer cumbre en el Lhotse, la cuarta montaña más alta del mundo con 8.516 metros. Ayer estaba cerca del campo base 4 (7.900 metros) y su idea es hacer cima sin oxígeno a lo largo del día. A sus 58 años, quiere sellar el segundo ochomil de su vida, tras escalar el Everest (8.848 metros) en 2006.

Garranzo forma parte de una expedición liderada por el catalán Sergi Mingote, uno de los mejores himalayistas del país. Van acompañados por Juan Pablo Mohr, Moeses Fiamoncini, Jorge Salazar y el paquistaní Ali Sadpara, con quien coincidían durante la ascensión y finalmente se incorporó al ataque a cumbre en el último momento. Es un equipo muy experto y preparado.

Todos durmieron juntos anoche en una tienda que instalaron cerca del campo base 4 del Everest-Lhotse, a unos 7.700 metros de altitud, a 800 de la cima del Lhotse. Allí, a -22 grados de temperatura, descansaron durante unas horas. «Esta madrugada [la pasada para el lector] a las 3h AM saldremos hacia la cumbre del Lhotse», anunciaba Sergi Mingote desde su última posición conocida, a 7.705 metros.

«Hoy [por ayer] ha sido una jornada dura, ya que hemos desmontado el campo 3, para llevarlo todo hacia campo 4. Nos encontramos muy bien y con mucha ilusión», aseguraba Mingote, quien confimaba que todos los miembros de la expedición estaban juntos y con la intención de atacar la cumbre del Lhotse.

Bien preparado

Garranzo, bombero y alpinista, se define como «cartagenero de pura cepa, aunque naciera en Madrid». Y afronta esta etapa decisiva con mucha ilusión y con la esperanza de quitarse el mal sabor de boca de la aventura del año pasado en el K2 y el Broad Peak. Quería llegar a las dos cumbres y se quedó muy lejos, debido a diferentes problemas de salud. Aquello es pasado y este invierno se ha preparado a conciencia.

Tras 14 días de aclimatación previa en Chile y 36 días desde que salió de Cartagena en dirección a Nepal, ha llegado el momento decisivo para el primer alpinista de la Región que llegó a la cima del Everest. Lo consiguió en 2006. Garranzo lleva tres décadas haciendo expediciones en alta montaña y en los últimos años acumula varios intentos fallidos a ochomiles. No pudo hacer cima ni en 2000 ni en 2013 en el Gasherbrum II, uno de los catorce ochomiles del planeta y la montaña más alta de Pakistán. Tampoco pudo hacerlo en el Broad Peak, ni en 2013 ni en 2018. Y el K2 también se le resistió el año pasado.

Por el contrario, sí coronó en 2015 el Satopanth (7.075 metros), en la zona india del Himalaya. Y en 2016 subió el Korzhenevskaya (7.105 metros), uno de los cinco sietemiles de la antigua Unión Soviética. También ha llegado a la cima del Aconcagua (6.962), el McKinley (6.194) y el Kilimanjaro (5.895). Hoy puede volver a tocar el cielo con sus manos.