Atletismo

Ángel, sin fecha de caducidad

El torreño Ángel Salinas, en un entrenamiento. /Guillermo Carrión / AGM
El torreño Ángel Salinas, en un entrenamiento. / Guillermo Carrión / AGM

«La verdad es que cada vez estoy mejor», dice el torreño, flamante triple campeón de España de veteranos a sus 65 años

César García Granero
CÉSAR GARCÍA GRANERO

Familiar, hogareño, campechano, amante de la vertiente sana de la vida, solo se permite una cerveza y nunca antes de un torneo de campanillas; 65 años, dadivoso con las sonrisas, intercala unas cuantas durante esta entrevista, casado, padre de tres hijos -uno de ellos murió a los 22 años en un accidente-, loco por el deporte y la mujer que lo ha acompañado los últimos cuarenta años y a la que entroniza con un grito de guerra cada vez que cruza la meta: «¡Te quiero, Paquita!».

Así es Ángel Salinas, el triple campeón de España de veteranos, con una vitrina tan grande en casa como sus ganas de vivir. En ella exhibe su panoplia de trofeos y medallas, las últimas recién ganadas en el Nacional de Ourense, en 60, 200 y 400 metros lisos, un campeonato que le ha reportado 370 euros, que no es mucho, pero es más que los 200 del anterior o los 150 del anterior, «con los que me compré unas zapatillas».

Aunque nació en Ojós, está avecindado en Las Torres desde hace cuarenta años. Ha acaparado más de cien trofeos y medallas, pese a que empezó a correr a una edad tardía para aquietar una hernia que lo mortificaba. «No me dejaba vivir, tomaba un porrón de pastillas y no veía el final porque, en vez de mejorar, parecía que iba a peor».

Empezó a correr hace 30 años para aliviar una hernia que lo mortificaba y de la que ya ni se acuerda

Así, se puso a zancadear buscando el alivio que la medicina no le daba. Fue hace 30 años. Un día corrió unos pocos metros, otro unos cientos y al siguiente se atrevió con unos kilómetros. «Un día llegué a 17». No se sabe cómo, pero se empezó a encontrar mejor y un día mandó a paseo las medicinas y empezó a competir. Aunque arrancó en fondo, se pasó a la velocidad hace unos quince años, cuando hacía de liebre de su hijo Rubén, atleta también, que estuvo, por ejemplo, en la serie que supuso el récord de España de Bruno Hortelano en 200m. No es solo su hijo, ahora también es su entrenador y ha obrado milagros con el cuerpo de su padre. «La verdad es que cada vez me siento mejor. Antes acababa reventado tras una carrera, me dolía todo; desde que estoy con Rubén recupero mucho mejor».

50 pulsaciones

Y es que Ángel Salinas no tiene fecha de caducidad. Se jubiló hace diez años en una empresa de cartonajes. Fue cuando la crisis, le dijeron si le interesaba colgar los hábitos y no se lo pensó. «Perdí 400 euros de mi jubilación, pero no me importó. Estoy muy bien, también porque me sacrifico mucho. Como bien, apenas bebo y entreno bastante, así que no tengo miedo a que me dé nada. Antes tenía 38-39 pulsaciones en reposo y ahora unas 50, que es menos de lo que tiene la gente normal. Y es que me siento muy bien y muy joven».

Da fe de ello la robustez de sus registros. El último Campeonato de España ha sido mejor que el anterior, cuando ganó dos medallas, un oro en 400m y una plata en 200m. Sus marcas han sido 8:50 en 60m, 28:40 en 200 y 1:03:05 en 400, que le han valido tres oros que ya lucen en sus dos vitrinas de casa, donde ya no sabe «ni las medallas que tengo, 17, 18, más de 20..., no lo sé, esto es exagerado», dice sin asomo alguno de vanidad, con una sonrisa, con el otoño de la retirada aún muy lejos de sus pensamientos. «¿Retirada? ¿Por qué? No me siento viejo», dice.