Del verde al marrón

La Serena. Inundada buena parte de la casa club del campo alcazareño, vestuarios, cuarto de 'buggies', oficinas y la tienda de golf. / LV
La Serena. Inundada buena parte de la casa club del campo alcazareño, vestuarios, cuarto de 'buggies', oficinas y la tienda de golf. / LV

La gota fría de la semana pasada deja una fangosa huella a su paso por varios campos de golf de la Región

MARÍA JESÚS PEÑASMURCIA

Todo estaba a punto para hacer del pasado fin de semana una fiesta deportiva. Como anticipo, rostros de satisfacción entre los responsables del Club de Golf de Torre Pacheco, unos días antes, y durante la presentación oficial del reputado Campeonato de España Sénior de Pitch and Putt 2019, del que iban a ser sede durante los días 13 al 15 de septiembre. Pero todo se truncó. Gestos de consternación en los semblantes según avanzaba la noche del pasado jueves. El sonido del agua presagiaba lo peor. A las seis de la mañana del viernes se tomaba la decisión. «El comité decide anular la competición a la vista de que el campo está impracticable», relata para 'La Verdad', Pablo Chaves, el director del torneo y miembro de la federación nacional desplazado hasta el municipio pachequero.

Días de barro

«Y eso que todo estaba perfecto en la jornada del miércoles», asegura Chaves, para perderse todo 48 horas después. Las primeras luces tras la tromba de agua mostraron un campo anegado que escondía un cenagal. «Hasta que no baje el agua no podremos cuantificar con rigor los daños», afirmaba en esas primeras horas la gerente del campo, Maribel Romero, consciente de que una vez más llueve sobre mojado. El campo de golf municipal recuerda perfectamente los estragos de la riada de diciembre de 2016 y en la hemeroteca aún fresca la de octubre de 2014, que también hizo enormes destrozos en el recorrido. Esta vez ha sido peor. Aunque eso no ha amedrentado al equipo humano de la instalación para doblar literalmente el espinazo en jornadas maratonianas, desde el mismo viernes. Una semana después, los 'greens' permanecen despejados del lodo fresco de hasta 18 centímetros de alto, que los recubría. Pero aún queda mucho por hacer.

La fatídica noche del 12 al 13 la recordarán muchos trabajadores del golf. Belén Mosquera, la superintendente de los campos GNK (La Torre, El Valle, Riquelme y Alhama) no se despegó del móvil. Toda la plantilla de mantenimiento (40 personas) estaba en alerta. Muchos no pudieron llegar a sus puestos de trabajo, y solo a través de imágenes de dron, como las grabadas por Isidoro Marín, un residente de La Torre Golf, les ofreció una durísima primera imagen de los que estaba ocurriendo. Calles y 'greens' sumergidos por completo bajo una inmensa capa de agua que corría rauda desdibujando totalmente el recorrido, y tiñendo los campos de un marrón sucio. Las mediciones de las estaciones meteorológicas lanzaban cifras escandalosas, aunque como indica Mosquera el daño que causa el agua depende siempre de la intensidad con la que caiga «ly el estado de los drenajes. 30 litros en 20 minutos, ya hacen daño; si cae despacio y va drenando, no». En poco más de seis horas se contabilizaron 160 litros en Alhama y «alrededor de 200 en los otros campos» de GNK. Un intenso agua que se tradujo en arrastre, en lodo, en contaminación. La consigna en la jornada del 13 fue intentar llegar «y sacar todo el barro antes de que se secara en el césped, y vaciar búnkeres». Por delante limpiar calles, caminos... La recuperación no será fácil y será costosa; por ejemplo, «muchos drenajes de los búnkeres han saltado. Y por lo tanto la situación no se soluciona con sacar el agua y cambiar la arena del obstáculo, sino que hay que levantarlo todo y hacer el búnker de nuevo».

«Vamos a salir de esta»

Prácticamente todos los campos de la Región tienen sus búnkeres inutilizados para el juego, aunque sí se ha conseguido habilitar las calles y recuperar los 'greens', gracias a sus trabajadores. El lunes abría con 'normalidad' Golf Altorreal, y desde incluso el mismo viernes fatídico, los tres campos de La Manga Club daban salidas, aunque haciéndose viral un vídeo donde peces de los lagos nadaban en grandes charcos de agua que se habían acumulado en los laterales de los caminos de 'buggies'. Roda Golf tuvo que esperar hasta este miércoles para empezar a dar salidas, debido a un nuevo aviso de desbordamiento de la Rambla de la Maraña, y lo hizo con el 20% de los búnkeres recuperados. El Valle lo hizo el lunes, Hacienda Riquelme, el martes y, el miércoles, Alhama Signature. La Torre Golf tendrá que esperar un tiempo más.

El lunes también abrió New Sierra Golf y Lorca Golf Course, «a pesar de que el agua del jueves nos mató y la del viernes en forma de granizo, nos remató», asegura Ignacio Simancas, el director de golf de los 18 hoyos lorquinos, aunque nada que ver con los destrozos de la gota fría sufridos en La Serena (Los Alcázares). El escenario que se encontró su director Bruno Pérez cuando pudo llegar hasta la instalación deportiva el viernes por la tarde fue durísimo. Toda la planta baja de la casa club perdida. «Toda la tienda, los equipos informáticos, la documentación, los carros eléctricos, los 30 'buggies'». (...) Donde mirara había un desastre. «Las paredes cubiertas, las puertas bufadas, los muebles de madera perdidos». Y sobre todo, fango. En el campo problemas para bombear el agua, con lagos al triple de su capacidad. Pero este miércoles La Serena pudo colgar el cartel de abierto. «Hemos trabajado a tope y aunque queda mucho por limpiar y mucha agua aún por sacar, aquí estamos. Sin muebles y a punto de recibir un par de ordenadores para poder organizar las salidas», dice un agotado Pérez, aunque con la plena confianza de que: «Vamos a salir de esta». Él vive en Los Alcázares y sabe de quien lo ha perdido todo de verdad.

Los campos murcianos de Ugolf Iberia han sufrido muy diferentes suertes. Mientras Saurines permanecerá cerrado al menos un mes y Mar Menor ha recobrado prácticamente toda su operatividad esta misma semana, el recorrido de Hacienda del Álamo acogió sin problemas una final internacional.