El valor de Olagolf Masters

Christian Berg, a la izquierda, y Jordi Sansó. / mª j. PEÑAS
Christian Berg, a la izquierda, y Jordi Sansó. / mª j. PEÑAS

La competición prima la presencia de hándicaps bajos y ofrece una prueba basada sobre todo en la competitividad deportiva

Mª J. PEÑAS MURCIA .

Christian Berg Navarro (Murcia, 2000) recordará con intensidad el 2018. En mayo estrenaba 18 años; su nota de estudios tras acabar el Bachiller ha sido de 12,6, lo que le permitirá estudiar en Valencia lo que deseaba, Ingeniería Industrial, y el estío le traía una importante final de un deporte que practica desde los 5 años y del que dice, «es mi vida». «Su primer campeonato de golf de mayores», destacaría Christian padre. El 'Olagolf Masters by Región de Murcia 2018', que en su tercera edición consecutiva volvía a reunir a los mejores hándicaps del país; hándicaps de juego (exacto+slope) de hasta 18, clasificados en cinco previas.

Y en la competitiva gran final del pasado fin de semana, el joven Berg (de padre danés y madre murciana) frente a su oponente de 'match play', Jordi Sansó. Un barcelonés de Matadepera, de 23 años, que no se lo iba a poner nada fácil. El catalán había caído en 2017 en las semifinales del II Olagolf Masters, y venía con ganas de hacer un buen papel. Berg (hcp 5,4) y Sansó (-0,4) jugaron muy igualados. Sansó sacó ventaja en el 2, Berg empató en el 4 y así se mantuvieron hasta el 7, donde el matadeperenca pudo arrancarle un hoyo de ventaja al murciano, que mantuvo hasta el 9. Espectacular el jugador local en el 'putt' de nueve metros con el que embocó este último hoyo, aunque no le permitiera seguir luchando por la codiciada plaza de ganador de la 1ª categoría del Olagolf Masters 2018. «Llegar a la final con un hándicap 0 me motivó muchísimo. Y a pesar de no haber ganado, estoy satisfecho de mi rendimiento en el campo», declaró horas después Berg a 'La Verdad'.

«El golf es un deporte»

El buen juego de Christian en el campo de Golf Altorreal (su club), no fue suficiente para hacerse con el premio del campeón -un viaje de golf a Miami-, pero sí llevarse un largo y cerrado aplauso de los participantes durante la entrega de premios, cuando se mencionó su nombre. Un merecido reconocimiento a su gran papel durante la competición, y a su elegante y deportiva disposición en el campo. Una ovación, reflejo del espíritu con el que nació la prueba y que Mauricio Marín, el responsable de la misma no ceja en preservar y engrandecer. «El valor de Olagolf Masters (OM) es el de una competición en la que prevalezca la imagen de golf como deporte», desligándose de torneos en los que lo importante es «si te van a dar 1 o 10 bolis», pone Marín de ejemplo. Y hace critica al respecto: «Es cierto que hay algunas organizaciones que lo están fomentando (...), pero me niego a que las personas que nos ven desde fuera, vinculen el golf a un señor comiendo o bebiendo. El golf es un deporte».

No deja de ser una apuesta arriesgada. Al jugador se le ha malacostumbrado desde hace años. Aunque desde la empresa Olagolf, organizadora de competiciones tan reputadas como el Audi Movistar+ Plus, el Audi Quattro Cup o el Catalunya Protour, destacan que el OM es el exponente más claro de ruptura con esa tendencia, que tanto entristece a Marín como jugador, profesional y responsable deportivo de eventos ligados al golf. Para él se trata de ofrecer y defender espacios donde el valor, el mérito y el honor de jugar buen golf sea lo prioritario. No está solo en ese empeño. En Murcia ha contado con el apoyo incondicional de la dirección de Golf Altorreal «que nos abrió sus puertas desde el principio», y al que ese año se ha sumado la 'Región de Murcia Golf' como marca y la federación murciana.

Habrá cuarta edición

Marín reconoce que «el hecho de que OM no sea un proyecto lucrativo supone que podemos trabajar de esta manera. Es un cheque en blanco», que Marín ha sabido gestionar muy bien. Pero que no deja de ser una apuesta arriesgada. No siempre un torneo bueno, serio y de calidad consigue respaldos. La larguísima ovación que los participantes le ofrecieron a él y al equipo humano implicado en esta edición -16 voluntarios- fue el mejor testimonio de que, de nuevo, lo han conseguido.

Para Jordi Sansó, su triunfo «tiene un sabor especial. Esta competición es de las más difíciles de ganar. Por eso tiene un valor añadido. Son dos días que se te hacen eternos y cortos al mismo tiempo». En 2019 la prueba volverá a vivir su final en la Región de Murcia, pero ampliará previas para llegar a más jugadores con espíritu Olagolf.

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Murcia, Golf

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