Orgullosos de ser PGA

David Pastor./La Verdad
David Pastor. / La Verdad

David Pastor lidera desde hace cuatro años la longeva Asociación de Profesionales de Golf de España

MARÍA JESÚS PEÑASMURCIA

David Pastor es presidente de la Asociación de Profesionales de Golf (PGA) de España desde 2013. Cuatro años de cambios. De«un cambio merecido», como él mismo reconoce, tras vivir tiempos de luces y sombras. Y por supuesto, de crisis económica.

A día de hoy la asociación que protege los intereses y las necesidades de los profesionales españoles del golf está reconocida en el mundo como una PGA fuerte. A la altura de sus 'hermanas'. «Estamos entre las siete grandes», afirma Pastor sin complejos, pero tampoco sin levantar la voz. Es un hombre razonable, dialogante y crítico, que habla con calma de lo que sabe, en lo que cree, a lo que aspira. De errores y de oportunidades; de lo que se ha conseguido, pero sobre todo, de lo que se puede hacer.

La PGA de España es la asociación deportiva profesional más antigua del país. «Los profesores son el núcleo de la asociación, su motor»

Inicios humildes

A muchos les sorprenderá el dato. Pero la primera asociación deportiva profesional que se constituyó en España fue la de los profesores y jugadores de golf de este país. Fue en 1972. Una APG que pasó a modificar el orden de sus siglas (a PGA), tras incorporarse a las PGAs de Europa. La asociación nace ante la necesidad de solucionar los problemas de este colectivo, por aquel entonces, poco valorado. Era un incipiente y humilde asociacionismo, como sucediera también en otros puntos del continente. Pastor recuerda como «en el siglo XIX los campos eran relativamente abundantes en Inglaterra, pero el material era caro». Así que no todo el mundo podía jugar. Incluidos aquellos primeros 'pros'. Nosotros «somos los biznietos de aquellos profesionales que arreglaban los palos en los primeros clubes de golf». Pero la PGA de España no solo representa y defiende a los jugadores -Jon Rahm se acaba de hacer miembro este 2017-, sino que protege a profesores, gestores y trabajadores de la industria del golf; además de desarrollar de manera unilateral o combinada con las distintas federaciones u otros organismos nacionales e internacionales, cuestiones laborales, formativas y de competición, además de impulsar proyectos de difusión del golf de base.

Más accesible

Difusión y conocimiento son armas fundamentales para el futuro del golf. Porque para Pastor el aire elitista de este deporte aún prevalece con algunas actuaciones ancladas en planteamientos inadecuados a la hora de abordar su accesibilidad, aunque también cree que se está haciendo mucho a este respecto. «Me gusta la iniciativa fomentada desde la PGA de Europa, en la que en áreas deprimidas de diferentes países (del viejo continente o no ) se da a conocer este deporte» o, en un escenario más cercano, «el trabajo de la Federación de Madrid con los más jóvenes en los colegios». Precisamente con respecto al golf de base, desde la PGA de España se ha impulsado en todo el país la implantación de la Liga PGA Campbell Lamont, que este año cumple su segunda edición. La liga más grande de toda Europa, apoyada con fondos de la PGAs Europeas y que este año ha disputado 300 pruebas entre España y Portugal. En la zona denominada Alicante/Murcia se han organizado 10 torneos juveniles en los que han participado de media unos 60 niños. «Estoy muy satisfecho con los resultados de este año. Y de que la liga siga creciendo con la filosofía con la que nació. La de facilitar que niños con hándicap alto puedan competir con otros chavales», destaca el profesional Fredy Borras, responsable de la zona de juego del Levante.

Nuevos tiempos

Los continuos viajes de Pastor por la geografía española son esperanzadores. Le muestran una España más abierta con respecto al golf. Si recientemente se le requería para dar una charla sobre el mundo del deporte en Segovia, en una actividad organizada por Unidos Podemos, tiempo atrás era testigo del orgullo de Dionisio Luguera, el alcalde socialista de la localidad cántabra de San Vicente de la Barquera, al hablar de la escuela municipal de golf ubicada en el campo de Santa Marina. No son casos aislados. Hay más, sujetos a muy diferentes siglas. La idea que prevalece para Pastor es que «se puede jugar al golf independiente de las ideas»; y que esta es otra de esas barreras que socialmente hay que terminar salvando. Porque «las cosas no son blancas o negras, los matices son importantes».

Y es que Pastor es muy consciente de que «los discursos posicionados cierran puertas». Pero él está dispuesto abrir las que haga falta, «porque hay que enseñar la realidad del golf». De su calidad, de su valores, de su profesionalidad, de sus matices. Por ello, desde la PGA de España se centran en labores quizás no tan visibles y expuestas al escrutinio de los aficionados o de la sociedad, como lo son las competiciones o los circuitos; se trata del trabajo con los profesores de golf. A este respecto Pastor hace suya una frase del pedagogo Paulo Freire: 'La educación no cambia el mundo: cambia a las personas que van a cambiar el mundo'. Y son los profesores de los clubes, de las escuelas de golf, quienes con su formación continuada, con su reciclaje, pueden permitir estos cambios. Para Pastor «los profesores son (somos) el núcleo de la asociación. Su motor». El nexo de unión entre este deporte y el aficionado. Porque es el profesor quien mejor puede hacer entender el golf a sus clientes y a los socios del campo.

En continua formación

La docencia es un espacio en el que se mueve bien este madrileño de 44 años, geólogo de carrera, cuyo título tardó en sacarse debido a que a los 22 años se hizo profesional de golf. Más tarde se reciclaría hacia la docencia. «La vida te lleva a un sitio que no esperabas, y haciendo algo interesante aprendes otras cosas». Y los valores transversales del golf, a los que apela como riqueza de este deporte, le condujeron a dar clases. Hace escasas semanas David Pastor estuvo en Murcia para impartir una jornada teórica y práctica sobre 'Biomecánica y técnica del golf', dirigida precisamente a docentes de este deporte en la Región. Y es que como él mismo destaca, «la formación (continuada) distingue a los profesores».

No ha sido fácil llegar hasta aquí. Años de trabajo para conseguir incluso el reconocimiento de las titulaciones de Técnico Deportivo por parte de la PGA de Europa, tras acuerdos de trabajo conjunto y en colaboración con la Real Federación Española de Golf. Esfuerzos necesarios que mejoran también la industria del golf. Porque el profesor es otro peldaño de este sector tan rentable. Y la llave para difundir de manera correcta los dones de este deporte. Pastor reconoce «que los profesores de golf han pasado por la ingratitud de los alumnos, por la desafección de sus clubes o por el propio abandono de su asociación». Pero insiste, estamos orgullosos de «un cambio merecido» y de lo que se está consiguiendo.

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