Una mujer en un mundo de hombres

Belén Mosquera satisfecha de su trabajo en un sector en el que trata y manda habitualmente a hombres. / maria jesús peñas
Belén Mosquera satisfecha de su trabajo en un sector en el que trata y manda habitualmente a hombres. / maria jesús peñas

Belén Mosquera es la superintendente de los campos GNK, donde dirige una plantilla en su mayoría masculina

MARÍA JESÚS PEÑAS

Belén Mosquera Ayuso (Murcia, 1980) no sabe lo que son los fines de semana o los días festivos. Cuida de cuatro 'criaturas' -el año pasado eran seis-, que le exigen toda su atención. Por ellos su jornada de trabajo se inicia a las cinco de la mañana, mientras que su hora de regreso a casa es más incierta. Dependerá de cómo transcurra la jornada y, aun así, siempre pegada al móvil. En el teléfono del 'curro' tienen prioridad el grupo de WhatsApp que mantiene con los compañeros y aplicaciones imprescindibles como la de la previsión meteorológica.

Junto a ella y bajo sus órdenes, un equipo de trabajadores, en su mayoría hombres, que forman la plantilla de mantenimiento de los recorridos murcianos de golf GNK: El Valle, Hacienda Riquelme, La Torre y Alhama Signature. 43 profesionales (entre los que solo hay otra mujer, una jardinera) para atender las necesidades de estos 'hijos'. Campos a los que ha visto crecer y convertirse en lo que son hoy en día; toda una referencia, no solo para la Región, sino para la touroperación nacional y extranjera.

Iba para veterinaria

Siempre le han encantado los animales, la naturaleza, las plantas. Por eso al principio iba para veterinaria, pero terminó dirigiendo sus pasos hacia la Ingeniería Técnica Agrícola. Y mientras ella estaba sumergida en sus estudios, en la Región toma forma el proyecto de Polaris World; la construcción de seis recorridos de la mano del prestigioso equipo de diseño dirigido por el norteamericano Jack Nicklaus. Por aquel entonces, a esta murciana le llamaría poderosamente la atención una información aparecida en 'La Verdad', donde se hablaba de un acuerdo entre la Fegga (Federación de Asociaciones Europeas de Greenkeepers de Golf ) y Polaris World (PW). De un programa que ambas entidades ponían en marcha para la formación de ingenieros agrícolas, en un área para Mosquera por descubrir: la del golf. A Belén la entrevista el responsable de la coordinación del programa, el francés Sylvain Duval -y el también director de mantenimiento de Polaris-, que la pone directamente a trabajar ya para la empresa. A la par, Mosquera empieza en el Colegio de Ingenieros Agrícolas un curso de campos de golf. «Por aquel entonces solo estaban abiertos los 9 hoyos de Mar Menor», dice sonriente esta profesional al rememorar el que fue su 'campo de pruebas'. Se empapó de todo e hizo de todo. Segó 'green', calles y 'rough'. Aprendió sobre tratamientos, cespitosas, maquinaria y mantenimiento. «Me lo enseñaron todo en Mar Menor», afirma sin ninguna duda. Después vendría su paso por La Torre, para a continuación volar sola a los 27 hoyos diseñados para una urbanización en Sucina (Murcia), que respondía al nombre de Ochando Golf. «Desde el primer momento comencé ayudando al jefe de la construcción, e hice funciones de técnico de la obra». Todo lo absorbía; porque «yo no quería irme a los EE UU a aprender, quería hacerlo aquí». Y lo hizo. Se formó tanto y le puso tantas ganas, que en 2009 regresaría a Polaris en el puesto de asistente, para el mismo recorrido que la vio nacer como profesional. Regresaría a Mar Menor para construir desde allí su ascendente carrera profesional.

Bajo su responsabilidad un numeroso personal masculino, a quien dirigir en un mundo y un sector con muy poca presencia femenina y mucho menos en puestos de mando. «Tengo que reconocer que he dado con la gente adecuada», afirma Mosquera al hablar de su relación laboral con la empresa, y con el equipo de trabajo que dirige como 'head greenkeeper' (es decir, como la máxima responsable del mantenimiento de los hoy en día campos GNK). Además «me gusta lo que hago y soy muy trabajadora», asegura al hablar de su responsabilidad actual. Actitudes que no han pasado desapercibidas para la propiedad de los recorridos. Aunque como mujer se siente algo sola; «¡no hay compañeras con las que hablar!». Un reflejo de lo que pasa también a nivel nacional. «En los congresos que se organizan en España somos pocas en el montante total. No contabilizo más de 30 o 40 mujeres (...)». Y repasando mentalmente la zona del Levante confirma que: «Aquí estoy yo y alguna mujer más (...). Sí. Somos pocas». Aunque considera que en cierta medida «las cosas están evolucionando para nosotras y estamos creciendo en número, al menos desde que yo empecé. No sé si antes no nos atrevíamos o no teníamos oportunidades». Al cargo de superintendente ('head greenkeeper') llegó en diciembre de 2016 y hasta hoy. Aunque el año pasado perdió a dos de sus 'hijos'; precisamente Mar Menor y Saurines, porque han pasado a ser gestionados por la empresa francesa Ugolf.

Mosquera puede ser la persona que a día de hoy conozca mejor que nadie estos recorridos. No solo por lo que queda patente a la vista del jugador, sino por lo que sucede en sus tripas. Porque de ella depende la coordinación de los múltiples trabajos que se llevan a cabo con respecto a la maquinaria, los medios, el personal, los productos utilizados («todos ellos autorizados») y el agua que se usa («depurada o desalada»). En el apartado de mantenimiento se mueven alrededor de dos millones de euros anuales. Todo ello supone mucho trabajo: «Me falta tiempo, sí. ¡Ojalá los días fueran más largos!». Pero igualmente reconoce que «disfruto mucho con mi responsabilidad». Además, afirma, que «cuento con el apoyo de la propiedad que confía en mis decisiones y actuaciones». Y asegura que para ella «eso es muy importante. La empresa valora las ideas que tienes y te deja ejecutarlas. En realidad yo me siento propiedad, porque los campos los siento como míos».

«Se lo ha ganado»

En el mes de abril arranca una nueva edición del Circuito GNK Golf Tour. Una prueba de regularidad para los jugadores, pero también un nuevo examen para los campos, así que deben estar en buen estado. Aunque todo puede suceder «porque trabajamos con un ser vivo; un día está bien y otro tiene una enfermedad, al siguiente una plaga de insectos o al siguiente llueve y te lo destroza». Aun así su prioridad será ofrecer el mejor escenario posible a los golfistas.

Años después de conocerla, el internacional agrónomo Sylvain Duval lo tiene claro: «Por su esfuerzo Belén se ganó el puesto de trabajo que ocupó, lo que no es nada fácil en el sector en el que nos movemos, el mantenimiento de campos, y se ganó el respeto de sus compañeros». Así que para quien fue su jefe, es natural que Mosquera haya llegado a lo que es hoy. Porque «se ha ido ganando los puestos que ha