Oro líquido caído del cielo

Francisco Bernal (i), Concha Navarro y Antonio Arqués, justo antes de entregar su tarjeta en el 'pro-shop' del campo./ Mª J. PEÑAS
Francisco Bernal (i), Concha Navarro y Antonio Arqués, justo antes de entregar su tarjeta en el 'pro-shop' del campo. / Mª J. PEÑAS

La presencia de la lluvia no supuso ningún problema para la 5ª prueba del Circuito GNK Golf Tour 2018, a pesar del amenazador pronóstico

MARÍA JESÚS PEÑAS MURCIA

El móvil de Belén Mosquera, la superintendente de los campos murcianos GNK, no dejó de vibrar a partir de las cuatro y media de la mañana del pasado sábado 15. Era media hora antes de que los ocho jardineros previstos para las funciones de siega de 'greens' y labores de búnkeres entraran a trabajar al recorrido de El Valle Golf Resort, para dejar perfectamente dispuestos los 18 hoyos de la 5ª prueba del Circuito GNK Golf Tour 2018, a disputar en esa misma jornada.

Ganadores de la 5ª prueba / El Valle

1ª categoría caballeros:
1º. Peter Woodhouse (35 puntos) y 2º. Andrés Pintado (34).
2ª categoría:
1º. Juan Fco. García (40 puntos) y 2º. Juan Fco. Hernández (37).
3ª categoría:
1º. Antonio Arqués (38) y 2º. Francisco Bernal (33).

La previsión de la Agencia Estatal de Meteorología era clara: chubascos y tormentas intensas a primeras horas de la mañana. A las cinco, ni rastro de agua, hasta que hacia las siete comenzó a caer. Una lluvia que continuó mojando el campo y a los 'greenkeepers' de manera sostenida hasta las 8.30 horas, y que puso en jaque a la organización de la prueba. Incluso se barajó la posibilidad de suspenderla, aunque finalmente Antonio Solano, el director de golf de los campos GNK y su jefe de operaciones, Manuel Bolance, optaron por continuar, a pesar de las cancelaciones de los golfistas, de los no presentados y de la sombra de vivir una jornada similar a la del sábado anterior, cuando se suspendió por lluvia, y a falta de 9 hoyos, el Torneo MagicGolf-Porsche.

El agua caída supuso un riego natural que permitió no tener que regar el campo hasta tres días después

El empuje de los jugadores que sí se habían desplazado hasta la instalación, y sobre todo la ausencia de lluvia a la hora prevista del tiro, pesaron en esa decisión final. Reorganización de partidas y a las 9.20 horas sonó el tiro para los valientes jugadores. Al final, hubo 40 de los casi 100 previstos, muchos de ellos defendiendo su puesto en las primeras posiciones de la clasificación general provisional. Un valentía que tuvo premio.

La tercera categoría

El poeta latino Virgilio escribió que 'la fortuna favorece a los valientes'. Así fue. Aunque Antonio Arqués reconoce que, de no haber tenido que defender plaza en la general de su 3ª categoría, «quizás hubiera dudado en venir». Lo que sí asegura es que «el campo estaba en buenas condiciones de juego. Los 'green', también». De hecho, ríe recordando: «He jugado en peores condiciones. Este ha sido un día normal, con un hoyo con lluvia (sobre las 11 cayó un poco de agua)», y concluye: «No ha sido tan tremendo como se esperaba». El jugador ganó la prueba.

Arqués compartió partida con una audaz Concha Navarro -una de las dos mujeres que jugaron la competición-, y que quedaría 3ª en la prueba, luchando por mantener la cabeza de la general que comandaba tras la celebración de la 4ª prueba del circuito. «No soy una jugadora competitiva -se excusa Navarro-, pero ¡sí valiente! He jugado tirando a 'green' mientras ellos -refiriéndose a Francisco Bernal y el propio Arqués- ¡han jugado corto!». Estas declaraciones las hacía en el mismo instante en el que entregaba su tarjeta, junto a sus compañeros de partida. Bernal, el tercero de la terna, quedaría también muy bien posicionado en la prueba (2º) y 3º en la clasificación general . Los resultados de 2ª categoría fueron buenos; el campeón consiguió firmar 40 puntos, mientras que los resultados de 1ª fueron algo más discretos.

En todo caso, una gran jornada de golf, porque, como Mosquera indicaba sobre el agua caída, «esto es oro», con 17 litros por metro cuadrado de El Valle, pero también 22 en Alhama, 18 en Riquelme, los 10 de La Torre, los 60 de Mar Menor y los 36 de Saurines. «Con solo cinco litros todo cambia», destaca la máxima responsable de mantenimiento. «Te lava todo la sal que se va acumulando del agua de riego (de alta salinidad y PH) que usamos. Mañana mismo se notará. Hasta el verde del césped toma otro color tras un riego natural como este». Probablemente Mosquera fuera de las personas más felices el sábado. Le cayó oro líquido del cielo.

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