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El Muleño busca una gesta en la copa de los modestos

La plantilla y el cuerpo técnico del Muleño CF, este domingo, antes de jugar contra el Plus Ultra en Liga./Ros Caval / AGM
La plantilla y el cuerpo técnico del Muleño CF, este domingo, antes de jugar contra el Plus Ultra en Liga. / Ros Caval / AGM

La eliminatoria de dieciseisavos de la Copa Federación contra el Prat es una cita histórica para el club de Tercera, pero se ha encontrado varios obstáculos en su camino

ANTONIO GIL BALLESTAMurcia

Pocas cosas entusiasman más a un aficionado que una eliminatoria copera a partido único. Ir al estadio a animar a tu equipo con la esperanza de que una hazaña es posible. Incluso aunque el rival sea un gigante, porque el destino se decide en tan solo 90 minutos que igualan las fuerzas. Es un encanto exclusivo de los torneos de eliminatorias. Un derecho que en España se le negó a los más modestos durante años, con copas repletas de obstáculos, que acentuaban su inferioridad y planteaban más inconvenientes que beneficios. Este año, la Real Federación Española de Fútbol ha introducido modificaciones en la Copa Federación y la del Rey, pero los formatos de competición aún tienen lagunas. El Muleño, que este miércoles (19.30 horas) vivirá una cita histórica contra el Prat en dieciseisavos de la Copa RFEF, se ha encontrado varios escollos en el camino.

En esta competición participan los clubes no profesionales, pero los de Segunda B solían renunciar a ella porque la consideraban un problema en el calendario que no ofrecía recompensa. Sin embargo, este año hay un aliciente muy atractivo: los semifinalistas acceden a la Copa del Rey. Un acercamiento entre los escalones del fútbol español, a menudo tan distanciados. Por lo demás, el sistema es similar. Se parte de una fase autonómica, a la que se apuntan, voluntariamente, equipos de Tercera y los de Segunda B que no consiguen plaza vía liga (los mejor clasificados que no acceden a la Copa del Rey). El Muleño, pese a presentarse esta campaña por primera vez en su historia, se proclamó campeón.

Los seis murcianos se repartieron en dos triangulares, un formato novedoso. «No hay tanta acumulación de partidos y se hace más ameno», valora Gimeno, futbolista del equipo que ya la disputó con el Lorca FC. «Fuimos con 16 futbolistas, con lo justo, pero salió bien», explica Juanvi López, director deportivo del club. Pasaron a la final y se toparon con otro desafío: el Mar Menor, uno de los candidatos al ascenso en el grupo XIII: «Al ser entre semana, teníamos gente que trabajaba e íbamos muy limitados». Aun así, ganaron por 2-0 con dos goles a balón parado y sacaron su billete a la fase estatal como representante murciano.

Gimeno, jugador del Muleño CF.
Gimeno, jugador del Muleño CF. / Ros Caval / AGM

Para el entrenador del Muleño, Pedro José Pastor, el partido de dieciseisavos «es una satisfacción, un reto importante». Un día «histórico» e «ilusionante», coincide Juanvi López. Pero este relato también tiene sus sombras. La fase nacional, donde entran el resto de los equipos de Segunda B, se estructura en cuatro cuadros, según criterios geográficos, en los que se disputan las eliminatorias desde dieciseisavos a cuartos. Lo curioso es que la Región de Murcia es la única comunidad con clubes en sectores diferentes. El Real Murcia está en el D, pero el Muleño cayó en el C, junto a aragoneses, catalanes, valencianos y baleares. El sorteo, además, no fue favorable para los de Tercera. Aunque pasaran de ronda, las próximas eliminatorias también las disputarían fuera de casa, ante rivales como el Poblense (Mallorca), el Sabadell o el Castellón. La primera visita a El Prat de Llobregat, al sur de Barcelona, apagó el sueño de que Mula disfrutara de una cita única. En un partido como local, la taquilla económica habría significado un impulso financiero muy positivo. Aunque el club organizó un viaje en autobús y habrá aficionados que les arropen en El Prat, el azar trastocó los planes.

Dificultades logísticas y económicas

«Vamos a viajar de madrugada, así que llegas sin dormir, sin descansar, a plantarte en una ciudad que no conoces y a estar seis o siete horas por allí para jugar contra un equipo de Segunda B en su campo», lamenta el director deportivo. La nueva organización, aún con defectos, convierte estos partidos especiales en contratiempos para los clubes. «Nos está costando mucho cuadrar todo», cuenta López. «La Federación paga 79 céntimos por kilómetro de desplazamiento y estamos muy agradecidos», pero es una ayuda insuficiente para lo que requiere un desplazamiento de este tipo. La directiva buscó otras soluciones sin suerte, por lo que el viaje supondrá un esfuerzo económico para el club.

Juanvi López, director deportivo del Muleño CF.
Juanvi López, director deportivo del Muleño CF. / Ros Caval / AGM

Son escollos que muestran la escasez de recursos del 'infrafútbol' español. Esta situación se acentúa en el Muleño, uno de los clubes más humildes de la Tercera murciana. La mayoría de sus jugadores cobran por victorias, por lo que se ganan la vida con otro empleo. «Muchos tienen que trabajar y no van a poder viajar», suspira el entrenador. Juan 'Topo', uno de los capitanes, no podrá saltarse su jornada laboral en el colegio. Tampoco estarán Nono, Rayón, Kike Piñero o Alacid. En total, están previstas 5 ausencias que reducen sus opciones en un encuentro a priori desnivelado. El Prat no ha empezado bien la campaña, pero es un club centenario recién ascendido al Grupo III de 2ª B.

Juanvi López cree que el nuevo modelo «es motivante para los equipos como nosotros», pero matiza que aún cuenta con «demasiadas trabas si queremos potenciar que los equipo pequeños tengan aspiraciones de algo más». Ahora hay más posibilidades de enfrentarse a los grandes, pero aún son remotas. A la espera de un formato copero realmente integrador, como los de Inglaterra o Francia, el objetivo del Muleño en esta edición es claro: «Les estoy diciendo a los zagales que vayamos a disfrutar», transmite el técnico. Aun así, Pedro Ángel, el defensa goleador en la fase autonómica, garantiza que pelearán: «Vamos a hacer lo que podamos. Los que estemos vamos a darlo todo». Porque como apunta Gimeno, la Copa siempre deja alguna opción: «Y ya, a ver si suena la flauta».

Mula, tierra de futbolistas

Mula es una tierra fértil para los futbolistas. Pese a que el municipio no llega a los 17.000 habitantes y la comarca apenas supera los 24.000, allí se criaron notables jugadores. Algunos de los nombres más conocidos son los de Javi García, actualmente en el Betis, Pedro León, asentado en Primera División desde hace años, Patric Gabarrón, defensa de la Lazio, o Josema, una de las promesas del Real Murcia.

Hay muchos más, anónimos, que permiten al equipo de su pueblo formar una base sólida: alrededor de 15 jugadores de la plantilla son muleños. Uno de ellos es Pedro Ángel, protagonista en este inicio de temporada con varios goles. Además, el equipo lo completan con futbolistas de las categorías inferiores «muy interesantes», explica el director deportivo. El entrenador también conoce la casa a fondo: «En las bases llevo casi toda la vida». «A la gente de Mula le gusta jugar en su pueblo, prefiere perder dinero y tener la comodidad de tener trabajo cerca de casa», desarrolla Juanvi López.

Son las condiciones ideales para que un club de estas características construya un proyecto sostenible. El Muleño CF nació en 1986, aunque en el pueblo «siempre ha habido equipo». La inestabilidad financiera provocó que las entidades fueran surgiendo y desapareciendo a lo largo de los años. El Muleño actual, ya consolidado, encadena 7 años seguidos en Tercera y en esta campaña su objetivo vuelve a ser mantener la categoría. Gracias a los futbolistas de la tierra, el director deportivo encara el porvenir con confianza: «Estamos muy tranquilos, vamos a tener un buen futuro deportivo seguro con ellos».