Fútbol | Segunda B

Lección emocional del UCAM

Isi Ros, jugador del UCAM CF, en un lance del encuentro./Guillermo Carrión / AGM
Isi Ros, jugador del UCAM CF, en un lance del encuentro. / Guillermo Carrión / AGM

Los de Munitis se muestran mucho más enteros física y mentalmente para ganar al Murcia; Isi Ros, ángel y demonio, enamora hasta su expulsión por ir sobrepasado

José Otón
JOSÉ OTÓNMurcia.

El Murcia tiene un problema mayúsculo: ha perdido la fe en lo que hace y ha dejado de ser un candidato a luchar por el primer puesto del grupo IV. Se ha quitado la careta. En apenas seis semanas ha pasado de enamorar a su afición a desesperarla. El equipo grana ha perdido galones y ayer, ante un UCAM crecido, demostró su impotencia.

2 UCAM Murcia CF

Germán, Adán Gurdiel, Migue García, Javi Fernández, Galas (Carlos Moreno, 56'), Toni Arranz, Cristhian Britos (Javi Rey, 72'), Titi (Onwu, 65'), Kilian Grant e Isi Ros.

1 Real Murcia

Mackay, José Ruiz, Forniés (Manel, 62'), Charlie, Maestre (Armando, 81'), Hugo Álvarez, Josema, Juanma (Héber Pena, 45'), Chumbi, Corredera y Alfaro.

Goles:
1-0 (Isi Ros, 7'); 2-0 (Hugo Álvarez, pp, 19')); 2-1 (Manel, 82')
Árbitro:
Bosch Domenech (Comité valenciano). Amonestó con tarjeta amarilla a los locales Isi Ros (21'), Adán (64'), Germán Parreño (67') y Britos (71'). Y a los visitantes Forniés (38'), Charlie (48'), Maestre (63') y José Ruiz (90'). Además el colegiado expulsó, al local, Isi Ros (52') por doble amarilla.
Incidencias:
4231 espectadores en La Condomina. Terreno de juego en buenas condiciones.

El conjunto de Munitis le dio una lección. No solo futbolística, también emocional. Sobre todo, porque excepto en el tramo final, se mostró como un conjunto ordenado, disciplinado y con las ideas claras, al que le dio igual que algunas de sus estrellas como Amaya, Collantes, Colinas y Luis Fernández, entre otras, no estén por la labor. Además, el cuadro universitario manejó el tiempo a su antojo en el tramo final, cuando tiró de picardía para matar, con pérdidas de tiempo, un derbi que sacó los colores al Real Murcia, justo lo que no hizo el cuadro grana una semana antes ante el Cartagena de Munúa.

Un derbi en el que el gran protagonista fue un chico humilde y cohibido de Las Torres de Cotillas, que hasta esta temporada no ha sacado de la chistera la magia que tiene en sus botas, en su imaginación. La quinta entrega del joven derbi capitalino, un choque que siempre había deparado resultados inesperados y que nunca había acabado con la victoria del equipo local, fue para Isi Ros. Para bien y para mal, el extremo universitario fue vital en un partido vibrante, intenso y cargado de polémica.

Dinamitó la defensa del Murcia en la primera parte y volvió loco a Forniés, al que le hizo un nudo en los pies cada vez que le embistió. Quizá por eso el extremo alicantino reventó de una patada una botella de plástico cuando fue sustituido. Solo por pura impotencia. Incluso le sacó un penalti que el colegiado no pitó.

Pero el extremo de Las Torres de Cotillas se pasó de frenada en la segunda mitad, alterado por las pulsaciones de un partido que era suyo. Un derbi en el que, además de su calidad, demostró su su inmadurez yéndose a la calle en los primeros minutos de la reanudación, justo cuando su equipo se enfrentaba al escenario ideal para conseguir una goleada histórica. Fue el ángel y el demonio de un derbi en el que su equipo pasó de la goleada a vivir colgado del larguero.

El de ayer fue un ejemplo más de la incapacidad un Murcia que no ha ganado en las últimas cinco semanas y que dejó escapar, al menos,un empate ante un equipo que, ante la expulsión de Isi Ros se refugió peligrosamente cerca de su portero, dejando metros a un Murcia que lo taponó, que por el número de oportunidades creadas pudo, como mínimo, llevarse un punto de La Condomina que hubiera servido de poco a nivel clasificatorio, pero que habría elevado la autoestima de un equipo que se desangra peligrosamente.

El UCAM se llevó un derbi cargado de tensión, polémica e intensidad en el que se vieron las caras dos equipos necesitados que lo pusieron todo en el campo para lograr los tres puntos. Con dos tiempos muy diferenciados, Isi Ros se convirtió en el protagonista de ambos, demostrando en la primera parte que es un jugador diferente capaz de alterar el pulso de cualquier partido y en la segunda que todavía le falta la madurez necesaria para abrirse hueco en el fútbol profesional. Un choque que reunió a más de 4.000 personas en La Condomina y que deja al UCAM cerca del liderato y al Murcia cargado de dudas y en mitad de la tabla, tras perder dos derbis de forma consecutiva.

Ritmo trepidante

Si un derbi se caracteriza siempre por generar más expectación que fútbol, el de ayer rompió todos los estereotipos. Desde el arranque las ocasiones de gol se sucedieron. Sobre todo las del UCAM, que se enchufó al choque gracias a la sobriedad de Britos y la electricidad de Isi Ros y Titi. A los seis minutos llegó la primera gran ocasión universitaria tras una jugada entre ambos que no pudo culminar Camacho. Pero en la siguiente jugada los locales aprovecharon un saque de esquina y la astucia de Javi Fernández, que, de espaldas, sirvió a Isi Ros para que el de Las Torres de Cotillas abriera el marcador.

A partir de ahí el UCAM fue el total dueño de la primera parte. Un fallo de Mackay se convirtió en otra gran ocasión de Titi, que le pegó mal. El equipo de Munitis encontró un filón en la banda derecha. De hecho, el 2-0 llegó tras un centro envenenado de Adán Gurdiel que introdujeron en la portería entre Kilian Grant y Hugo Álvarez. Tras el 2-0 el Murcia comenzó a llegar más con varios remates de Hugo Álvarez, Alfaro y Chumbi. Además, Isi Ros, que arrastraba una amarilla desde el comienzo del partido, se jugó la expulsión un par de veces antes del descanso. En los últimos minutos, el UCAM pisó más el acelerador y pudo marcar el tercero, sobre todo en una jugada de Titi que acabó estrellándose en el poste de la portería visitante.

Pero el choque, cuando parecía encarrilado para el UCAM, dio un giro en la segunda parte. La ingenuidad embargó a Isi Ros, que se fue a la calle por méritos propios, tras ganarse a pulso varias tarjetas amarillas. El Murcia se volcó sobre la portería de Germán Parreño ayudado por el paso atrás del UCAM y el choque se convirtió en un monólogo grana. Las ocasiones de Corredra, Chumbi, Alfaro y Pena se sucedieron, hasta que Manel se encontró con el gol en el tramo final. Pero al Murcia, que necesita diez ocasiones para hacer un gol, no le dio tiempo para más, perdiendo su segundo derbi consecutivo y alejándose de la cabeza de una clasificación que está cuesta arriba.