Fútbol | Segunda B

Fin a la depresión azulona, que ahora es grana

Chavero y Sergi Maestre luchan por un balón en la Nueva Condomina. / Vicente Vicéns / AGM

No hay paz para un Murcia sin ideas, que no termina de amarrar la permanencia tras caer ante un UCAM con más veneno, que rompe su mala racha en un derbi sin temperatura

José Otón
JOSÉ OTÓNMurcia

Pedro Munitis estalló de rabia cuando Onwu, con el partido casi terminado, empujó a la red el balón que rompía una racha para el UCAM de cinco partidos sin ganar. El santanderino, que luchó contra todo para seguir imponiendo su estilo de juego, saltaba de júbilo en la cabina de prensa donde siguió el partido junto a alguno de sus ayudantes. Una sanción impidió al técnico del UCAM disfrutar a pie de campo de una victoria que le debe servir como antídoto a las dudas, para espantar los fantasmas que merodeaban a un equipo sin alma que se desinfló después de una primera vuelta de la competición brillante.

0 Real Murcia

Ian Mackay, Diego Parras, Forniés, Hugo Álvarez, Sergi Maestre, Miguel Díaz (Henrique, min. 57), Santi Bernal (Víctor Curto, min. 57), Armando, Chumbi, Miñano (Juanma Bravo, min. 67) y Josema.

1 UCAM CF

Germán Parreño, Adán Gurdiel, Migue García, Javi Fernández, Cristian Galas, Toni Arranz, Kilian Grant (Manu Onwu, min. 75), Jean Jules, Titi (Collantes, min. 60), Chavero (Hicham, min. 80) e Isi Ros.

GOL
0-1, m. 92, Manu Onwu.
Árbitro
Ortiz Arias, del comité madrileño. Auxiliado por Andrada Alamán y Alonso Campos. Mostró tarjetas amarillas a Toni Arranz y Maestre.
Incidencias
Estadio Municipal Nueva Condomina, terreno de juego en perfectas condiciones. 5.492 espectadores en las gradas.
El detalle
El UCAM ha ganado en sus tres visitas a la Nueva Condomina en la competición liguera. En la primera, en la campaña 2015-16, lo hizo por idéntico resultado que ayer. La del pasado ejercicio fue por 0-2.

Lo cierto es que el UCAM ganó por méritos propios a un Murcia que se acompleja en casa, que volvió a firmar otra tarde gris ante sus aficionados y que se está metiendo en problemas por méritos propios. Un equipo que este sábado ni siquiera hizo sudar a Germán Parreño, portero visitante, y que apenas disparó entre los tres palos. Un Murcia que, aunque se liberó mentalmente con Algar, no funciona futbolísticamente y al que no le sirvió de nada tutear al Cartagena la pasada semana en el Cartagonova. Ni siquiera atosigó a su rival en el tramo final.

Un Murcia que puede cerrar este domingo la jornada a seis puntos del descenso y que necesita ganar un partido y medio más para para no dar más dolores de cabeza a sus aficionados, que están deseando que acabe ya esta temporada con forma de pesadilla. No podría haber castigo peor para los que aún acuden a la Nueva Condomina que la tortura que están soportando se alargue hasta el final de la Liga y que su equipo no agarre la salvación hasta el último suspiro. Desde la llegada de Algar el Murcia es una montaña rusa, con buenas actuaciones lejos de casa y partidos sonrojantes como local, una tesitura que obliga al madrileño a seguir buscando el remedio para un equipo que intenta tirar de casta y coraje, pero que no tiene ideas.

El UCAM se llevó un derbi que, a falta de brillo, tuvo emoción. Sobre todo porque los tres puntos eran importantes para los dos equipos. Para el universitario, ganar es un soplo de aire fresco en un vestuario cansado mentalmente, que necesitaba una dosis de autoestima. Para los granas, ganar era comprar el billete hacia un final de temporada tranquilo, sin sustos de última hora. Al final, los tres puntos se quedaron del lado del equipo que más buscó la victoria y el que más ocasiones generó en un partido al que le faltó más temperatura y más público en las gradas de una Nueva Condomina cansada de sufrir.

Y aunque no marcó, el UCAM ya fue mejor en la primera parte. El equipo de Munitis fue de menos a más, y tras un inicio de partido en el que el balón fue de los dos equipos, los universitarios tomaron el mando y decidieron ir hacia la puerta de Mackay. Excepto un remate de cabeza de Santi Bernal, el Murcia apenas creó peligro a su rival. Hasta que las ocasiones universitarias llegaron en cascada. La primera, una jugada personal de Isi Ros que acabó con un disparo raso y cruzado del extremo murciano. El Murcia esperaba agazapado para salir al contragolpe, pero el equipo de Algar no encontró espacios.

Hasta que llegaron los diez últimos minutos del primer acto en el que el UCAM metió una marcha más. Arranz mandó un disparo de falta al lateral de la red y solo dos minutos más tarde Kilian Grant remató de cabeza con peligro. También una jugada que inició Chavero con un toque sutil de cabeza y que acabó con un disparo cruzado de Migue García que rozó el palo. Después llegó el cabezazo a bocajarro de Titi que sacó milagrosamente Mackay, antes de que Migue García estrellara otro balón contra el palo. A los puntos, el UCAM era mejor.

Pero al inicio de la segunda mitad las fuerzas se igualaron y el Murcia pareció reaccionar. Chumbi avisó con un cabezazo blando antes de la guerra de cambios. Hasta Henrique debutó como grana en un partido que estaba roto, agarrado a un ida y vuelta que se pudo decantar de cualquiera de los dos equipos, aunque fue otra vez Mackay el que detuvo un nuevo disparo de Migue García que iba a gol.

Y cuando el empate parecía inamovible, llegó la jugada de Isi Ros en la que Hicham centró para que Onwu marcara un 0-1 que volvió a dejar muda a la Nueva Condomina, que ya ni siquiera mostró su enfado, y que despierta al UCAM de un mal sueño que casi lo deja sin 'playoff'. Enfrente, un Murcia aún a la deriva que todavía no está salvado.