Jornada 25

Morata al fin conquista el Metropolitano

La Liga Santander (J25). Resumen y goles del Atlético 2- Villarreal 2

El Atlético despacha al Villarreal con el primer gol del delantero y otro de Saúl y mantiene la segunda plaza y el estado de euforia a la espera de viajar a Turín

MIGUEL OLMEDAMadrid

Jornada para el arrepentimiento en el Metropolitano. El soez gesto de Simeone en la victoria ante la Juventus dejó paso a un Atlético de cara amable, que frente al Villarreal puso la otra mejilla donde el miércoles dejaba el recado. Con la sonrisa inocente del niño malo despachó el equipo rojiblanco a un rival acostumbrado a ponerle pegas en las últimas temporadas.

Y de hecho a punto estuvo de tener palabra en la soleada tarde madrileña nada más empezar. Pasaba por allí Ekambi, en esto que Giménez se hacía a sitio en el asiento de Godín, y se encontró solo ante Oblak. Más que solo, mal acompañado, que frente al esloveno viene a ser lo mismo. El balón le botaba franco al camerunés en el interior del área pero, ya se sabe, acabó estrellado en el cuerpo del portero. Por no faltar a la costumbre, oiga.

Poco más se supo de Oblak en el primer tiempo porque el Atlético monopolizó la pelota, cosas de juntar en el eje a Rodrigo, Koke, Saúl y Lemar; cosas de jugar con Griezmann en el enganche. Hay partidos que el Atlético los vence en la trinchera –como el de la Juventus-, y partidos en los que necesita plantearlos desde este otro prisma, se ponga como se ponga Simeone, aunque se haya ganado ponerse como le plazca, vaya si se lo ha ganado.

2 Atlético

Oblak, Arias, Savic, Giménez, Filipe, Saúl, Koke (Vitolo, min. 90), Rodri, Lemar (Thomas, min. 64), Griezmann y Morata (Costa, min. 58).

0 Villarreal

Asenjo, Álvaro, Funes Mori (Samu, min. 56), Víctor Ruiz, Mario Gaspar, Iborra, Cáseres (Fornals, min. 76), Cazorla, Pedraza, Bacca (Gerard Moreno, min. 68) y Ekambi.

goles
1-0: min. 31, Morata. 2-0: min. 88, Saúl.
árbitro
Undiano Mallenco (Navarro). Amonestó a Álvaro, Cáseres y Víctor Ruiz del Villarreal.
incidencias
Partido de la vigésimo quinta jornada de LaLiga Santander disputado en el Wanda Metropolitano de Madrid.

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Álvaro Morata firmó por fin el acta del encuentro. Tuvo paciencia para esperar la subida de Filipe, recuperado para la causa, dar un paso atrás para zafarse de su marcador y volear de izquierdas al palo derecho de Asenjo, que antes le había sacado una idéntica. Le ha costado al nuevo punta del Atlético estrenar su casillero con la rojiblanca varios disgustos con el VAR, pero esta vez no tuvo ni que mirar de reojo a Undiano Mallenco para celebrar el gol.

Al descanso se llegó con un tímido aviso de Iborra en un saque de esquina y del descanso se volvió con una ocasión de Bacca que desbarató Giménez. El charrúa lleva cinco temporadas opositando a heredero de Godín y ahora que su compatriota está más cerca que nunca de marcharse se ha echado la defensa a la chepa. Juega con un cuchillo en las canillas y mete la cabeza como si tuviera el cráneo asegurado a todo riesgo. Es la mejor forma de ganarse a Simeone y al Metropolitano.

Debió de pensar el Cholo que bastaba con lo que ya había, de ahí que retirase, todavía con media hora por delante, a Lemar y a Morata. Craso error más allá de que Diego Costa, sustituto del '22', sembrase el caos con dos contragolpes que fue incapaz de finalizar. Y es que el miércoles tuvo jarana, y quieras que no, el cuerpo lo nota, más aún viniendo de lesión como era el caso.

Casualidad o causalidad, con Thomas en el lugar de Lemar el Atlético perdió los papeles y la pelota. El Villarreal reclamó las ocasiones en sus urgencias y merodeó sin éxito el área de Oblak, aunque lo cierto es que el meta no tuvo siquiera que ejercer. A vivir en el alambre le van a retar a este Atlético, a estas alturas. Si no Giménez, Filipe; si no Savic, Arias. O Rodrigo, o Saúl, que también se saben la lección: el caso es que el peligro no sólo no se consumó en empate, sino que derivó en la puntilla.

Costa hizo de Saúl y Saúl de Costa, hasta ese punto se conocen el uno al otro, el primero para asistir desde el mediocampo y el segundo para salvar con una vaselina la salida de Asenjo. En fin, para asegurar los tres puntos y mantener la segunda plaza y el estado de euforia en el Metropolitano en lo que se acerca el viaje a Turín.