Jornada 2

Victoria balsámica para el Espanyol en Moscú

Victoria balsámica para el Espanyol en Moscú
Evgenia Novozhenina (REUTERS)

Wu Lei, tras un precioso pase de Vargas, y el canterano Campuzano, dan la primera alegría europea a los 'pericos' frente al poderoso CSKA

JUANJO GONZALOMadrid

Llegaba el Espanyol envuelto en un mar de dudas a su duelo en Moscú frente al poderoso CSKA. Con su técnico, David Gallego, más que cuestionado, y con una situación delicada en lo deportivo. Ni la Liga Europa ni la competición doméstica habían comenzado de la mejor forma, algo de lo que Viktor Goncharenko, el técnico de los rusos, no se fiaba. Lo avisó en rueda de prensa y lo demostró en el campo, con un equipo temeroso más allá de unos primeros compases en los que arrolló al cuadro 'perico', que salió a verlas venir. Le costó entonarse al Espanyol, con Marc Roca muy tapado y un Víctor Sánchez que en la primera mitad estuvo omnipresente. Pudo ser la salida de Campuzano o la pausa del descanso lo que transformó al conjunto de Barcelona, mucho más valiente y decidido. Se fue a por el partido y no encontró rival en los moscovitas. Wu Lei demostró que no ha perdido la pólvora, tras una exhibición de pase del chileno Vargas, y el canterano recibió el premio a su insistencia en los últimos compases de una cita complicada.

Lejos del guion establecido por el Espanyol, el partido comenzó con dudas, nervios e imprecisiones en prácticamente todas las líneas del equipo de Barcelona. Costaba sacar el balón desde atrás, con Diego López recurriendo a Calleri una y otra vez, un faro en la punta del ataque blanquiazul. Apenas eran capaces los de Gallego de hilar dos pases que le llevasen a los dominios de un CSKA que mostró una presión alta en los primeros minutos del encuentro. En ocasiones agobiante, pero sin llegadas claras a la portería del guardameta español. Únicamente un disparo lejano de Vlasic, el hombre más peligroso del cuadro de Goncharenko, que a punto estuvo de ser el primer tanto del choque. Lo evitó Diego López con una gran estirada.

0 CSKA de Moscú

Akinféev; Mario Fernandez, Divéev (Gogoua, min. 46), Sarlija, Magnusson, Kuchaev (Oblyakov, min. 67); Vlasic, Bistrovic, Akhmétov (Bijol, min. 76); Chálov y Sigurdsson

2 Espanyol

Diego López; Corchia, David López, Calero, Pedrosa; Víctor Sánchez, Marc Roca, Granero (Pol Lozano, min. 90); Vargas, Wu Lei (Piatti, min. 76) y Calleri (Campuzano, min. 22)

GOLES
0-1: min. 64, Wu Lei; 0-2: min. 95, Campuzano.
ÁRBITRO
Ali Palabiyik (Turquía). Amonestó a Mario Fernandes, Bijol y Oblyakov por parte del CSKA Moscú; y a Piatti, Granero y Wu Lei por parte del Espanyol.
INCIDENCIAS
Segundo partido del Grupo H de la Liga Europa disputado en el CSKA Arena de Moscú.

Poco más se vio, amén de la lesión del argentino Calleri -sustituido por el canterano Campuzano-, en una primera mitad demasiado descafeinada. Apostó el técnico catalán por un once atractivo a nivel ofensivo, aunque el ataque del Espanyol se mantuvo intacto hasta el comienzo de la segunda mitad, cuando pareció despertar de un letargo que duraba desde los primeros minutos del encuentro. Primero fue una internada de Campuzano, que a punto estuvo de suponer el primer tanto. El disparo, sin embargo, no supuso grandes dificultades para el ruso Akinfeev. No tardaría en llegar un tanto que fue una liberación para el Espanyol, en el campo y en el banquillo. Sería tras un exquisito pase de Vargas que definiría Wu Lei para adelantar a los 'pericos'.

Un gol que acabaría de hundir al CSKA en un partido en el que los rusos fueron de más a menos y acabaron viéndose superados por la situación. No supieron reaccionar los pupilos de Goncharenko, incapaces de inquietar la meta de Diego López durante toda la segunda mitad, más allá de un disparo de Mario Fernandes a la salida de un córner en los últimos minutos del encuentro. Fue un final plácido para el Espanyol, que logró aumentar la renta en el último minuto del tiempo de prolongación con un gol de Campuzano para sumar una victoria importantísima en el que quizá se suponía como el partido más complejo de la fase de grupos. Las caras de decepción en las gradas de Moscú tras el pitido final contrastaban con la felicidad del cuadro catalán, un equipo ávido de victorias y que, más allá de la situación que vive en la Liga, continúa esperanzado en hacer un buen papel en Europa.