Cinco meses de fútbol, glaciares y ballenas

Miguel Martínez, en Blonduos, en una playa de la zona. / lv
Miguel Martínez, en Blonduos, en una playa de la zona. / lv

Futbolistas murcianos aprovechan ofertas para jugar en Islandia casi medio año y vivir una experiencia inolvidable

FERNANDO PERALS

Islandia. Tierra de hielo y fuego. Lugar de géiseres, glaciares, ballenas y auroras boreales. Una población de unos 340.000 habitantes, 100.000 menos que la ciudad de Murcia. Más de 5.000 kilómetros son los que separan el país nórdico de la tierra del Segura, pero una pequeña colonia de futbolistas murcianos ha hecho las maletas para disfrutar de este idílico lugar al mismo tiempo que disfruta del fútbol. Nacho Poveda, Miguel Martínez, Javi Muñoz, Nacho González y José Piñera son los protagonistas de un viaje futbolístico de cinco meses de duración en el que han cambiado sus vidas por completo. El fútbol islandés y, en concreto el más modesto, tiene un nivel muy limitado. Las temporadas se juegan en verano, de mayo a septiembre, pero es una gran imán por la experiencia de vivir otro fútbol.

El primero de los jugadores de la Región en comprobarlo fue Nacho Poveda (Murcia, 1989). Es un jugador que milita en el Redován de la Preferente valenciana. Tras pasar por equipos como el Mar Menor y Ciudad de Murcia, entre otros, en 2016 probó suerte en Islandia, más concretamente en el Leiknir de la segunda. A través de un amigo que lo recomendó dentro del club y, tras enviar un vídeo con sus cualidades futbolísticas, el murciano firmó por una temporada. Desde ese momento, Islandia y Murcia iban a estar mucho más cerca que a 5.000 km.

Nacho Poveda, en su etapa en el Leiknir islandés.
Nacho Poveda, en su etapa en el Leiknir islandés. / LV

Tras volver a España, comenzó su labor como intermediario de clubes islandeses en el fútbol regional murciano y él mismo explica cómo fue el inicio: «Todo empieza en 2017. Un entrenador de allí me habla por Facebook para comentarme que estaba interesado en mí. No pude ir por motivos laborales y recomendé a un compañero y se fue para allá. Después me llamaron para agradecérmelo. Se estableció una relación y me dijeron que querían seguir colaborando conmigo». Poveda relata qué hizo cuando vio la oportunidad: «Preparé un informe de jugadores con capacidad e interesados en ir y se lo mandé a varios equipos de distintas categorías. Respondieron casi todos. He llevado un total de nueve futbolistas a Islandia en menos de dos años». Ahora, Poveda se encarga de recomendar a excompañeros y amigos del fútbol regional a clubes islandeses. A cambio, los equipos le dan una pequeña cuantía por encargarse de todo y actuar como colaborador. A partir de septiembre se sacará el título de agente FIFA para trabajar de manera profesional y creará una agencia con el exjugador Aloisio y el joven Javi Muñoz.

Casa, coche y avión

Cuando se le pregunta por su vivencia en el país, no duda en deshacerse en elogios con su cultura: «Es una experiencia única e inolvidable. Existe un entorno maravilloso. Islandia es un lugar que recomiendo a todo el que conozco. El club de acogida pone a los jugadores la casa, un coche y el avión, y gastan poco».

Otro de los protagonistas es Miguel Martínez (Murcia, 1992). Es un portero que ha jugado en el Molina, Ciudad de Murcia y Deportiva Minera. Hace poco más de dos meses que llegó a Islandia para jugar en el Hvot Kormákur del grupo D de la quinta división. El joven guardameta explica las razones por las que tomó la decisión de volar al norte de Europa: «Me llegó la oferta en un momento perfecto. Personalmente me venía muy bien cambiar de aires. Eran solo cuatro meses y el sueldo era importante, así que no me lo pensé. Me llamaron un lunes y el viernes ya estaba volando».

El sueldo que reciben los jóvenes deportistas es de unos 2.000 euros, sin contar horas extra

A cambio del sueldo los jugadores cumplen con algunas obligaciones como cuidar el césped

Martínez destaca la poca profesionalización que hay en el fútbol islandés: «Hay compañeros de equipo que solo veo en los partidos. Otros que ni conozco. Algunos jugadores son profesionales de otros deportes como baloncesto o balonmano que en verano aprovechan y juegan en estos equipos». Él vive en Blonduos, un municipio del norte del estado que tiene menos de mil habitantes. Su vida en este lugar muestra la realidad de la cultura islandesa: «Aquí la gente se dedica a pescar y cazar, y hay un 'sport house', una especie de gimnasio donde la gente se reúne. Yo comparto una casa con dos malagueños. Nos dedicamos a ir al gimnasio y a jugar al baloncesto. Apenas hay ocio. Algún fin de semana son las fiestas de los pueblos de al lado y nos acercamos pero poco más. Los supermercados son muy caros y el cordero y el bacalao es lo que más se come». Además, relata que los jugadores allí cobran por el trabajo que les pone el club y este paga lacasa y parte de la manutención.

Su labor, además de dejar la portería a cero en cada partido, es «empaquetar botes de salsa, aceite o especias en una empresa surtidora de alimentos a los supermercados». Sin contar horas extra, el jugador recibe por el trabajo unos 2.000 euros. Su futuro pasa por volver Murcia pronto: «En septiembre volveré porque mi antiguo jefe me ha guardado el puesto de trabajo y quiero terminar la carrera de Periodismo. Volvería otro verano. Se vive muy bien».

Las llaves puestas

Nacho González y Javi Muñoz son otros dos futbolistas que han visto en tierras islandesas un sitio perfecto para continuar sus carreras y crecer profesional y personalmente. Ambos juegan en el Höttur de la 3º categoría y viven juntos. González cumple su segundo año allí pero será el último porque quiere prepararse unas oposiciones de profesor. Fue el que recomendó a Muñoz trasladarse al país del norte de Europa. Poveda llevó a González hace dos años y, tras el mismo proceso, un correo con un vídeo de sus cualidades y su currículum, llegó a Egilsstadir, una ciudad de unos 3.000 habitantes. Esta temporada ha reclutado a Javi Muñoz, exdelantero del Real Murcia Imperial y Jumilla que ha pasado un calvario de lesiones en los últimos años y busca «reengancharme al fútbol».

Javi Muñoz y Nacho González, en Islandia.
Javi Muñoz y Nacho González, en Islandia. / LV

La vida en este pequeño municipio del este del país es algo peculiar: «Las personas son muy educadas. Dejan hasta las llaves del coche puestas y las casas abiertas. Aquí todo es mucho más caro pero apenas gastamos. Como mucho, hacemos algunas excursiones para ver los paisajes y la naturaleza que hay. El central de nuestro equipo tiene un bar en el que a veces quedamos para tomar una cerveza y hablar de la vida». González destaca «el ritmo y la dureza de los partidos» como aspecto principal del estilo de juego de allí. El tema familiar es siempre un aspecto clave a la hora de tomar una decisión de este tipo y los dos jóvenes afirman que sus familias han sido «un apoyo muy importante». Ambos compaginan el fútbol con un trabajo externo: se encargan del mantenimiento de las instalaciones del club y del cuidado del césped.

«Aquí la gente pesca y caza; los supermercados son caros y lo que más se come es el cordero y el bacalao» Miguel Martínez

Poveda: «He llevado a 9 futbolistas a Islandia en dos años; pronto vendrá a Murcia un portero de allí»

José Piñera (Cieza, 1991) es el quinto y último protagonista de este viaje hacia el norte del continente. Es un delantero que ha pasado por un gran número de equipos durante su carrera (Real Murcia y Ciudad de Murcia, entre otros) hasta llegar al Fjardabyggd de la 3º categoría islandesa. El ciezano es el último que ha aterrizado en tierras nórdicas atraído por una nueva vivencia. «Poveda fue clave en mi llegada. Le pidieron las referencias de un delantero y pensó en mí, me trasladó la oferta y decidí venir. La experiencia de llegar aquí, cambiar de aires y probar otro fútbol distinto me empujaron a aceptar».

José Piñera, en la ciudad de Reydarfjordur.
José Piñera, en la ciudad de Reydarfjordur. / LV

Sobre el estilo de fútbol del que disfruta todas las semanas comenta que «si no vas fuerte, estás perdido, porque la agresividad es muy alta». Piñera vive en Reydarfjordur, un pueblo de menos de dos mil habitantes y donde toda la gente, de la edad que sea, tiene el trabajo como el principal activo de su vida: «Viven para trabajar. Vas al supermercado y ves a un niño de 10-12 años en el mostrador atendiéndote». El dinero es uno de los principales motivos de la llegada de estos futbolistas, tal y como comenta el propio Piñera: «Los sueldos son bastante altos. No ganas ni por asomo lo que en España. Cuando viajamos a jugar a Reikiavik, el club nos permite coger el vuelo de vuelta dos días después y algunos compañeros nos quedamos allí para ver otros lugares y salir a tomar algo. Lo mejor de aquí son los paisajes, la naturaleza y el entorno que nos rodea».

En un país que parece regirse por unas normas distintas al resto del mundo y donde el fútbol vuelve a sus raíces y es visto como una afición, cinco chicos del sureste de España dejan sus trabajos, familias y amigos para montarse en un avión con destino a los municipios más humildes y desconocidos de Islandia. Recibidos por un entorno singular y rodeados de maravillosas vistas, los protagonistas de este viaje muestran los secretos de una valiente decisión que altera sus vidas. Desde entonces, Murcia e Islandia no volverán a estar a 5.000 kilómetros.

También buscan entrenadores con un buen nivel de inglés

No solo los futbolistas de la Región son los que pueden coger el puente aéreo con dirección a Islandia. Los entrenadores también tienen cabida en esta historia. El propio Poveda cuenta la situación de los técnicos: «Hay muchos que se han interesado por trabajar allí pero, al no tener nivel de inglés y no poder comunicarse con los futbolistas, no han tenido la oportunidad de vivir la misma experiencia».

Además, la labor que lleva a cabo el murciano va a empezar a ser recíproca con los jugadores del país islandés: «Estamos cooperando para que vengan aquí. Este año vendrá un portero a probar en la Tercera murciana. Queremos que ellos también disfruten de la experiencia y crezcan futbolísticamente».

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