Fútbol femenino | Segunda División

Las chicas del Alhama lideran la revolución

La plantilla del Alhama Féminas posa para 'La Verdad', el pasado miércoles en el complejo deportivo Guadalentín. / VICENTE VICENS / AGM

Son el mejor equipo femenino de la Región, han ganado todos sus partidos en casa y están en zona de ascenso a la Liga Iberdrola

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYA

Faltan veinte minutos para las siete de la tarde de un miércoles de enero gélido al pie de Sierra Espuña. 8 grados y bajando. Frío seco. Al llegar a la pequeña puerta de acceso al complejo deportivo Guadalentín hay que dejar paso a tres niñas vestidas de futbolista. 9 o 10 años. Una de ellas se llama Fátima y se marcha caminando de la mano de su madre, una marroquí de mediana edad que lleva pantalón vaquero, zapatillas de deporte y velo negro cubriendo su cabeza.

Una vez dentro lo primero que te encuentras es un gran mural de Antonio Peñalver que te traslada directamente a la tarde de agosto de 1992 en la que el exatleta alhameño se proclamó subcampeón olímpico en Barcelona. Al lado, la pista de atletismo en la que Peñalver forjó una carrera legendaria en sus años de juventud. Época, no obstante, en la que no todo fue color de oro. Está en obras. Cerrada. Durante meses no hubo ninguna actividad allí, pero en las últimas semanas las máquinas se han puesto a funcionar a machamartillo. No hay mejor vitamina para un pueblo que unas elecciones municipales a la vuelta de la esquina.

Unos metros más allá sí hay actividad. En dos campos de césped artificial que se reparten los dos clubes de base del municipio, de 21.000 habitantes, a 35 kilómetros de Murcia y Lorca y a 56 de Cartagena. En Alhama tienen sede ElPozo y Primafrío, segunda y quinta respectivamente en el ránking de empresas murcianas que más facturan. En la puerta del vestuario, de donde sale una familia ecuatoriana con niño y niña -también de corto-, están Randri García, de 39 años, y su padre, Antonio García, de 62. El primero es el coordinador de la escuela del Alhama CF y entrenador del Alhama Féminas. Jugó cuatro temporadas en el Alhameño y otras cuatro en El Paretón, en Tercera y Preferente. El segundo, que también jugó al fútbol y al fútbol sala, lleva más de dos décadas al servicio del fútbol base local y durante las últimas trece temporadas ha presidido el Alhama CF.

«Somos un caso único en España. Tenemos una escuela de fútbol base con diez equipos masculinos (170 niños) y tres femeninos (60 niñas) y el equipo de referencia, el sénior, es femenino. Los niños se miran en el espejo del Alhama Féminas», explica orgulloso Randri García. «Empezamos en 2009, con siete u ocho crías de Alhama y de Mazarrón. Perdíamos todos los partidos por goleada. En Alhama no se había jugado nunca un partido de fútbol femenino. En la vida», recuerda Antonio García. ¿Por qué apostó por el fútbol femenino?, pregunta el periodista. «¿Y por qué no? Estamos contentísimos», responde con otra pregunta el presidente.

Los frutos del duro trabajo de estas ocho temporadas, todas con Randri en el banquillo, se están recogiendo ahora. Ni en Murcia ni en Cartagena ni en Lorca. El mejor equipo femenino de la Región está en Alhama, donde las chicas de Randri han completado una primera vuelta sideral, en la que han ganado todos sus partidos en casa. Son terceras en el grupo 7 de Segunda División, por detrás de los filiales de Valencia y Levante, que no pueden subir. Por eso, ahora mismo ocupan puesto de 'playoff' de ascenso a la Liga Iberdrola, en la que jamás ha militado un equipo murciano. Hoy reciben al líder, el filial del Valencia (Complejo Guadalentín, 16.30 horas, entrada gratuita para niños y abonados y 5 euros para no abonados).

De 16 a 30 años

Un tercio del presupuesto lo cubren con la aportación de la LaLiga en concepto de derechos televisivos, otro tercio gracias a la aportación de Granbibio, una pequeña cadena de supermercados de productos ecológicos cuyo dueño es de Alhama y que se ha incorporado como patrocinador, y el otro tercio sale de la subvención del Ayuntamiento y de los recursos propios que genera el club gracias a venta de abonos, rifas y lotería.

En medio de la conversación, saltan al campo las 18 jugadoras de la plantilla. Jessy Tébar, la capitana, Marina Martí, Andrea Totana y María Requena tienen experiencia en Primera. Las demás, no. La más joven es Sheila Garrido, una santomerana de 16 años. Las mayores son la alhameña Jessy Tébar, de 29, y la murciana Tamara García, que este viernes cumplió 30. «Estamos haciendo una gran temporada, no tenemos presión, se trabaja mucho y de manera muy seria y no podemos renunciar a nada», resume Andrea Totana, de 21 años. Es prima de Armando, capitán del Real Murcia, y jugó en Primera con el Atlético de Madrid.

Las cosas están mejorando en el fútbol femenino. «Pero no tanto como se dice», matiza la cartagenera Mireia Giménez, de 19 años. Es la portera del equipo. Y lo explica mejor su compañera Carmen Fresneda, murciana de 23 años que es internacional absoluta en fútbol playa. También es maestra de Primaria. «Cuando le digo a mis alumnos que juego al fútbol, me miran alucinados. ¿Una chica jugando al fútbol? No lo entienden. Nos queda mucho por mejorar todavía. Se avanza muy lentamente», asegura Carmen.

Otro ejemplo de esto lo ponen las gemelas África y Paula González, que tienen 20 años y estudian Ciencias de la Actividad Física y el Deporte en San Javier. Son las que menos tiempo llevan jugando. «Todas nuestras compañeras empezaron desde niñas. Nosotras dos jugábamos con niños, pero nunca federadas. Nunca dimos el paso por el machismo ese del que estamos hablando. Porque parece que está mal que una niña juegue al fútbol. Hasta los 16 años no nos atrevimos a fichar por un equipo y jugar de manera federada», resume Paula.

Solo la gasolina

Ninguna cobra. El club les paga la gasolina para ir a los entrenamientos. Tres veces por semana, salen tres coches de Murcia y uno de Cartagena hacia Alhama cargados de jugadoras. Saben que el primer convenio laboral en la historia del fútbol femenino está a punto de firmarse y que el año próximo en Primera ninguna jugadora podrá percibir menos de los 900 euros al mes que marca el nuevo salario mínimo interprofesional. Pero eso a ellas, un escalón por debajo, les queda lejísimos.

«Esto es una afición para nosotras. Todas trabajamos o estudiamos. No nos quejamos, aunque no salgamos, por ejemplo, de fiesta por las noches, ya que somos deportistas y desde pequeñas hemos vivido como deportistas, sin importar si cobramos o no. Sabemos que ganarse la vida con el fútbol es imposible. Pero nos da igual. Hacemos esto porque es nuestra pasión. Y obviamente nos lo tomamos muy en serio», señala Tamara García, que trabaja en un gimnasio de Murcia.

Su entrenador, Randri García, interviene. «Hay dos tipos de futbolistas, las que juegan porque se divierten y ya está y las que se toman el fútbol como una forma de vida. Yo he tenido de las primeras, pero prefiero contar con las segundas. Y el éxito de esta temporada es que todas las que están en la plantilla trabajan como profesionales».

Cambio brutal

La murciana Helena Torres, de 20 años, estuvo el curso pasado en el Sevilla, en Primera, y su experiencia allí es muy ilustrativa. «El cambio de Segunda a Primera es brutal. Te pegan unos palos tremendos. Están muy fuertes todas. Yo jugué poco y tuve que sacrificarme más que nunca. Cuidar alimentación, horas y horas de gimnasio y una vida entregada al deporte. Al final, vives como una profesional, pero no lo eres. Porque el sueldo es muy pequeño y no te da para vivir. Y menos tan lejos de casa», subraya.

Con todo, en Alhama se viven días de vino y rosas. Su equipo femenino está más cerca de la gloria que ningún otro en toda la Región de Murcia. Y va más gente al campo a ver a las chicas que al equipo masculino, que compite en Preferente. «Metemos entre 500 y 600 personas en el campo en cada partido. Somos el equipo que más público tiene de todo el grupo 7 de Segunda», indica Antonio García.

«Mucha gente está equivocada y muy confundida. Se creen que el fútbol femenino es una cosa de chicas corriendo como locas y pegando patadas para adelante al balón. El que viene, repite. Porque se divierte y se da cuenta de que juegan muy bien al fútbol» añade el presidente. «Yo te digo que la gente en Alhama no sabe lo que tiene aquí. Somos los grandes desconocidos, en el pueblo y en la Región», remata Randri, el entrenador que ha pasado, en ocho años, de perder siempre a ganar siempre.

«Hablar de ascenso son palabras mayores»

«Hablar de ascenso a Primera son palabras mayores para nosotros. Estamos haciendo una temporada histórica, pero tenemos los pies en el suelo», asegura Randri García, entrenador del Alhama Féminas. «Nuestro presupuesto es de 45.000 euros y estamos compitiendo contra clubes que disponen del triple de dinero que nosotros. Sabemos dónde estamos, vamos con la verdad por delante, no engañamos a ninguna chica y sabemos lo que nos cuesta cubrir hasta el último céntimo del presupuesto», añade Antonio García, el presidente.

El ascenso a la Liga Iberdrola parece una quimera. No obstante, este año se abre una oportunidad fantástica. «El año que viene se crea una categoría nueva entre Primera y Segunda, la Primera B. Y van a subir los cuatro primeros de cada grupo. Serán dos grupos de 16 equipos, bajo el paraguas económico de Iberdrola y con unas condiciones similares a las de Primera División. Ahí sí que podemos colarnos y eso supondría para nosotros dar un salto muy importante», admite Randri.

 

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