Dos caminos distintos para el ascenso

Munitis y Herrero. /V. Vicéns/ AGM
Munitis y Herrero. / V. Vicéns/ AGM

El UCAM y el Murcia suman 12 puntos pero son antagónicos en el césped, en la grada y en el palco

José Otón
JOSÉ OTÓN

El Real Murcia y el UCAM ocupan el tercer y cuarto puesto, respectivamente, de la tabla del grupo IV de Segunda B . Ambos han sumado 12 puntos de 18. Los dos están encaramados a los puestos de 'playoff' y aspiran a llegar al liderato en las próximas semanas. Pero pese a la aparente similitud, son dos escuadras diferentes, tanto en lo deportivo como en lo económico, lo social y lo institucional.

Se trata de dos clubes que están construidos de forma diferente. Los Gálvez comenzaron diseñando un equipo de bajo coste, aunque el conjunto grana ha acabado siendo uno de los más caros de la Segunda B. Se llevó la puja por varios jugadores con el caché más alto de la categoría, como Dani Aquino, Jesús Alfaro y Hugo Álvarez, hasta llegar a un presupuesto, según Gálvez, de más de tres millones, de los que cerca de la mitad está destinado a la primera plantilla y a cubrir, entre otros, el gasto de un grupo de jugadores que sobrepasan, en algunos casos, los 100.000 euros brutos.

El club universitario ha apostado por el ahorro y por la cantera; la entidad grana por fichar a los jugadores más caros y pensar en el corto plazo

Todo lo contrario que hizo el UCAM este verano, que se retiró de la pelea por varios futbolistas que se escapaban a sus posibilidades. Por eso el conjunto universitario apostó por un gasto más racional y empleó cerca de 900.000 euros brutos para construir una plantilla en la que ningún jugador sobrepasa los 55.000 euros brutos de ficha.

Munitis y Herrero son distintos: uno da libertad a los laterales y el otro prefiere anclarlos atrás

Pedro Reverte y Manolo Molina acudieron al mercado con otras estrategias, como la de esperar hasta el último momento para fichar a jugadores que son claves en su proyecto y que habían salido previamente de sus clubes de origen cobrando buenas rescisiones, lo que abarató su fichaje por los murcianos.

La gran diferencia entre ambas entidades también radica en su realidad institucional. El UCAM es un club tranquilo, sin altibajos, en el que los jugadores cobran al día y algunos estudian carreras auspiciadas por la propia Universidad Católica. En el Murcia, el día a día es más difícil, aunque la historia y la dimensión convence a muchos jugadores para fichar por el club grana.

Mendoza se ha rodeado en los últimos años de empresarios murcianos de gran recorrido, como Miguel López, presidente de la Cámara de Comercio, y de firmas como Grupo París, Treseus y Apuestas de Murcia, mientras que en el club grana hay una guerra cruenta por la propiedad del club, que enfrenta al empresario oriolano Víctor Gálvez y al gestor mexicano García de la Vega, que está espantado al empresariado murciano. Eso hace que mientras que todos los miembros del Consejo del Murcia son hombres de Gálvez y ajenos a la Región, la Junta Directiva del UCAM es murciana al cien por cien.

Dos libretas distintas

En el césped ambos equipos también son distintos. Los dos han marcado 7 goles, aunque los granas han encajado 3, dos menos que sus rivales en la ciudad. Un guarismo relacionado con la plaga de lesiones que ha impedido a Munitis armar una defensa titular de forma regular. Pero lo que de verdad diferencia al Real Murcia y al UCAM es el planteamiento de sus entrenadores. Mientras Herrero apuesta por un 4-1-4-1, Munitis hace lo propio con el 4-2-3-1. O lo que es lo mismo, mientras el entrenador grana solo utiliza a un pivote defensivo (Maestre) por delante de los centrales, el técnico cántabro tira de dos.

El estilo de cada entrenador afecta a los laterales de ambos conjuntos: mientras que José Ruiz y Forniés no pueden subir tanto como quisieran al tener cinco jugadores ofensivos por delante, en el UCAM Migue y Adán Gurdiel tienen la obligación de sumarse al ataque para ayudar a los de arriba, más escasos. Quizá eso ha influido en que ambos equipos hayan sumado los mismos puntos, aunque el equipo grana con tres victorias y tres empates y los universitarios con cuatro partidos ganados y dos perdidos.

En los últimos años el trato a la cantera de ambas instituciones también les ha diferenciado. El UCAM, que no tenía apenas bases cuando arrancó su periplo en Segunda B, le ha recortado terreno al club grana. Y esta política se está notando en el primer equipo azulón. Munitis ya ha tirado esta temporada de Ismael, Mounir, Luis Castillo, Rodrigo y Chema, además de Javi Fernández e Isi Ros, todos de la factoría universitaria. El club grana, sin embargo, cedió a diferentes equipos de Segunda B y Tercera a jugadores del filial, mientras que para el primer equipo grana fichó a futbolistas de otras canteras, como Nahuel , Leal o Corredera. Las únicas excepciones son la de Josema (46 minutos) y Zaka (21). Hasta Juanma Bravo, una de las perlas de la cantera grana, ha quedado relegado a un segundo plano y estuvo a punto de salir en verano.

En la guerra de los filiales, el UCAM, líder del grupo XIII de Tercera, ha tomado ventaja con respecto al Imperial, decimosegundo, una circunstancia que hace unas temporadas hubiera sido impensable.

La grada grana es más caliente y fiel que la azulona

El Murcia tiene un patrimonio del que el UCAM aún no dispone: una masa social de más de 10.000 seguidores que no deja al club grana desfallecer. De hecho, en los últimos años, y pese a todas las dificultades económicas, la grada de la Nueva Condomina se ha volcado con sus jugadores y se ha convertido en una afición aún más fiel y paciente, que ha decidido empujar antes de pitar o sacar el pañuelo. De hecho, a pesar de arrancar la quinta temporada consecutiva en la Segunda B, algo inédito, el Murcia ha congregado a 10.775 abonados, un número que la entidad centenaria no alcanzaba desde la temporada 2008-09, en Segunda, cuando con Clemente en el banquillo hizo más de 16.000 carnés.

Al UCAM, sin embargo, le cuesta más movilizar a una gran masa social y esta campaña ha alcanzado los 1.708 seguidores. Eso sí, los aficionados azulones, pese a ser un club relativamente nuevo y con un presupuesto muy inferior al del Murcia o el Cartagena, aprieta a su equipo mucho más y es muy exigente con los entrenadores que han pasado por el banquillo de La Condomina, uno de los más calientes de toda la Segunda División B.

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