Pilar Sainz de Baranda: «El cambio ya ha empezado, se palpa»

Pilar Sainz de Baranda, en el campus de la Universidad de Wisconsin-Parkside, el pasado viernes. /
Pilar Sainz de Baranda, en el campus de la Universidad de Wisconsin-Parkside, el pasado viernes.

La profesora de la Universidad de Murcia y experta en fútbol femenino dice alucinar con la cantidad de chicas que lo practican en EE UU, «donde es todo un símbolo»

César García Granero
CÉSAR GARCÍA GRANERO

Pilar Sainz de Baranda (Albacete, 42 años) es una profesora atípica, que se bebe los partidos de fútbol por una razón que ella sustancia en cinco palabras: «El fútbol es mi pasión». Lo es. Ya de estudiante, en León, su amiga Olga alucinaba de verla desmenuzar el Mundial de Corea y Japón, desmigajarlo hasta las raspas. Y ya más cerca, acaba de ver todos los encuentros del Mundial femenino y de la Copa América. Hoy, como entonces, también los disecciona, les quita la tapa y los vuelve del derecho y del revés. Profesora en Ciencias del Deporte de la UMU, Sainz de Baranda es una experta en mecánica de entrenamientos y prevención de lesiones, una especialidad que la ha llevado a EE UU, donde disfruta de una beca para investigación en Kenosha. Allí lleva junto a su familia desde el 1 de febrero, cuando aterrizó con veinte bajo cero y un manto de nieve ensabanando Chicago. Cerca, en la Universidad de Wisconsin-Parkside, es donde pasa estos meses y donde ha visto el Mundial femenino, del que habla obsequiosamente, «porque he visto un nivel que a veces no encuentro en partidos de hombres». Desde el campus hace esta entrevista por teléfono para hablar del Mundial, de la eclosión del deporte femenino y de los nudos y trabazones hasta la igualdad.

TRAYECTORIA

Estudios
Licenciada en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte por el INEF de León (1994-1999) y doctora por la Universidad de Murcia en el año 2002. Máster universitario de Preparación Física en el Fútbol UCLM-RFEF (2004-2006).
Especialidad
Es especialista universitaria en entrenamiento de porteros de fútbol por la Universidad Camilo José Cela-RFEF (2007).
Libros
Ha publicado varios libros y artículos relacionados con la iniciación deportiva y el fútbol, destacando 'Metodología global del entrenamiento' y 'El portero de fútbol'.
Entrenadora
Tiene los títulos de instructora de fútbol base de nivel I (1997-1998) y entrenadora regional de fútbol de nivel II (1998-1999).

-¿Realmente ha cambiado algo o parte del 'boom' es fachada y corrección política?

-No, no, el cambio, aunque no sea profundo, ha empezado. Que veas portadas en diarios deportivos dedicadas a las mujeres significa que hay una presión y era impensable hace años. Ahora bien, ¿hay equidad? La respuesta es no, pero el cambio se palpa y creo que es irreversible, aunque hay que seguir trabajando para mantenerlo.

«No creo que Nike haya tenido menos rentabilidad en el Mundial femenino que en otros eventos»

-¿Es en el fútbol, quizá el deporte más ligado a la masculinidad en España, donde más machismo hay?

-El fútbol es quizás donde menos oportunidades se ha dado a las mujeres. Yo, en mi época, he llegado a escuchar que el fútbol femenino ni es femenino ni es fútbol, y es algo que he oído a gente con cierta relevancia. Al final, todo es cultural. Si la sociedad es machista, como lo era antes y mucho, eso se traslada al deporte y al fútbol. Menos mal que hemos ido luchando durante generaciones para reducir la desigualdad.

-Hasta el punto de que el año pasado se batió el récord de asistencia a un partido femenino, 60.739 espectadores, en el Wanda para ver el Atlético-Barça, y casi tres millones frente a la tele en la final de Copa Atlético-Real Sociedad.

-Sí, y al verlo me acordé de que en 2003 fui a hacer una estancia con la Real y recuerdo ver al equipo femenino que existía entonces y la sensación que había por todas partes como de equipo menor. Por eso ahora sorprende ver esa cantidad de espectadores. Es señal de que el cambio está aquí, pero hay que seguir luchando.

«Que veas portadas dedicadas a las deportistas significa que hay una presión impensable hace años»

-En todo caso, hay barreras que se aprecian sobre todo en el fútbol. ¿Por qué sigue habiendo tan pocas entrenadoras?

-Hay que darles oportunidades. Yo siempre he entrenado a chicos. Me saqué los títulos de entrenador y empecé con el San Andrés del Rabanedo, un equipo perdido por los montes de León, y entrené también a un equipo juvenil de categoría nacional, el de la Escuela de Fútbol de Albacete, y fue una gran experiencia. Estoy hablando de hace unos cuantos años ya, a comienzos de siglo. Quiero decir que yo pude entrenar a un equipo de categoría nacional porque hubo una persona encargada, el director de cantera Ángel Moreno, que creyó en mí. A eso voy, a que si te dan oportunidades puedes demostrar que lo puedes hacer tan bien como cualquiera, pero si no te las dan, te cansas y lo dejas.

-¿No le parece que a los jugadores les sigue dando algo de tirria que los entrene una mujer? Es como si una mujer no pudiera enseñarles nada de fútbol.

-Es una barrera difícil, pero se está avanzando, por eso cada vez que veo una entrenadora digo: 'Chapó', porque necesitamos gente que aproveche las oportunidades, eso les dará más visibilidad y ayudará.

-En este sentido, lo que hizo Ada Hegerberg, ganadora del Balón de Oro de Noruega, de renunciar al Mundial y a su selección como protesta por la desigualdad, ¿lo ve como una protesta lícita o una forma de desaprovechar un gran escaparate para protestar?

-Me hubiera gustado que estuviese en este Mundial, en el que por cierto España jugó muy bien. Respeto todas las posturas, pero prefiero una reivindicación más activa, como la de EE UU, porque tiene más visibilidad y, por tanto, más recorrido. [La selección femenina norteamericana acaba de ganar su cuarto Mundial por ninguno la masculina, pero sus jugadoras cobran menos, razón por la cual han entablado una batalla contra su federación desde hace tiempo, batalla que cristalizó de forma visible tras la final ante Holanda, cuando antes de la entrega de premios parte del estadio se puso en pie para cantar 'equal pay' (igualdad de salarios) en Lyon].

-¿Es cierto que en EE UU se sigue más el fútbol femenino que el masculino?

-Aquí el fútbol femenino es un símbolo desde hace décadas. Es impresionante la cantidad de niñas que juegan al fútbol aquí. Yo, que soy de una época en que para una chica jugar al fútbol era tabú, alucino. Y los equipos femeninos en las universidades están a la par que los masculinos. Así que yo diría que sí, que el femenino está por delante del masculino. El pasado Mundial se ha seguido con mucho interés en EE UU y la gente se ha sentido orgullosa de su equipo.

-¿Cómo han reaccionado los estadounidenses en la batalla dialéctica entre Megan Rapinoe, la capitana de EE UU, y Donald Trump? [Elegida mejor jugadora del torneo, Rapinoe se negó a cantar el himno en el partido contra España en protesta por la desigualdad y por la brutalidad policial. Trump se lo reprochó y ella contestó que no iría «a la puta Casa Blanca» en caso de ser recibidas].

-La gente, en general, se ha identificado con ella. Este es un país muy multicultural, con gente de todas partes y grandes desafíos, con problemas por resolver, pero un ejemplo en las batallas contra las desigualdades. Fuera puede parecer otra cosa, pero la gente no está de acuerdo con muchas de las actitudes de Trump aquí, otra cosa es que lo voten porque piensen que económicamente les pueda ir mejor.

Oportunidades

-El propio Trump vino a contestar a Rapinoe que las mujeres cobran menos porque su rentabilidad es menor, ¿qué le parece?

-Trump, como cualquier gobernante o dirigente de un club, tiene la obligación de dar las mismas oportunidades a hombres y mujeres. El problema es de oportunidades. Si no se las dan, no puede demostrar cosas. Además, el tema de la rentabilidad es discutible. Yo he seguido todo el Mundial aquí y no creo que Nike haya tenido menos rentabilidad que en muchos otros eventos. El otro día se supo que la camiseta del equipo femenino de Nike ha sido la más vendida del año, mucho más que la de los chicos. Así que eso de la rentabilidad...

-Sin embargo, la desigualdad es enorme cuando se traslada el deporte a las cifras. Según la revista 'Forbes', en 2018 solo había una mujer entre los cien deportistas mejor pagados del mundo: Serena Williams.

-Sí, es lo que ya he comentado. Hay que seguir trabajando, porque la igualdad está aún lejos. La prensa es clave, porque es la que da la visibilidad. Está claro que el camino es largo, pero también creo que se está avanzando. Yo, por ejemplo, cuando me preguntan si me hubiera gustado entrenar, digo que claro, pero también es verdad que no hacerlo me ha permitido enseñar el deporte a otro nivel, de otra manera, y que mis alumnos hayan visto que yo, siendo mujer, puedo enseñarles unos conceptos, una metodología y muchas lecciones relacionadas con el deporte es bueno, es un ejemplo del cambio que se ha producido, porque los alumnos han visto que una mujer puede tener el mismo nivel de conocimiento sobre la materia que cualquier hombre.

-¿Qué ha contribuido al cambio?

-Las victorias que se han producido han sido muy importantes. Necesitamos ídolos, porque son los ídolos los que aportan la visibilidad. No sé, Mireia Belmonte, el equipo femenino, Ana Carrasco, Lydia Valentín... Sus éxitos han sido un impulso muy importante para el cambio. Sin ir más lejos, al fin el Madrid se ha decidido a tener un equipo femenino de fútbol. Es señal de que esto está cambiando. Y el cambio va a ir a más, porque cuanta más visibilidad, más recursos y mejores resultados. En EE UU el dinero público se destina a partes iguales a equipos masculinos y femeninos, por ley. Sin recursos no puedes avanzar.

-¿Llegaremos a la igualdad total?

-Eso espero, no sé si lo veré, porque los cambios necesitan tiempo, pero creo que se llegará. Solo hay que ver cómo estábamos las mujeres en tiempos de nuestros abuelos y cómo estamos ahora.

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