«Mis alumnos me dicen que quieren ser árbitro como yo»

María Dolores Martínez Madrona, el pasado lunes, en Murcia. / federación regional de fútbol
María Dolores Martínez Madrona, el pasado lunes, en Murcia. / federación regional de fútbol

«Es increíble ver a tanta gente animando», dice del Atlético-Barça, el 'partido del récord' que dirigió el domingo la colegiada internacional María Dolores Martínez Madrona

César García Granero
CÉSAR GARCÍA GRANERO

Fue su padre quien la animó a hacerse árbitra tras una fractura de tibia y peroné, sin saber que le abría la puerta, no a una actividad del momento, sino a una para toda la vida. Aquello no era un pasatiempo, sino una vocación. La murciana María Dolores Martínez Madrona tenía quince años entonces, hace ya diecisiete. Empezó pitando a chavales de fútbol 7 en campos 'tamaño carné' y se dio cuenta de que le gustaba. Desde entonces va con la luz larga en una carrera que apunta al cielo. Hace tres días, en el túnel de vestuarios, vestida de negro y escoltada por Miriam Morales y María Planes, encabezó el desfile de salida al Wanda para dirigir el Atlético-Barça, que se convirtió en el espectáculo de fútbol femenino entre clubes más multitudinario del planeta (60.739 espectadores).

-¿Lo esperaba?

-Se hablaba del tema en los días previos y sabíamos que la entrada iba a ser espectacular, pero hasta que no estás en el campo, en el calentamiento, y ves que se empieza a llenar aquello, no te imaginas que vaya a ser tanto.

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-Usted siempre ha dicho que nunca tuvo miedo al pitar un partido, pero ¿no impresiona arbitrar ante tanta gente?

-Sí, pero más que por la cantidad, por la afición en sí, es increíble ver a tanta gente animando, cómo gritan y cómo lo sienten.

-¿Alguna vez había vivido algo similar?

-El año pasado pité en Holanda un partido ante la selección de Eslovaquia y había 25.000 personas, pero allí la promoción del fútbol femenino es muy fuerte desde hace ya muchos años.

Popularidad: «Esta misma mañana el camarero me ha dicho que me vio y me ha felicitado; eso da gusto»

-Es profesora [da clases de francés en el colegio Nuestra Señora de la Paz], ¿le dijeron algo sus alumnos?

-Cuando les dije que iba al Wanda, no se lo podían creer. Algunos me dicen que quieren ser árbitro, como yo, y yo les digo que, si es lo que desean, que adelante.

-¿Árbitro o árbitra?

-Bueno, entre nosotras nos decimos árbitra.

-Bendito consejo el que le dio su padre hace 17 años.

-Sí. Cuando me recuperé de la lesión ya no podía seguir jugando con chicos, como hasta entonces, y aunque probé en el fútbol sala, no me gustó. Mi padre me dijo que probara con el arbitraje y eso sí me gustó.

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-¿Qué dice ahora, cuando la ve pitando el 'partido del récord', como ya se le llama?

-Estuvo en el campo y claro, muy emocionado. La verdad es que toda mi familia se ha volcado siempre conmigo en esto y se lo agradezco.

-Ese partido ha roto todos los esquemas, ¿lo nota o siente de alguna manera?

-Sí, esta misma mañana el camarero que me ha puesto el café me ha dicho que me vio y me ha felicitado. La gente te reconoce y da mucho gusto que sea así.

-Un partido como el del domingo, ¿se prepara de forma distinta?

-Era un partido importante [el Atlético-Barcelona enfrentaba al primero y el segundo de la Liga Iberdola y quedó 0-2] y hay que estudiar a los equipos, el sistema táctico de cada uno. Vemos vídeos y comentamos la información de cada uno en los días previos.

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-¿Qué tuvieron en cuenta para este encuentro?

-Sabíamos que era un partido clave para los dos conjuntos y que las jugadoras iban a saltar con ganas, iban a ir a por todas. Eso había que tenerlo en cuenta.

-¿Y cómo se compagina todo ese trabajo con el de profesora?

-Salgo a las tres, como, preparo las clases del día siguiente y me voy a entrenar al menos dos horas. Así todos los días menos el de después de los partidos, que es el único que descanso. Es duro, pero está bien porque el fútbol me apasiona.

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