Estreno en el palco, agua para todos y Elady en la diana

Aficionados del Cartagena animan a su equipo. /J. CARRIÓN / AGM
Aficionados del Cartagena animan a su equipo. / J. CARRIÓN / AGM

La grada, repleta de paraguas, asiste a un cambio de guion fugaz por los dos goles del Efesé en tres minutos

RUBÉN SERRANOCartagena

Tres minutos. Ni más, ni menos. En ese tiempo, los 14.157 aficionados concentrados en las gradas de la Nueva Condomina experimentaron una auténtica montaña rusa de emociones. Es lo que tienen los derbis de altos vuelos: son imprevisibles y uno nunca se termina de acostumbrar a giros de guion tan radicales. En tres minutos, la película cambió por completo: la hinchada del Real Murcia pasó de idolatrar a su líder Aquino a guardar silencio. Y el bando del Efesé, helado, entró en calor en cuestión de 180 segundos, lo transcurrido para culminar una remontada de aúpa con los goles de Fito Miranda y Santi Jara. Hasta el cielo pareció contagiarse de esa agitación, porque los rayos de sol dejaron paso al viento cortante, primero, y a la lluvia, después. Es curioso: el Cartagena regresó del batacazo de Majadahonda bajo una tormenta y ayer, en la primera gran alegría que recibieron sus fieles desde entonces, la marea de 2.500 cartageneros volvió a la ciudad portuaria acompañada de un chaparrón. El agua siempre estuvo presente. Tal vez sea la señal que indica el fin de esa etapa oscura y el inicio de otra.

Porque realmente, la del derbi entre el Real Murcia y el Cartagena fue una tarde extraña. Algo ha cambiado en los últimos años. Tal vez sea la falta de un aliciente más atractivo que el marco de la Segunda B, o porque simplemente la rivalidad entre las aficiones del Real Murcia y el Cartagena ya no es tan extremista y no se lleva al límite. Un fiel reflejo se pudo comprobar antes de que el árbitro indicara el inicio del partido: en los aledaños de la Nueva Condomina, se vieron imágenes de absoluta cordialidad, con hinchas granas y albinegros mezclados e incluso disfrutando en común de la 'fan zone' de la Fepemur.

Lo cierto es que a esa imagen de armonía también ayudan los palcos. La relación entre Txema Almela y Paco Belmonte es estrechísima. Así lo confirmaron ayer. Cuando en las altas esferas reina la paz, y hay todo lo contrario al mal rollo, en el fondo termina de normalizar un partido que no es más que una fiesta del fútbol regional. Y por ambiente, color y espectáculo, el infortunio es que no puede vivirse en una categoría profesional, con la repercusión nacional que eso conllevaría. No estuvo de más que la Policía Nacional, en todo caso, velara por la seguridad en todo momento.

«Estadio cuatro estrellas»

Los funcionarios escoltaron a los 16 autobuses desplazados desde Cartagena hasta la parte trasera de la Nueva Condomina, a fin de evitar el paso por la aglomerada puerta principal, y los acompañaron hasta la grada lateral alta del estadio. Dentro, las aficiones se cruzaron cánticos, pero nada más allá de lo normal en estos partidos. El 'speaker' recibió al público con la arenga: «Bienvenidos a la capital del Segura y al estadio Nueva Condomina, de cuatro estrellas». Y eso provocó la respuesta en forma de pitos de la hinchada visitante. Al final del duelo, todos los espectadores abandonaron de forma ordenada sus butacas, sin incidentes. En plena fiesta albinegra, sonó a todo volumen el himno del Real Murcia.

Eso sí, en los derbis alguien siempre se tiene que saltar las normas y dar la nota. Ciertamente, el encuentro no empezó con toda la concordia que las directivas deseaban: el autobús oficial del Cartagena recibió una pedrada en la luna derecha, a su entrada al parking subterráneo de la Nueva Condomina, según confirmaron fuentes del club albinegro a 'La Verdad'. En ese momento estaban en su interior los jugadores de Gustavo Munúa, que media hora antes habían sido despedidos del Cartagonova por unos 200 aficionados, con bengalas y al grito unísono de: «¡Efesé, Efesé!».

La rotura del cristal fue el único punto negro de la jornada, porque dentro del campo cada hinchada animó a su equipo y, además, la Policía Nacional mantuvo las gradas acordonadas y mantuvieron los accesos a los aseos y las cantinas bajo control durante el descanso. El fondo sur grana mostró una pancarta alusiva al lema albinegro 'Carthago Nova Invicta Est', con el mensaje 'Carthago Nova Non Invicta Est' y la imagen de los capitanes Armado, Charlie Dean y Aquino. El 'Torito' fue el gran ídolo de la masa: su conexión con el público fue total. Siempre que pidió apoyó elevando los brazos, lo encontró.

Todo lo contrario al cariño encontró Elady Zorrilla en su regreso a la Nueva Condomina. También lo hacían Santi Jara y Pedro Orfila, pero su caso, por los goles que marcó con la elástica grana, fue más sonoro. La tomaron con el jienense, en cada balón y en cada jugada que erraba, con pitos e insultos. Elady entró al trapo y, cuando fue sustituido en la segunda parte, se encaró con ese sector de la grada.

López Miras y Ballesta

Ese gesto no lo pudieron ver desde el palco las numerosas personalidades políticas presentes. En el estreno de Almela estuvieron presentes, como escoltas, el presidente de la Comunidad, Fernando López Miras; el alcalde de Murcia, José Ballesta; y el delegado del Gobierno, Diego Conesa. También se dejaron ver otros consejeros y cargos como Pedro Rivera, Víctor Martínez, Adela Martínez-Cachá y el edil de Deportes de Cartagena, Manuel Mora. También se dejó ver el notario Francisco Tornel, quien ha puesto 200.000 euros en la ampliación de capital del Real Murcia para postularse como máximo accionista del club.

 

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