FÚTBOL SALA

La última visita del Barcelona, un estímulo necesario en la semana más tensa del Jimbee

R. S. CARTAGENA.

Aquello parecía un sueño. Era imposible. Nadie daba crédito, pero había pasado: recién entrado el mes de marzo, el modesto Plásticos Romero de Juan Carlos Guillamón había derrotado al poderoso Barcelona en un Palacio de Deportes a rebosar (5-2). Los cartageneros, el conjunto revelación de la Liga Nacional de Fútbol Sala, ganaron a los azulgrana tras una auténtica exhibición, con tres dianas del eslovaco Tomas Drahovsky y con la baja ademas del abanillero Fran Fernández. Hasta ahora, aquel día sigue siendo el más alegre en la pista principal de la instalación de la Avenida del Cantón.

Tal vez recordar aquel encuentro sea el estímulo necesario que necesita ahora el Jimbee Cartagena, en la semana más tensa de un proyecto que pretende codearse con los grandes. Al mal inicio liguero (el equipo es duodécimo, con solo dos victorias en siete partidos), se le suma el hecho de que esta semana se ha producido el relevo en el banquillo: Juan Carlos Guillamón ya no está y su segundo, André Brocanelo, parece que se quedará hasta final de temporada. Eso, sumado al desgaste físico de las últimas semanas, hace indicar que repetir aquella gesta de la temporada pasada sea complicado.

El Jimbee sigue padeciendo los problemas defensivos y de concentración para aguantar los resultados. Es el equipo más goleado de la LNFS, con 34 encajados, y el pasado miércoles, en la Copa Presidente, volvió a echar por la borda la renta en el partido contra el modesto Barinas, de Segunda B. Hubo que llegar hasta los penaltis para lograr el pase a la final. Con esos ingredientes, y el puente festivo, salvo sorpresa será complicado que el Palacio de Deportes presente una entrada tan buena como la de la última visita del Barcelona, cuando acudieron alrededor de 3.500 espectadores.

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