Fútbol Sala

Bateria: «Salí del Barça con 26 años y algunos dijeron que ya no volvería a jugar al fútbol sala»

Bateria hace malabarismos con la pelota, ayer en el Palacio de Deportes. / j. m. rodríguez / agm
Bateria hace malabarismos con la pelota, ayer en el Palacio de Deportes. / j. m. rodríguez / agm

«Soy feliz en Cartagena. Las conversaciones con el club para renovar están avanzadas y voy a quedarme muchos años aquí», avanza el brasileño

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYA

Tiene los pies en el suelo el brasileño Dione Alex Veroneze, de 28 años y al que todos llaman Bateria -sin tilde en la 'i' porque en portugués no la lleva «aunque en España todo el mundo se la pone y ya es una batalla perdida», puntualiza divertido- y que se disculpa por llegar a la cita con 'La Verdad' diez minutos tarde. Es una estrella del fútbol sala, internacional por su país y seguido por cientos de miles de aficionados de todo el planeta en Instagram, Facebook y Twitter. Nació en Palmitos, un pequeño pueblo del gigantesco estado de Santa Catarina, al sur de Brasil y poblado por más de 7 millones de personas. Vino a España con 20 años. Triunfó en el Inter Movistar y una grave lesión de rodilla en el Barça, cuando era el jugador mejor pagado de la Liga, estuvo a punto de arruinarle su carrera. Luchó y salió adelante. Habla portugués, castellano y catalán. Este domingo, en el inicio de una temporada para soñar para el Jimbee, se reencuentra con el Barça.

-¿Qué pensó al llegar cuando escuchó al presidente, Miguel Ángel Jiménez, decir que el objetivo del Jimbee Cartagena era ganar la Liga?

-[Ríe] Entiendo lo que quiso decir. El presidente, en su vida, siempre ha pensado en llegar a lo más alto. Supongo que lo que ha conseguido en su faceta empresarial no lo habrá logrado pensando en pequeño. Claro que ganar la Liga tiene que ser el objetivo final de todos los que estamos dentro del proyecto. Sabemos que hay equipos con una inversión anual altísima y un histórico detrás que los mantienen lejos de nosotros. Pero hemos visto también en los últimos años que hay equipos como Palma, Osasuna y Jaén que se acercan poco a poco a Barça, Inter y ElPozo. ¿Es un proceso fácil ganar una final a cinco partidos yendo al Palau, a Torrejón o a Murcia? Por supuesto que es muy difícil. Todos sabemos que pasarán años para que Jimbee Cartagena se mueva en ese escenario. Pero la ilusión, el trabajo y las ganas tienen que ser esas: pensar en ganar un título.

-¿Por qué apostó por venir a Cartagena? ¿Por qué dio este paso?

-Noté esa seriedad que Miguel Ángel [Jiménez], Juan [Giménez] y Roberto [Sánchez] querían dar al proyecto desde el primer momento. Y me dijeron que yo sería una pieza clave en el equipo. Es muy difícil encontrar un club que piense en el largo plazo y vi desde el principio que en el Jimbee sí se pensaba en el futuro. En Brasil, por ejemplo, hay mucha inestabilidad, ya que casi todos los jugadores en todos los clubes tienen solo un año de contrato. Este protagonismo que me daban y el reto de llevar al Jimbee Cartagena a lo más alto me ilusionó mucho. Además, todo el mundo sabe que yo quería volver a España. Y este proyecto era el mejor para volver.

-Habla de inseguridad contractual en la Liga brasileña. Justo lo contrario de lo que se estila en el Jimbee, con renovaciones hasta 2023 y fichajes por seis temporadas, hasta 2025, como en el caso de Thalles.

-En el deporte la gente no tiene memoria. Ganas un título y si al siguiente partido estás mal te van a criticar. Y yo siempre he pensado como piensa nuestra directiva. La estabilidad y la tranquilidad son claves para que un equipo funcione. Y todo lo que sea dar seguridad al jugador es bueno.

-¿Estará mucho tiempo aquí?

-Sí. Me planteo quedarme y ya hay conversaciones bastante avanzadas con el club para renovar. Es lo que quiero yo y es lo que quiere el club. En el Palacio me noto muy querido y eso lo tengo en cuenta. Que la afición disfrute conmigo tiene un valor añadido muy importante.

-Mi sensación es que Cartagena ha sido un bálsamo para usted. El curso pasado pudo completar todos los entrenamientos y todos los partidos. La lesión de rodilla está olvidada y vuelve a disfrutar. ¿Es así?

-Cartagena ha sido la reafirmación. Y este proceso ha sido más difícil de lo que parece. Reafirmar que eres quien fuiste una vez no es sencillo. Cada día he tenido que convencerme de que lo peor había pasado. Que estaba sano. Y aquí he sido feliz en el día a día. Aquí he notado el respaldo de mis compañeros, cuerpo técnico y directivos. Y he tenido el cariño de los aficionados, en Cartagena y en otros pabellones de España. Yo necesito ver que hago feliz a la gente.

«Parar durante siete meses para recuperarme al 100% es la mejor decisión que he tomado en toda mi vida» Lesión olvidada

«Me hubiera gustado que me esperaran y hubieran tenido más paciencia, pero al final borro lo negativo» Su salida del Barça

«La ilusión, el trabajo y las ganas tienen que ser las de pensar en ganar un título, mirando a largo plazo» La ambición del Jimbee

«Reafirmar que eres quien fuiste no es sencillo. Y eso lo he conseguido aquí. Noto que soy querido» Feliz en Cartagena

-El objetivo para este curso tiene que ser jugar la Copa y las eliminatorias por el título.

-Lo tenemos clarísimo. Esa octava plaza va a estar todavía más cara que el año pasado. Pero nosotros hemos mejorado la plantilla y queremos estar. El año pasado tuvimos muchos altibajos. El resumen de la temporada fue ganar en el Palau al campeón de todos los títulos y perder con Segovia cuando ya estaban ellos prácticamente descendidos. Así fue imposible estar entre los ocho primeros.

-¿Teme que haya conflictos en el vestuario al tener que quedarse cada semana cuatro jugadores en la grada, al ser la plantilla de 16 hombres?

-Lo van a marcar los jugadores que se queden fuera. Cuando yo empecé en Brasil con 18 años, en mi equipo eran siete los que se quedaban fuera. Y me tocó muchas veces. Peleé para entrar en las convocatorias y no salir nunca más. Y lo conseguí. Todos los jugadores somos egoístas y queremos estar en la pista. Pero somos 16 y hay 12 plazas en la convocatoria. Ya está dentro de cada uno asumir lo que pasa. Puedes enfadarte con el entrenador y echarle la culpa a los demás o tener una actitud positiva y trabajar aún más duro para entrar en las convocatorias.

-El año pasado se les dio de maravilla el Barça. ¿Este domingo se puede volver a repetir la historia?

-Es obvio que se puede lograr. Pero tengo clarísimo que ellos nos miran con otros ojos. Saben que el año pasado no pudieron ganarnos, ni aquí ni allí. Pase lo que pase, lo mejor que podía ocurrirnos era jugar el primer partido en casa contra el campeón.

-¿Seguro?

-La gente va a disfrutar de un auténtico partidazo. Si queremos tener alguna opción de ganar al Barça, tenemos que estar los 40 minutos a tope. Un solo despiste significa un gol de ellos. Necesitamos estar dentro del partido en todo momento. Todos sabemos que remontar un 1-5 ante el Barça, como hicimos el año pasado aquí, es algo que solo pasa una vez en muchísimos años.

-¿Ha olvidado ya su traumática salida del Barça? Tenía contrato hasta 2020 y en el verano de 2017 le obligaron a marcharse.

-Siempre se te queda algo dentro. El otro día estaba viendo el partido del Barça en la Copa Intercontinental y me preguntaba si yo hubiera podido llegar a jugar ese encuentro. Yo quería quedarme en el Barça para recuperarme allí. Esa es la verdad. Tuve respaldo desde el club, aunque es verdad que me hubiera gustado que me esperaran y que hubieran tenido más paciencia. A veces me pica esa gusanillo de saber cómo hubiera sido mi carrera en el Barça sin aquella lesión. Pero como soy un tío muy positivo, todo eso lo borro y al final me quedo con lo que estoy viviendo ahora en Cartagena.

-¿Es feliz, entonces?

-Mucho. Me quedo con lo bueno. Y es que he podido volver y estoy en un club que me ha dado todo el respaldo que necesitaba. He podido volver a la selección, que para mí también es muy importante. Y por eso ahora, si miro al pasado, prefiero quedarme con las cosas buenas que viví en Barcelona, que las hubo. Y aparco todo lo negativo.

-Va a cumplir 29 años y su rodilla está perfecta, aunque hay que ser realista. Igual ya nunca puede optar a ganar un título o disputar una Intercontinental. ¿Lo piensa?

-Salí del Barça con 26 años y algunos dijeron que ya no podría volver a jugar al fútbol sala. Pero otros muchos que me querían me animaron y creyeron en que iba a volver a mi nivel. En aquel bache siempre me mantuve fuerte. Asumí que me iba del Barça y que tenía que pensar única y exclusivamente en mi salud. Parar esos siete meses para recuperarme al 100% es la mejor decisión que he tomado en toda mi vida. Se me juntó el proceso de recuperación de mi lesión con la noticia de que mi mujer estaba embarazada. Y eso me hizo más fuerte y consolidó mi decisión. Paré, durante siete meses solo pensé en curarme de la rodilla y solo volví a jugar cuando estaba recuperado. Acerté. Y ahora soy feliz. Ya veremos qué pasa en el futuro.

-¿Cuándo comprobó que iba a volver a ser el jugador que fue?

-Los seis meses que estuve en Braslil [en el Cresol Marreco] fueron muy importantes. Estuve dos años sin jugar y esa competitividad de la Liga brasileña me dio mucha vida. Yo miraba los partidos por la tele y sinceramente pensaba en si yo iba a poder estar a ese ritmo. Siempre tienes ese temor, sobre todo porque era mucho tiempo sin jugar. Cogí mucho ritmo y en Cartagena me sentí bien desde el principio.

-¿Es mejor actualmente la Liga brasileña que la española?

-Es más competitiva y el ejemplo de esto es que en los últimos diez años no se ha repetido nunca el campeón en Brasil. Hay más equipos, más partidos y más pelea. El calendario se hace muy duro porque está la Liga y luego los campeonatos estatales. En España suelen ganar los mismos. Eso sí, a nivel organizativo, de márketing, de televisión y de profesionalización de la Liga, España está por delante de Brasil. Aquí también hay calidad y competitividad, pero un punto menos que en Brasil.