Juanpi, el ala con espíritu de albañil

Juanpi, ayer, en el Palacio de Deportes. / pablo sánchez / agm
Juanpi, ayer, en el Palacio de Deportes. / pablo sánchez / agm

La sensación del Jimbee Cartagena es amante de la música rap y está en un gran momento de su carrera

RUBÉN SERRANO

No es una estrella. Ni quiere serlo en un futuro. Pero últimamente no deja de brillar. Más que los galácticos brasileños Bateria y Eka, y que el recién llegado Franklin. Es su tercera temporada en el fútbol sala cartagenero. Y eso se nota. Su velocidad es endiablada, también sus quiebros por izquierda y por derecha. El entrenador, André Brocanelo, le ha dado «bastante confianza» y, claro, esa confianza le lleva a hacer cosas surrealistas en el parqué, como su gol al Antequera, que acercó un poco más al Jimbee Cartagena a la octava plaza y dio la vuelta a España: con una precisión milimétrica, lanzó desde su campo un misil inalcanzable para el portero. «Lo he practicado durante muchos años y por fin me salió. He recibido muchos mensajes de felicitación». Es Juan Gaspar Hernández, Juanpi, y tiene la puntería lista para el difícil calendario que se le presenta ahora a la entidad presidida por Miguel Ángel Jiménez Bosque.

«Ha superado muchas adversidades; es un luchador, un pilar básico dentro y fuera de la pista», dice el capitán del equipo, Raúl Jerez, de él

Juanpi no es un jugador de fútbol sala normal y corriente. No tiene pelos en la lengua. Es crítico. Sincero. Y le molesta que su deporte no tenga la misma visibilidad que el resto. «Un día me quiso fichar un equipo de fútbol, no recuerdo si el Lorquí o el Ceutí. Fue a los pocos meses de empezar en los cadetes de ElPozo. Pero no quise. Yo sabía lo que quería», cuenta el ala de Campos del Río, un tipo que viene «del barro» y lo mismo marca golazos que da el discurso inaugural de las fiestas patronales de su pueblo. Allí nació el 10 de febrero de 1991, pateando la pelota en el parque de su casa, puerta con puerta con su amigo y compañero de vestuario Jesús Izquierdo. Nacieron con cuatro días de diferencia y juntos ficharon por el conjunto charcutero. Y en Campos del Río sigue viviendo actualmente. Nada cambia para el pequeño de la familia Hernández. Tiene tres hermanos más y todos trabajan en una fábrica de conservas, y en la hostelería.

«El fútbol sala no está respetado en España. Si la gente fuera consciente de lo que hay dentro, tal vez no pasarían tanto de este deporte. Se engancharían, con total seguridad. El fútbol es un negocio. Hace unos meses, los medios sacaron como noticia que el Málaga se había pegado un viaje de once horas en autobús para jugar en Lugo. Yo también he hecho esos viajes, he jugado y después he vuelto. Da un poco de pena. Y lo veo algo normal, y ganando muchísimo menos que un futbolista. Afortunadamente, puedo vivir de esto desde los 18 años y no necesito buscar otro trabajo», subraya este padre de familia, al que le gusta sentirse «útil».

«Con Plásticos Romero hubo más sombras; nos quedamos con una mano delante y otra detrás»

«Chapucillas» con el cuñado

Tal vez por eso, cuando termina los entrenamientos, lo que más le gusta es reformar el nuevo piso que se ha comprado con su pareja en Campos del Río. Tiene espíritu de albañil. En el club están acostumbrados a que, durante los viajes, se fije mucho en la decoración de los sitios. «Los veranos los dedico a pintar y a decorar con mi cuñado. Algo alguna chapucilla. Me llena mucho. Se me daría bien...», recala este recién estrenado padre de familia: en noviembre nació su niña, Valeria, «que me quita el sueño, llego a algunos entrenamientos cansado pero es lo mejor que me ha pasado en la vida».

«Pude jugar en Regional y no quise; el fútbol es un negocio y el fútbol sala no está valorado»

Ese espíritu, esa humildad, es bien valorada en el Jimbee. Le dan todas las facilidades para que pueda llevar mejor su diabetes, que le diagnosticaron hace tres años. «No debo comer bollería. Me tengo que controlar mucho. Es jodido. En los entrenamientos siempre tengo a mano el Aquarius. En los partidos tengo que estar concentrado, un control antes, durante y después de los encuentros. En los últimos diez minutos tengo que tirar de bebidas isotónicas, para llegar bien. No me puedo centrar solo en la pista, pero es cuestión de acostumbrarse».

La NBA y los guisos

La temporada pasada fue el máximo goleador, bajo el patrocinio de Plásticos Romero, con 20 dianas en 30 partidos. Tiene contrato hasta 2020. «Veo armonía y felicidad. Confiamos en el compañero. Soy optimista. Estoy cómodo aquí. Sería fácil de entendernos para continuar más tiempo aquí. Con Plásticos hubo más sombras que luces, cosas con las que no estábamos contentos. Cuando decidieron salir, nos quedamos con una mano delante y otra detrás. Jimbee nos da todo lo que necesitamos. Son personas muy cercanas, excelentes. Eso no se ve en ninguna parte», sostiene el ala, amante de la música rap, seguidor de la NBA (le gustan los Golden State Warriors) y «del guiso de toda la vida». «Es un luchador, ha salido de muchas adversidades con las lesiones. Es un pilar básico dentro y fuera de la pista», defiende el capitán del Jimbee, Raúl Jerez, uno de sus mejores amigos.

Mellado es baja por esguince y Marcao sufre un golpe

El Jimbee Cartagena viaja hoy a Madrid, donde mañana, a las siete de la tarde, se enfrentará al Movistar Inter en el Pabellón Jorge Garbajosa. En la expedición no estará el ala murciano Miguel Ángel Mellado, que en el entrenamiento del miércoles sufrió es esguince en el tobillo izquierdo. En la sesión de ayer estuvo en manos del fisioterapeuta y apoyó el pie No obstante, está descartada su presencia. En la jornada de ayer también dio el susto el portero Marcao; en un partidillo con sus compañeros tuvo un golpe en el codo y abandonó la pista del Palacio de Deportes antes de tiempo. Pero todo quedó en un susto y viajará hasta la capital de España.