El Jimbee gana el duelo de titanes en el Palacio

Juninho, jugador del CA Osasuna Magna, ante Eka, del Jimbee Cartagena FS. /LNFS
Juninho, jugador del CA Osasuna Magna, ante Eka, del Jimbee Cartagena FS. / LNFS

Los de Guillamón superan al peleón Osasuna Magna (9-6) en un partido de alto voltaje, gracias a una gran segunda parte en el estreno en casa

RUBÉN SERRANOCartagena

Desde luego, el fútbol sala no está hecho para cardiacos. Ni mucho menos en partidos de altos vuelos como el de este sábado en un imponente escenario como el Palacio de Deportes, donde el Jimbee Cartagena y el Osasuna Magna no se guardaron ningún 'as' bajo la manga: mostraron todas sus cartas desde el principio y brindaron un duelo colosal, mano a mano y golpe a golpe, que se decantó en la segunda parte gracias a una gran actuación de los chicos de Juan Carlos Guillamón. La cita, un duelo de necesidades, acabó en un festín de goles: un 9-6 que eleva a los locales en la clasificación.

9 Jimbee Cartagena

Raúl, Jesús, Bateria, Rahali y Eka. También jugaron Raúl Canto, Fernández, Ique, Juanpi, Mellado y Pelé.

6 Osasuna Magna

Edu, Araça, Juninho, Rafa Usín y Martel. También jugaron Martil, Bynho, Álex Diz, Saldise y Chino.

Goles:
0-1, Araça (2). 0-2, Saldise (6). 1-2, Juanpi (7). 2-2, Eka (10). 2-3, Usín (11). 3-3, Eka (20). 4-3, Rahali (21). 5-3, Eka (2-1). 6-3, Fernández (25). 6-4, Usín (27). 6-5, Bateria (pp, 29). 7-5, Chino (pp, 32). 8-5, Fernández (34). 9-5, Raúl (37). 9-6, Martil (40).
Árbitros:
González Moreta y Sánchez Chamorro (castellanoleoneses). Amarillas a los locales Raúl, Bateria y Eka; y a los visitantes Edu, Araça, Martel, Martil y Binho. Expulsión al local Ique.
Incidencias:
Jornada 4 de la LNFS. Primer partido del conjunto local enel Palacio de Deportes, ante unos 1.600 espectadores.Los festeros de Carthagineses y Romanos vestidos de época tenían acceso gratuito.

Que ambos equipos no se iban a andar con chiquitas estaba claro. El Osasuna Magna es un hueso durísimo, prácticamente irrompible, que solo demostró saber jugar al ritmo de rock and roll: en seis minutos ya propinaron dos golpes al Jimbee, sorprendidos y precipitados por la marea visitante. Los de Guillamón se estrenaron en casa, con la urgencia de ganar tras dos derrotas seguidas en Santa Coloma y Antequera, y lo cierto es que levantar esa losa del 0-2 costó un mundo.

Agarrotados, los Bateria, Jesús Izquierdo y compañía no lograron profundizar y hacer pupa al portero Edu. Lo pudo pagar caro Raúl Jerez, vendido con una defensa de porcelana. La retaguardia no es el punto más fuerte de los locales y ahí hurgaron los navarros, cómodos en el repliegue y veloces como diablillos a la contra. Los galopes de Araça y Usín, sin embargo, no llegaron a materializarse. En ese momento, por suerte, emergió la figura de Fernández, un fortachón de los pies a la cabeza que interpretó el partido como nadie: se echó al Jimbee a la espalda, achicó balones y protagonizó un par de buenas carreras y disparos, que animaron al resto del personal.

Defensa de porcelana

Sin él en el campo, la defensa era un regalo. Mellado, timorato al principio, hizo aguas con una falta de contundencia; a la novatada casi le sacó provecho Álex Diz, con un disparo cruzado. Un minuto después lo intentó Martel, en un mano a mano que mandó fuera. Juanpi recortó distancias en el minuto 7 en una acción aislada y Eka, una estrella que saca oro de cualquier migaja, puso el 2-2 seguidamente con una volea. Un tiro precioso: empaló la pelota tal y como le vino, en el segundo palo, de un córner botado por Rahali.

Con muy poco, el Jimbee logró mucho. Pero los de Guillamón no corrigieron sus regalos en la defensa, a pesar de empatar el partido, y a esa fragilidad le saca provecho cualquiera. Más aún el Osasuna Magna, un rival tremendamente competitivo que en ningún momento se descompuso ni perdió los papeles. Los navarros tienen lustre en la categoría y no regalan nada: Usín puso el 2-3 en otro contragolpe y el Palacio quedó enmudecido hasta el borde del descanso, cuando se sucedieron los latigazos de Martel y Araça y una genialidad de vaselina de Álex Diz, que sacó Raúl con la punta de los dedos. Los de Arregui pusieron toda la carne en el asador, hasta el punto de obligar a Guillamón a cortar la sangría con un tiempo muerto.

Al Jimbee Cartagena le vino de perlas esa tregua al cuarto de hora. Sobre todo, a Fernández: pegó un tiro en el palo y animó las subidas de Bateria, mustio en ataque y de menos a más en defensa. No fue su mejor día. Ni aun con esas pequeñas embestidas locales se vinieron abajo los navarros, contundentes atrás y con el aguijón presente. Lo escondieron en el peor momento, eso sí: a medio minuto del descanso, Raúl Jerez le sacó un doble penalti a Chino y, en la siguiente acción, Eka no perdonó esa misma acción. Del 2-4 para ponerlo todo cuesta arriba, al 3-3 al descanso que hizo rugir al Palacio, con alrededor de 2.000 espectadores en las gradas. Por el momento de dominio y el minuto en el que llegó, ese gol de Eka hizo desaparecer del mapa al Osasuna Magna. No es fácil de digerir cuando todo pudo quedar finiquitado con el 2-4. Con esos pájaros en la cabeza no se puede competir en igualdad de condiciones.

Alboroto y expulsión de Ique

La segunda parte fue una historia totalmente distinta, de hecho. Aturdidos por el golpe, el Jimbee Cartagena les pasó por encima, como un ciclón que arrasa con todo. En menos de un minuto, Rahali y Eka sorprendieron a la defensa en dos contragolpes. La misma medicina en el primer parpadeo tras el descanso. Una carta de bienvenida a unos segundos veinte minutos de desenfreno. Fueron una auténtica montaña rusa, un ida y vuelta continuo del que salió mejor parado el conjunto de Guillamón.

Con el partido tan roto, Fernández decantó la balanza con 6-3: un mano a mano con Edu que solventó como los artistas de este deporte. En una baldosa dejó clavado al defensa, con un recorte descomunal, y definió a un lado del portero. Solo las estrellas tienen esa sangre fría. Fernández no es Ricardinho, pero es un currante con mucha mili. Sabe perfectamente cómo y cuándo debe actuar.

Si el encuentro se complicó más de la cuenta, no cabe duda de que fue a raíz de la expulsión de Ique. El pívot golpeó a Usín dentro del área, un rifirrafe que terminó en doble amarilla y expulsión y una pequeña tangana con el banquillo visitante, que saltó a la pista. Esos minutos de parón y alboroto metieron al Osasuna Magna en el lío. El 6-5 lo marcó Bateria en propia puerta. Con diez minutos por delante, el Jimbee se complicó la vida. Por si fuera poco, Rahali abandonó el parqué cojeando.

La suerte le sonrió a los de Guillamón con una diana en propia de los navarros, en medio de un barullo de piernas. Con 7-5, a los de Arregui no les quedó más remedio que lanzarse a por todas con portero jugador. Fue la perdición, pese a las cornadas frenadas por Raúl Jerez, Bateria, Mellado, Eka y compañía. Todos se remangaron y Fernández puso tierra de por medio con el 7-5, a falta de cinco minutos, en una acción individual. El guardameta local también aprovechó la portería vacía para marcar desde su rancho el 9-5. Martil maquilló el marcador con el 9-6, en el último segundo.

 

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