Fútbol sala

Hallan muerto a Salvi, portero del Mínguez Sáez en el ascenso

Salvi, sin camiseta y la izquierda de un jovencísimo Roberto Sánchez, se baña en el submarino con compañeros y aficionados tras el histórico ascenso del Mínguez Sáez, en 1998. / j. m. rodríguez / agm
Salvi, sin camiseta y la izquierda de un jovencísimo Roberto Sánchez, se baña en el submarino con compañeros y aficionados tras el histórico ascenso del Mínguez Sáez, en 1998. / j. m. rodríguez / agm

Su cuerpo apareció ayer en su casa de Los Mateos, cumplía 50 años este lunes y estuvo tres temporadas en el club, entre 1996 y 1999

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYA

Salvador Vicente Carreño, Salvi (Cartagena, 1969) murió ayer en su casa del barrio de Los Mateos. El cuerpo sin vida del que fuera portero del Mínguez Sáez entre 1996 y 1999, unos de los héroes en 1998 del histórico ascenso a División de Honor de fútbol sala del club que presidieron Antonio Mínguez y Ginesa Sáez, fue encontrado en su domicilio por familiares en la mañana de ayer. Las causas del fallecimiento están siendo investigadas y la capilla ardiente de Salvi quedará instalada esta mañana en el tanatorio Estavesa, en el Paseo Alfonso XIII.

Salvi, tras destacar en varios equipos de la Liga Local de fútbol sala, llegó al Mínguez Sáez en 1996, cuando ya iba a cumplir 27 años, y pugnó por el puesto de portero titular con Víctor, otro meta cartagenero. El club competía en la entonces denominada División de Plata, la actual Segunda de fútbol sala. En enero de 1998, el año del ascenso, la portería del equipo que entrenaban Blas y Javi Aparicio fue reforzada con el fichaje de Jordi Hernández, quien llegaba con una larga experiencia en Primera, en ElPozo, Segovia y el desaparecido Papeles Beltrán de Alcantarilla.

Con Jordi en el equipo, el papel de Salvi pasó a ser el de portero suplente. Tipo afable y muy querido por todos, estuvo en la foto del ascenso logrado en el Pabellón Central ante el Móstoles el 13 de junio de 1998, junto a los citados Jordi y Víctor, más Andrés, Nino, Curro, Carlos Vilar, Luciano, Cabo, Nacho, Sergio, Pedrín y Toni. Se mantuvo en la plantilla tras el salto a División de Honor y pudo debutar en la élite en la campaña 98-99, en la que compartió vestuario con Uge, Cecilio, Lolo, Breca, Juninho, Toledano y Paco Araujo, entre otros.

Al desligarse del Mínguez Sáez en el verano de 1999 rechazó alguna oferta para jugar fuera de la Región y volvió a la Liga Local. Compaginó su trabajo de albañil en la empresa familar, Construcciones Magdalena Carreño, con sus participaciones en torneos de 24 horas y campeonatos de fútbol y fútbol sala de todo tipo. Salvi, quien este lunes cumplía 50 años, era un portero de la vieja escuela, de muchos reflejos. «Lo que más le gustaba era jugar con sus amigos, fuera en pabellón o en torneos de 24 horas de las fiestas de cualquier pueblo. A todo el mundo le decía que sí», recordaba anoche Julio Clemente, vicepresidente y delegado de aquel Mínguez Sáez.