Espectacular reacción del Jimbee ante el Barca

Batería chuta a portería ante la oposición de Aicardo./J.M. RODRÍGUEZ/ AGM
Batería chuta a portería ante la oposición de Aicardo. / J.M. RODRÍGUEZ/ AGM

Los cartageneros perdían 1-5 a falta de once minutos, pero lograron igualar el encuentro y arañar un punto en un final de partido para el recuerdo

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYA

El Jimbee Cartagena firmó esta mañana un partido para la historia en el estreno de André Brocanelo como nuevo entrenador, después de una larga etapa de seis años en el banquillo del murciano Juan Carlos Guillamón, destituido el pasado lunes por el mal arranque de temporada del equipo. Lo cartageneros rescataron un punto ante el Barça en un tramo final de partido de los que se recordarán durante mucho tiempo. Con el 1-5 anotado por Ferrao a falta de once minutos, el encuentro parecía visto para sentencia.

Pero solo parecía. Porque André se la jugó con Juanpi de portero-jugador y el milagro de hacerle un 4-0 de parcial a uno de los mejores equipos del planeta se convirtió en realidad en unos minutos de pura magia, de esos que enganchan a los aficionados, los que estaban en el Palacio y los que se quedaron en su casa para ver el partido por la tele. La pista principal del Palacio rugió cuando Eka, en un tanto precioso, ponía el 5-5 a falta de 19 segundos. Era el espíritu de la Bombonera, aunque amplificado por la enorme caja de resonancia que es un espacio que, poco a poco, tiene que convertirse en la Bombonera del futuro. Una casa del siglo XXI para un club que solo tiene futuro.

5 Jimbee Cartagena

Marcao, Raúl Canto, Melllado, Bateria y Eka. También jugaron Juanpi, Jesús Izquierdo, Fernández, Ique, Rahali y Barón.

5 Barca Lassa

Didac, Aicardo, Adolfo, Dyego y Esquerdinha. También jugaron Leo Santana, Sergio Lozano, Arthur, Adri Ortego, Ferrao y Joselito.

Goles:
0-1, Ferrao (minuto 9). 0-2, Jesús Izquierdo en propia meta (minuto 12). 1-2, Jesús Izquierdo (minuto 14). 1-3, Sergio Lozano (minuto 26). 1-4, Leo Santana (minuto 28). 1-5, Ferrao (minuto 29). 2-5, Juanpi (minuto 31). 3-5, Mellado (minuto 32). 4-5, Bateria (minuto 37). 5-5, Eka (minuto 39).
ÁRBITROS:
Del Pozo García y Moreno Durán. Amarillas a los locales Mellado y Rahali; y a los visitantes Arthur.
LA PISTA
Palacio de Deportes de Cartagena. 1.800 espectadores.

Las cosas se habían puesto muy feas, más por los aciertos del Barça que por los errores de los locales. Porque el 1-5 era el reflejo de un acelerón de los catalanes, que golpearon una y otra vez gracias a la contundencia de Ferrao, la intensidad de Sergio Lozano y la pierna dura de Leo Santana. No tenían demasiados reproches que hacerse lo pupilos de André Brocanelo consumidos tres cuartas partes del encuentro. Habían competido bien, habían sido intensos y no habían concedido demasiado a su oponente. Pero tenían el partido perdido.

Entonces pasaron cosas maravillosas en un final apoteósico. Lo mejor que le pudo pasar al conjunto local es que Juanpi marcara en la primera acción en superioridad. La acción fue excelente, llena de pases rápidos y certeros, tal y como marca el manual en este tipo de jugadas de cinco contra cuatro. No obstante, con ese 1-5 tan claro en el marcador, el Barça dio facilidades. No se aplicó en defensa como debía hacerlo. Ni mucho menos.

Y en la siguiente acción, Mellado, con su insolente juventud y su cara de adolescente, la puso en la escuadra de Didac. Eso puso a temblar por primera vez en toda la mañana a Andreu Plaza. El técnico culé, indignado ante la falta de concentración defensiva de los suyos, pidió tiempo muerto y paró la sangría. Y enfrió un poco el ánimo de una grada que rugía como hacía tiempo que no lo hacía.

Se volvió a parar enseguida el juego porque un misil de Ferrao explotó en la cara de Marcao. Y el meta brasileño se quedó grogui. Así estuvo cinco minutos. Al final se recuperó, pero todo ese tiempo con el balón parado le vino bien al Barça. La grada seguía empujando, pero ahora los ataques locales en superioridad eran bien frenados por la zaga azulgrana, mucho más metida ahora. La sensación era que del 3-5 ya no iba a poder pasar el Jimbee. Que la remontada sería incompleta y al final tanto nadar solo iba a servir para morir ahogado junto a la orilla.

Hacía falta un plus. Algo más. Y son Bateria y Eka los que lo tienen. Para eso han venido. El primero se echó el equipo a su espalda y lideró todas las acciones de ataque, recordando por unos instantes al jugador que fue cuando estaba en el Inter. Un trallazo suyo, después de un astuto bloqueo de Eka, apretó un poco más el marcador y volvió a meter en ebullición a una grada que ya era un volcán. Entonces apareció Eka y empató el partido a falta de 19 segundos con un precioso gol.

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