Adiós a 42 años de 'Bombonera'

Simi celebra un gol al Benicarló en el 'playoff' por el título de 2005. / antonio gil / agm
Simi celebra un gol al Benicarló en el 'playoff' por el título de 2005. / antonio gil / agm

El fútbol sala cartagenero completa mañana su mudanza al Palacio y el Jimbee quiere volver al Central para celebrar una última fiesta de despedida

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYA

Abrió con un partido de baloncesto para la historia, la final de la Copa del Generalísimo de 1976 que el Joventut de Santillana, Margall y Escorial le ganó al Real Madrid de Lolo Sainz, Brabender y Corbalán. Pero con el paso de los años se convirtió en la casa del fútbol sala. Allí, en el Pabellón Central de la calle Wsell de Guimbarda, nació el proyecto de Antonio Mínguez en 1993, tomó vuelo tras el ascenso de 1998 y se convirtió en una pista mítica de este deporte a nivel mundial. Luciano y el brasileño Cecilio la bautizaron a finales del 98 como 'La Bombonera', por esos llenazos hasta la bandera, su ambiente pasional y ese ruido ensordecedor que recordaba al estadio de Boca Juniors. Y desde entonces se fue forjando una leyenda que hizo que todo el mundo coincidiera en que la de Cartagena era la cancha más caliente del país y que su afición era la más fiel, animosa y entregada.

Todo tiene un principio y un final. Y el de la 'Bombonera' se escribe esta semana, con la mudanza definitiva del Jimbee Cartagena a la pista principal del nuevo Palacio de Deportes. Mañana será inaugurada oficialmente por la alcaldesa Ana Belén Castejón, después de que todas las pruebas de fiabilidad de la nueva tarima hayan terminado con un resultado positivo. Y este sábado, en el estreno liguero en casa de los hombres de Guillamón ante el Magna Osasuna (13.15 horas), se completa un traslado que ha durado un año justo. El pasado 7 de octubre jugó allí por vez primera el entonces denominado Plásticos Romero. Fue el derbi liguero ante ElPozo.

Abrió en el 76 con la final de Copa de baloncesto y cerró el pasado 21 de abril con el Plásticos-Aspil Vidal

Un partido pendiente

Volvió cuatro veces más, para recibir a Palma, Santa Coloma, Barça e Inter Movistar, siempre en encuentros televisados y con la pista azul de la LNFS. Pero el equipo seguía entrenando en el Pabellón Central y allí jugó dos de sus tres últimos partidos como local, ante Peñíscola y Aspil Vidal Ribera Navarra. Ese choque frente al conjunto de Tudela, disputado el pasado 21 de abril y que acabó con empate a tres se ha convertido finalmente en el último partido de Primera División de la historia del viejo recinto de Wsell de Guimbarda. El último gol lo marcó el abanillero Fran Fernández.

No obstante, queda pendiente un partido de despedida para la vieja 'Bombonera', que ha cumplido 42 años de vida. En el club cancelaron el habitual amistoso de presentación previo al inicio de la Liga, que estaba previsto para el pasado 6 de septiembre, porque querían que Bateria y Eka estuvieran presentes. Además, al entrar tan tarde la gente de Jimbee en el club, no hubo tiempo material para organizar un acto que sirviera también para despedir a lo grande a la que ha sido la casa del fútbol sala cartagenero durante el último cuarto de siglo. «Queremos hacer algo bonito, que esté a la altura de lo que ha significado 'la Bombonera' para el club durante estos 25 años y, en general, para el deporte cartagenero desde su apertura en los años 70. El partido no está descartado, sino aplazado. Y estamos buscando fechas para celebrar la despedida de la 'Bombonera' como merece la ocasión», explica el nuevo gerente del Jimbee Cartagena FS, Juan Jiménez.

A expensas de si se concretan esas gestiones y hay una última fiesta en el Pabellón Central, la realidad es que todos los partidos y acontecimientos importantes de fútbol sala, baloncesto, balonmano, voleibol y gimnasia rítmica y estética que se celebren a partir de ahora en el municipio tendrán lugar en el Palacio de Deportes, donde también trasladará su sede la Concejalía de Deportes antes de Navidad. Así, el Pabellón Central queda relegado a partir de ahora a un papel absolutamente secundario.

Es el final de una bonita historia. Es el momento de decir adiós a un recinto en el que varias generaciones de cartageneros amantes del deporte de su ciudad han disfrutado y sufrido con sus equipos. Lejos quedan ya los años de gloria del Proexinca de baloncesto, entre 1989 y 1991, con el 'helicóptero' Derek Hamilton sobrevolando los aros del Central en Primera B, la actual LEB Oro. Y también ha pasado ya mucho tiempo de la edad de oro del fútbol sala local, entre 2003 y 2007, con Polaris World reclutando para su megalómano proyecto a los mejores jugadores del mundo.

Los Manoel Tobías, Lenisio, Simi, Orol, Cristian y compañía consiguieron lo nunca visto en el fútbol sala español: que el pabellón se llenara muchas veces dos horas antes de que empezaran los partidos y de que el club, debido al limitado aforo de 2.200 butacas del recinto, tuviera lista de espera para hacer abonados. Ahora, pese a la gran apuesta del nuevo patrocinador, el club anda atascado en los 750 socios y da la sensación de que va a costar mucho que el ambiente del Palacio vaya a ser tan especial como lo fue el del Central.

Porque la 'Bombonera' ya se llenaba antes de Polaris, cuando hasta 3.000 personas (muchas de pie) iban cada sábado por la tarde a ver al Mínguez Sáez de Nacho, Luciano, Sergio, Jordi, Pedrín, Toni y Curro. Se llenaba siempre, contra el Burela y contra el Interviú. Con el Astorga y con el gran Playas de Castellón de Cupim, Paulinho, Edesio y Javi Lorente. Era una fiesta. Pero se ha terminado.

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