Tour de Francia

Bernal roza la gloria: «Esta camiseta es de toda Colombia»

Egan Bernal, con el maillot amarillo de líder del Tour de Francia. /AFP
Egan Bernal, con el maillot amarillo de líder del Tour de Francia. / AFP

«¡Explíquenme en español!», gritó a su equipo mientras bajaba «a tope» y desde el Ineos le hablaban por radio en inglés

PABLO MELIÁNTignes

Lágrimas, un largo abrazo y palabras al oído de su padre Germán, que le santigua antes de subir al podio. Egan Bernal está a dos días de ganar el Tour de Francia. Nunca antes un colombiano estuvo tan cerca de cumplir el sueño amarillo.

«Está camiseta es de toda Colombia. Le quiero dar este Tour tan soñado, espero ser el primero», dijo este viernes con el maillot amarillo puesto y emocionado.

Bernal es el tercer corredor colombiano que luce la prenda más preciada del ciclismo, tras el velocista Fernando Gaviria el año pasado y Víctor Hugo Peña en 2003. Pero ninguno de los dos aspiró al triunfo final, que Bernal roza.

«No lo puedo creer, espero no despertarme y que esto haya sido un sueño. Ahora quiero llegar a París, cruzar la línea de meta y ganar el Tour», insistió Bernal en la estación alpina de Tignes.

Defenderá en la penúltima etapa 45 segundos de ventaja con Julian Alaphilippe y 1:03 con su compañero en el Ineos Geraint Thomas, ganador el año pasado.

El colombiano de 22 años subió al podio de ganadores, pero se quedó sin el gusto de levantar los brazos en meta debido a una de las etapas más extrañas de la historia del Tour.

«¡Explíquenme en español!»

«Fue una locura, bajaba a tope, empezaron a hablar por la radio en inglés y no entendía nada. '¡Explíquenme en español!', pedí y ya lo comprendí», señaló el ciclista del Ineos, que se maneja a la perfección en inglés pero que buscaba reafirmar un anuncio tan extraño.

La dirección de carrera decidió neutralizar la prueba a 25 kilómetros de la meta tras una repentina tormenta de granizo que provocó que la carretera se cubriera de hielo poco antes de Val d'Isere.

Cabeza de carrera, Bernal fue parado en pleno descenso del Col de Iseran, techo del Tour con 2.770 metros, que había coronado en solitario tras una aceleración espectacular a cinco kilómetros de la cima que dejó atrás a los otros candidatos al triunfo final.

«Fue una decisión difícil: podía defender y asegurar podio o atacar. Dije 'tengo 22 años no pasa nada si ataco de lejos y reviento'. Si no lo hubiera hecho me habría quedado una espina en el corazón», señaló en una zona mixta en la que habló en español, italiano e inglés.

Quinto a 2:02 de Alaphilippe el jueves por la mañana, los «puertos a la colombiana» de los Alpes, como los había calificado el ciclista de Zipaquirá, le han propulsado a la primera plaza.

Escoltado por Thomas

Educado y sensato, hasta este viernes mantuvo un discurso prudente, cediendo los galones del Ineos a Thomas, de 33 años y defensor del Tour que logró el año pasado.

Tras la etapa de este viernes por fin cambiaron las tornas y Thomas se puso al servicio de su joven compañero. «Es de lo mejores corredores y tener su apoyo será superimportante», señaló Bernal.

Le queda el último escollo. La pelea por el Tour concluye en Val Thorens, último puerto de categoría especial de la presente edición, con 33,4 kilómetros y una pendiente moderada (5,5 %), cierre de la decisiva trilogía en los Alpes.

«Mañana toca defender, es lo más lógico», señaló sobre su estrategia del sábado. «El equipo está bien y puede controlar», añadió.

E incluso Alaphilippe, líder durante 14 días y que solo está a 45 segundos, se mostró muy pesimista sobre sus opciones. «No pienso que el maillot amarillo sea posible, he sido batido por alguien más fuerte que yo, es así», sentenció la estrella francesa.

¿Ha nacido una 'era Bernal'?, le preguntaron al colombiano, recordando que puede convertirse en el ganador más joven del Tour desde su época moderna, tras la Segunda Guerra Mundial.

«Amo correr, la adrenalina, el 'miedito' de estar listo o no, de cómo estarán los otros... Sólo quiero disfrutar de la bicicleta», despejó sonriente.

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