Gloria Rodríguez: «Dejé la bici porque no me daba para vivir y a los dos meses me llamó el Movistar»

Gloria Rodríguez, con su bici de entrenamient, este sábado, en el velódromo de Torre Pacheco./J. M. Rodríguez / AGM
Gloria Rodríguez, con su bici de entrenamient, este sábado, en el velódromo de Torre Pacheco. / J. M. Rodríguez / AGM

«Es como estar viviendo un sueño. De repente, se me han abierto todas las puertas», confiesa la ciclista pachequera, oro en el Nacional en pista y plata en el de ruta

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYA

Gloria Rodríguez (Torre Pacheco, 1992) tiró la toalla hace ahora un año. Desde los seis años llevaba subida en la bici persiguiendo un sueño: convertirse en ciclista profesional. Pero tras varias temporadas buscándose la vida en equipos navarros y vascos, se dio cuenta de que era imposible ganarse la vida con este oficio. Con 48 medallas ganadas y tres victorias en ruta como profesional, la pachequera lo dejó y se puso a trabajar en una tienda de deportes. «Fue mi peor momento. Estuve dos meses sin subirme a la bici. Me hundí un poco y estaba llena de dolor. Me daba mucha pena quedarme en el camino, sin saber si realmente valía o no para ser ciclista profesional. Al 100% hablo. Pero es que no podía vivir de esto. Era imposible», confiesa.

Pero un día, cuando ella ya no lo esperaba, sonó el teléfono y le cambió la vida. Era Jorge Sanz, director del Movistar Team. Le ofreció un puesto en el equipo -el último que quedaba- y la vida le cambió a esta pachequera que de pequeña le ganaba a los niños y en su etapa júnior dejaba a todos con la boca abierta cuando era capaz de conquistar campeonatos en pista doblando a sus rivales. Aún conserva tres récords de España, en persecución y por equipos. «La llamada del Movistar [que esta temporada por fin ha estrenado equipo femenino] supuso que todo cambiara. Es como estar viviendo un sueño. De repente, se me han abierto todas las puertas y con el contrato que firmé [acaba de renovar por un año] me han permitido dedicarme al ciclismo profesionalmente. Estuve en el Bizkaia Durango, el BZK Pro Basic y el Lointek, pero ha sido este año, en el Movistar, cuando por fin me he podido sentir ciclista», explica la pachequera.

Y ella no ha fallado. Porque Gloria nunca falla. Su primera temporada en el Movistar Team se ha saldado con el título de campeona de España en pista y de subcampeona nacional en carretera. Pudo haber hecho doblete. «En Castellón [donde se disputó en junio el Nacional absoluto de ruta] me escapé muy pronto con mi compañera de equipo Eider Merino y estuve 70 kilómetros tirando de ella. En el equipo querían que ganara yo y no sabemos si disputando el esprint me hubiera ganado. Ella es escaladora y yo soy rodadora. Pero ella necesitaba la victoria más que yo, porque estaba pasando una mala racha. Y no le disputé la victoria. Mucha gente me dice que fui tonta y que no tenía que haberle dejado ganar, que un Campeonato de España no se te pone a tiro todos los días, pero yo siempre digo que tienes que tratar a la gente como quieres que la gente te trate a ti», cuenta Gloria.

Luego vino el oro en el Nacional de pista celebrado en Valencia el mes pasado. Es su territorio favorito. Le han salido los dientes dando vueltas al velódromo de Torre Pacheco. «He perdido la cuenta de las horas y las series que he hecho aquí», reconoce mientras posa en la sesión de fotos para 'La Verdad'. Y eso le facilita las cosas. «No me preparé para el Campeonato de España en pista. Había hecho toda la temporada de carretera, incluyendo Giro de Italia, Europeo de Glasgow y varias clásicas. Llegué en un pico de forma bueno y con el propósito de disfrutar, sin presión. Y gané», señala con la naturalidad de quien está acostumbrada a subirse a lo más alto del podio desde los 6 años. «Sé que llevo 48 medallas en campeonatos nacionales, pero sinceramente no sé cuántas son de oro, de plata y de bronce».

Lo peor ha pasado, la vida le sonríe y el futuro es muy esperanzador para ella. «Tengo claro que soy una gregaria y en el Movistar estoy para todo, para subir bidones, tirar de las líderes [Eider Merino y Mavi García] y trabajar para otras ciclistas. Es mi rol. Soy rodadora, bajo bien y paso la media montaña. Pero los puertos grandes se me atragantan. No puedo aspirar a ganar un Giro, pero este primer año en el Movistar me deja muy satisfecha, porque me veo con posibilidades de seguir creciendo y de ganar pruebas importantes. Antes, en otros equipos, a las clásicas iba en condiciones muy precarias. Y ahora es otra historia muy diferente. Lo tenemos todo. Tengo muchas ganas de saber hasta dónde puedo llegar en 2019 y me voy a centrar mucho en las clásicas que se adapten a mis características», avanza.

Mirando a Tokio 2020

En el recorrido vital de Gloria se mezclan esfuerzo y perseverancia. Y por eso no renuncia a nada. «El sueño de cualquier deportista es ir a unos Juegos Olímpicos. Y claro que miro a los de Tokio [2020], sabiendo que es muy complicado, ya que la convocatoria es muy reducida y tiene que darse que el circuito se adapte a mis características», subraya. Soñar es gratis, aunque la ciclista pachequera tiene los pies en el suelo. Y, de momento, se conforma con «poder estar muchos años» en el Movistar. «El proyecto acaba de nacer y tiene vocación de permanecer durante mucho tiempo. La empresa está muy contenta y, de hecho, los chicos bromean con que nos tratan mejor a nosotras que a ellos. Pero, de momento, las renovaciones son año a año», indica Gloria, aliviada al comprobar que el deporte femenino, muy lentamente, empieza a tener «algo» de visibilidad en España. Un dato: el presupuesto íntegro del equipo femenino supone la mitad del sueldo de Alejandro Valverde, estrella del conjunto masculino.

Pero esto es otro mundo para Gloria, quien ahora tiene un sueldo, seguridad social, premios económicos extras, cuatro bicis y una rutina de entrenamientos dirigidos por especialistas. Por fin le puede dedicar todo el día a la bici. Un entrenamiento suave dura unas tres horas. Otros días hace gimnasio y otros deportes durante dos horas. Y un entrenamiento de fondo puede llegar a las cinco horas. «Las series me gusta hacerlas sola y cuando tiro muchos kilómetros prefiero ir acompañada». Vive aquí y se entrena por las carreteras de toda la Región. «Me gustan mucho las que menos tráfico tienen». Con el equipo solo va a las competiciones y a la concentración en Sierra Nevada de principio de temporada.

Está localizable las 24 horas del día y ya sabe lo que es que un 'vampiro' toque a su puerta a las siete de la mañana y entre en su casa para hacerle un control antidopaje. «Yo nunca he visto nada raro y en el Movistar son claros con este tema. No quieren que su imagen se vea manchada y lo primero que te dicen al llegar es que al más mínimo movimiento extraño te vas a la calle. Me da pena que el ciclismo se asocie de esta manera al dopaje. En otros deportes también hay casos y no tienen la misma repercusión. Yo llevo toda la vida pasando controles, desde que era muy niña», destaca.

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