José Antonio Agüera y Lorena Duchi ganan la X Ruta de las Fortalezas

Los tres primeros clasificados de la X Ruta de las Fortalezas posan tras la prueba./P. Sánchez / AGM
Los tres primeros clasificados de la X Ruta de las Fortalezas posan tras la prueba. / P. Sánchez / AGM

El cartagenero consigue la victoria con una marca de 4 horas y 7 minutos, por delante de Francisco José Díaz Pozo y Ramón Alberto Navarro | La vencedora de la prueba femenina se impone a Raquel Padilla y Carmen Evangelista

SERGIO CONESACartagena

Cuando apenas habían pasado cuatro horas y siete minutos desde el izado de la bandera de España en la Plaza Héroes de Cavite, que precedía al inicio de la décima edición de la Ruta de las Fortalezas, el cartagenero José Antonio Agüera atravesaba la línea de meta situada en la explanada Santiago Apóstol de la Escuela de Infantería de Marina General Albacete y Fuster y se convertía en vencedor de la carrera. Su triunfo es un premio a la constancia y a la superación, ya que además de otra victoria en 2016, Agüera había acabado segundo en las ediciones de 2017 y 2018. «No puedo explicar con palabras lo que siento, pero es el premio al esfuerzo de muchos meses y me acuerdo de mi familia que ha sufrido todo este proceso», explicaba todavía exhausto minutos después de recorrer los 54,6 kilómetros de asfalto y montaña que forman parte del recorrido de la prueba.

El segundo clasificado fue el atleta de La Unión Francisco José Díaz Pozo que llegó apenas 1 minuto y 27 segundos después. Los dos primeros clasificados iban juntos durante los últimos kilómetros de la prueba, hasta que un tirón en la parte final de esta carrera de resistencia hizo que Agüera se marchara como ganador y Díaz Pozo se hiciera con el segundo puesto. «Las sensaciones han sido muy buenas y he ido guardando fuerzas por la dureza que tenía la parte final, pero se me han subido los isquios y he tenido que aflojar, todos llegamos con dolores por todas partes». El podio lo ha completado el ganador de la edición pasada, Ramón Alberto Navarro. El corredor de Pozo Estrecho hizo una marca de 4 horas y 18 minutos.

En la categoría femenina fue Lorena Duchi, atleta de Ecuador que vive en Puente Tocinos, la que se proclamó ganadora en esta edición con un tiempo de 5 horas y 59 segundos. Para ella es un triunfo muy especial porque solo había corrido una vez la Ruta de las Fortalezas, en 2015, y fue su primera competición cuando apenas llevaba unos meses con este deporte. El año pasado no le tocó el dorsal en el sorteo y en esta ocasión ha celebrado su participación a lo grande. Hace unas semanas también disputo la prueba en El Valle y asegura sin duda que «la Ruta de las Fortalezas es más dura, no estoy acostumbrada al asfalto». Raquel Padilla consiguió el segundo puesto 3 minutos y 35 segundos después de la vencedora. Carmen Evangelista, con una marca de 5 horas y 25 minutos, completó el podio.

La prueba, organizada de manera conjunta por la Armada y el Ayuntamiento de Cartagena, puso a prueba durante el recorrido la fortaleza física y mental de los 3.800 participantes con sus 2.050 metros de desnivel positivo. Y con las ganas se quedaron cerca de 4.000 deportistas que querían un dorsal, pero no lo consiguieron en el sorteo que se realiza debido a la limitación de plazas para conservar el entorno natural y evitar aglomeraciones. Entre las novedades de esta décima edición de la carrera estaba el recorrido por el interior del Arsenal Militar, como reconocimiento a la implicación de la Armada en la organización de la prueba, y que los participantes compartían subida y bajada en un tramo de la batería de la Sierra Gorda para evitar las retenciones.

El éxito, una vez más, de la Ruta de las Fortalezas hay que atribuirlo a las más de 800 personas que colaboraron para que la prueba pudiera celebrarse sin problemas. Medio millar de ellos eran militares y otros 300 se repartían entre personal de emergencias, sanitarios y voluntarios procedentes de las universidades de la Región, así como de los colegios de médicos, enfermeros, fisioterapeutas y podólogos de toda la Comunidad. Algunos también hacían de guías, como se hace en muchas maratones, indicando con unas banderolas a los participantes si estaban en disposición de terminar la carrera en seis, ocho o diez horas. Esto ayudaba a los corredores más inexpertos, o que simplemente querían disfrutar de la jornada y cruzar la meta, a saber el tiempo que ya habían consumido y lo que les quedaba para concluir la prueba que tenía un límite de 12 horas desde el pistoletazo de salida.