«Somos los primeros que no conciliamos el sueño cuando nos equivocamos»

El árbitro murciano Luismi Castillo, en un parque de la ciudad. / nacho garcía / agm
El árbitro murciano Luismi Castillo, en un parque de la ciudad. / nacho garcía / agm

«Estoy en el mejor momento de mi carrera», dice el murciano, que ha sido seleccionado para acudir al Summer Camp de la NBA y al Mundial Luismi Castillo Árbitro de la ACB-Liga Endesa

EMILIO SÁNCHEZ-BOLEAMURCIA.

Si para hablar de la buena salud del baloncesto murciano se menciona a los tres equipos en categorías profesionales, o el buen papel de las selecciones autonómicas y los clubes en los campeonatos de España, también toca hacerlo de él. Luismi Castillo (Murcia, 1980), ha terminado su duodécima temporada en la Liga Endesa arbitrando un partido de la final, y ahora encara su quinto verano como árbitro internacional. Ha sido invitado a participar en julio en el Summer Camp de la NBA en Las Vegas, una iniciativa puente entre la NBA y la FIBA en la que arbitrará partidos de la célebre Summer League, y posteriormente participará en el Mundial de China.

-¿Qué espera del Summer Camp de la NBA?

-Me hace una ilusión enorme aprender del arbitraje desde la profesionalidad estadounidense. Serán jornadas de trabajo en las que buscaremos alcanzar una mejora global que nos beneficie a todos: al jugador, al árbitro y, sobre todo, al espectador, que es quien compra el producto.

-Y de ahí, al Mundial de China. Ya estuvo el año pasado en el femenino, ¿se lo esperaba?

-Sabía que existía la posibilidad, pero aun así cuando llegó el día fue una sorpresa inolvidable. Estoy muy ilusionado, porque vamos 56 árbitros de todo el mundo, 20 de ellos europeos y solo dos españoles. Es una oportunidad única que quiero aprovechar al máximo.

-Parece evidente que pasa por el mejor momento de su carrera. ¿A qué aspira ahora?

-Sí, así es, y espero que no acabe aquí. Ilusiones por ir a más eventos y campeonatos hay muchas, pero me gusta trabajar el día a día, que es lo que me ha funcionado. No me marco metas que no dependen únicamente de mí y por tanto no sé si llegarán.

-¿Cómo compagina su trabajo como árbitro de la Liga Endesa con el CMAAB?

-Mi trabajo con el comité murciano es ayudar en todo lo que pueda, técnica y personalmente, a cualquier árbitro que lo necesite. Más específicamente, estoy trabajando con un grupo de árbitros que van participando en los diferentes campeonatos nacionales de categorías inferiores. Tenemos como mínimo una reunión mensual en la que les pongo vídeos de sus actuaciones con una selección de jugadas sobre las cuales trabajamos para mejorar.

-¿Cree que compartirá presencia en la máxima categoría con algún otro murciano?

-Espero y deseo que sea así. El nuestro es un comité pequeño, pero creo que estamos trabajando muy bien. Ahora mismo en Murcia hay una generación muy buena de árbitros que han sido jugadores y que tienen un conocimiento del juego y una empatía para ponerse en el lugar del jugador que son muy importantes para tomar decisiones.

-¿Qué lleva a un árbitro a querer ser mejor? A diferencia de los jugadores, no tienen alicientes como el reconocimiento público u optar a un lucrativo contrato.

-Desde que empecé a arbitrar con solo quince años, lo que me movía a intentar ser mejor cada día fue la satisfacción personal. Quería dirigir un partido y, si había cometido un error, no cometerlo al siguiente encuentro. Contribuir a que todo saliera bien. Y puedo asegurar que, cuando nos equivocamos, somos los primeros que no conciliamos el sueño.

-Antes que árbitro es persona. ¿Tiene preferencias como aficionado?

-Siempre me han hecho esa pregunta dándome a elegir entre el Real Madrid y el Barça, pero fui desde los 8 a los 14 años a la escuela taurina, y es de niño cuando mamas de qué equipo eres porque tus padres o un amigo lo son. Como en esa época yo estaba a otras cosas y en mi casa el fútbol no entraba, no tengo ninguna preferencia.

-¿Jugadores o entrenadores que le faciliten su labor?

-Son muchísimos los que te intentan ayudar y con los que hay conversaciones con total naturalidad acerca de lo que está pasando en el partido. Decir algunos sería injusto para los demás. Ya nos conocemos todos, somos como una familia en la que, evidentemente, cada uno tiene sus intereses, pero nos llamamos incluso por nuestro nombre de pila.