La generación dorada del Molina Basket

Los campeones del Molina, tras ganar la final. / josé j. piqueras
Los campeones del Molina, tras ganar la final. / josé j. piqueras

El título júnior es el colofón a una gran trayectoria de los nacidos en 2001 del club azulón

EMILIO SÁNCHEZ-BOLEA MURCIA

«Fue un 14 de abril de 2019, pero antes hubo muchos días más», escribió en su cuenta de Twitter Javi Piqueras, entrenador del Molina Basket júnior, en la madrugada del domingo al lunes. Fue el único momento del día en que pudo respirar y detenerse para contemplar la magnitud del logro obtenido después de todo un tsunami de emociones, cuando aún retumbaban en su cabeza los últimos ecos de lo vivido aquella mañana en el Serrerías. «Nunca había visto el pabellón así, era casi imposible hablar en los tiempos muertos a jugadores que tenía a treinta centímetros».

Al igual que dos años atrás en categoría cadete, el Molina Basket había derrotado en el último partido al más que favorito UCAM (76-66). «El aspecto psicológico juega un papel muy grande en estos partidos», valora Piqueras. «El que se siente menos favorito está más liberado si el final está igualado, pero claro, hay que llegar así». Y tanto. El Molina Basket fue siempre a remolque del UCAM hasta el último cuarto, en el que el parcia fue de 26-15 para los campeones.

Un éxito enorme para el Molina Basket, que vuelve a ganar un título júnior masculino ocho años después, y que contrasta con el vacío que queda en el UCAM para la generación de 2001. «Nunca nos han ganado en una fase final», rememora Juan Antonio Pujante, director deportivo del Molina. En cadetes, el UCAM venció en la liga regular a los de Molina por 24 y 39 puntos, pero cedió en la final.

Dos años después, esta vez ejerciendo el Molina Basket de anfitrión de la Final Four, y con la experiencia de 2017, volvía el UCAM a ser el favorito. «En ningún momento vi en los nuestros ningún complejo de inferioridad», puntualiza Pujante. Solo tres de los doce jugadores de la final cadete de hace dos años repetían por bando murciano. Dos de los nueve restantes volvían a ese partido, pero ahora jugando para el Molina. En septiembre les fue comunicado a Iago Sánchez y Roberto Delgado que no tenían sitio, por lo que decidieron probar suerte en el club vecino. Una redención especialmente dulce en el caso de Sánchez, 'MVP' de la final con 20 puntos y 26 de valoración, bien escudado por Borja León, un alero de primer año también procedente del UCAM, que no le hacía sitio en su primer equipo.

«El mejor entrenador»

Más difícil es de medir el impacto de su entrenador, pero desde dentro lo tienen claro: «Cualquiera que conozca a Javi Piqueras tiene que admirarle», resume Pujante. «Es el mejor entrenador de Murcia».

Los nacidos en 2001 del Molina Basket son una generación «especial. Aparte de sus cualidades deportivas, están las extradeportivas que permiten seguir trabajando, y estos chicos son de un perfil sobresaliente», dice Pujante. También el currículum que dejan: campeones en alevín (2013), subcampeones en preinfantil (2014), subcampeones en infantil (2015), campeones en cadete (2017) y campeones en júnior (2019).

¿Qué viene ahora? En el Molina Basket sueñan con ser la base que devuelva al baloncesto molinense a una gran liga, donde no compiten desde 2008. Por lo pronto, el Campeonato de España espera. Será del 5 al 11 de mayo en Zaragoza. Los de Piqueras no dijeron su última palabra el domingo.