«La vida es un privilegio y un motivo de celebración»

El director de La Cubana, Jordi Milán, rodeado del elenco de 'Adiós Arturo', ayer, durante una sesión de fotos en Belluga. / nacho garcía / agm
El director de La Cubana, Jordi Milán, rodeado del elenco de 'Adiós Arturo', ayer, durante una sesión de fotos en Belluga. / nacho garcía / agm

El Teatro Romea acoge, desde esta noche y hasta el 16 de diciembre, el último y delirante montaje de La Cubana que invita al 'carpe díem'

NATALIA BENITO MURCIA.

«Por ese humor de la huerta, fresco, nos encanta esta gente; nos sentimos muy a gusto en Murcia», no se cansa de reiterar Jordi Milán (Sitges, Barcelona, 1951) mientras charla con 'La Verdad' en Belluga. Por fin, tras más de una década de ausencia, La Cubana vuelve a la capital del Segura. El estreno de 'Adiós Arturo', su último espectáculo, sobre las tablas del Romea será esta noche, a las 21 horas. Una propuesta cargada de humor, música, sorpresas y una aparente improvisación que caracteriza los espectáculos de esta veterana compañía catalana.

En esta ocasión se recrea la fiesta de despedida de Arturo Cirera Mompou, un ficticio artista multidisciplinar murciano conocido internacionalmente que fallece a los 101 años de edad. ¿Por qué no un clásico entierro? «Porque la vida es un privilegio y un motivo de celebración. Sobre todo si has vivido intensamente como él. Es una invitación al 'carpe díem'».

El montaje, en que el verdadero protagonista es el guacamayo Ernesto, que vivió con Arturo durante cuarenta años, deja en evidencia la parafernalia de los ritos y celebraciones: «Todos usamos las típicas frases como 'te acompaño en el sentimiento' o 'que en paz descanse' que realmente no tienen mucho sentido en el vocabulario del pueblo». Un espectáculo para «desconectar y reflexionar, que también se puede hacer desde el humor».

El público, el verdadero guionista del 'show', «reconocerá a su tía o a su primo» en una foma de hacer teatro que Jordi Milán, al frente de La Cubana desde su creación en 1980, denomina «de tú a tú». «Mientras exista el ser humano, existirá el teatro». El teatro en el mercado, en el autobús, en la cafetería o en el Parlamento, porque «la política también es teatro. Yo lo acepto y voto para que me engañen, pero que me engañen bien».

 

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