Ureña, operado de urgencia tras sufrir una cornada en el ojo durante una faena en Albacete

Ureña, tras la cogida, con el ojo hinchado./Efe
Ureña, tras la cogida, con el ojo hinchado. / Efe

El diestro lorquino sufre un 'pitonazo' bajo el globo ocular a cargo del cuarto de la tarde

FRANCISCO OJADOS

La cornada en el ojo sufrida por Paco Ureña cuando recibía de capote al cuarto de la tarde marcó una tarde, la de este viernes, en la que todo salió cruz para el de Lorca. Grande fue ese toro, con 622 Kg., que en un salto propinó un 'pitonazo' en el ojo izquierdo del lorquino cuando el torero, entregado, se estiraba a la verónica. Con el ojo absolutamente inflamado, cuando lo recomendable era entrar a la enfermería, el torero montó la muleta y se fue a por el astado, cuando solo veía por un ojo. Raza torera. Esfuerzo increíble del lorquino que toreó muy largo con la diestra. Las dificultades se acrecentaron al tomar la espada. El público le premió con una gran ovación y cuando pasó a la enfermería se comprobó la gravedad de la lesión, con la carnada y el sangrado del órgano izquierdo de la visión. Fue trasladado de urgencia al Hospital General para ser operado por especialistas oftalmólogos.

Su primero llegó a la muleta sin definir. Resultó deslucido. Se dobló por bajo Ureña en el inicio de faena, y la buena colocación del torero dio como resultado que el astado tomara la muleta por el pitón derecho en dos muletazos largos y profundos. Echó la persiana pronto el toro. Las manoletinas finales precedieron a un pinchazo y a un espadazo entero entrando con rectitud.

El festejo

Plaza de toros de Albacete
Séptima de Feria de la Virgen de los Llanos. Tres cuartos de entrada.
Ganadería
Toros de Alcurrucén, desiguales, serios por delante, y deslucidos, salvo el tercero.
Paco Ureña
de caña y oro, ovación y ovación tras aviso cuando marchaba a la enfermería.
Álvaro Lorenzo
de tabaco y oro, silencio tras aviso y silencio tras dos avisos.
Ginés Marín
de tabaco y oro, oreja y silencio.
Observaciones
Ureña recibió una cornada en el ojo izquierdo. Saludó Sergio Aguilar en banderillas.

Álvaro Lorenzo tuvo un primer ejemplar sin opciones y poca historia tuvo la faena del toledano. Sin durar demasiado sí se dejó torear el quinto. Lo toreó con templanza el diestro, pero manejó mal los aceros.

Ensillado fue el colorado que hizo tercero. Fue el toro que más transmitió del festejo, por repetidor y por embestir con largura. Lo aprovechó Ginés Marín, que ligó las series tirando bien del astado, afianzadas las zapatillas en la arena. Dos virtuosas tandas de naturales y un exuberante circular formaron la parte álgida de una faena medida, abrochada por bernadinas y resuelta con un buen volapié. Paseó la única oreja de la tarde. El último duró poco y la disposición del torero no tuvo eco.

Al final del festejo, conforme llegaban noticias sobre la lesión de Paco Ureña, todo pasó a un segundo plano. Desde el hospital, las noticias que llegaban eran alarmantes. Tras realizar un TAC el torero pasó al quirófano. Las personas cercanas al torero salían preocupadas por la información transmitida por los galenos. En un primer momento parecía que el futuro del ojo izquierdo del diestro de Lorca tenía mal pronóstico. El globo ocular estaba afectado. Una intervención quirúrgica daba esperanzas.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos