El último día que Pepete se vistió de luces

El torero sevillano José Claro 'Pepete'. /LV
El torero sevillano José Claro 'Pepete'. / LV

El toro 'Estudiante', de Parladé, acabó con su vida el 7 de septiembre de 1910 en Murcia: «Se iba despidiendo de la gente conforme se lo llevaban a la enfermería»

Juan Ruiz Palacios
JUAN RUIZ PALACIOSMurcia

Aquella tarde no iba a torear, pero al final se vistió de luces para ocupar el lugar del matador de toros Bombita, que no llegó a un acuerdo con la empresa por una pequeña diferencia de dinero. José Claro 'Pepete' aceptó el mano a mano con Machaquito para lidiar seis astados de Parladé el 7 de septiembre de 1910 en la plaza de toros de La Condomina. Fue la última tarde del torero sevillano, que se tropezó con la muerte minutos después de que saltara al ruedo 'Estudiante', un astado negro y astifino, marcado con el número 15. Desde entonces, ha sido el único matador de toros en morir en La Condomina.

La crónica del periódico 'El Liberal' recogía al día siguiente: «A las seis y cuarenta de la tarde, en la misma enfermería de la plaza, dejó ayer de existir el infortunado y valiente espada Pepete, a consecuencia de una terrible cornada que le infirió el primer toro». Fue con el capote, después de que el astado saliera suelto en la suerte de varas: «Pepete acude al quite algo embarullado (...), tropieza con el asta de la res, que no tiene codicia de coger, y casi ni se entera del suceso».

El periodista de 'La Verdad' Pedro Soler recopiló hace años toda la información de la época: «Fue una cornada mortal que parecía, a los ojos del público y del propio torero, un tropiezo cualquiera, pero que acabó en auténtica tragedia taurina». El periodista relata que «Pepete cayó, se levantó inmediatamente y dio unos cuantos pases, hasta que percibió el calor de la sangre. Se echó mano al muslo, notó qué le sucedía y sacó la mano, totalmente roja, de la entrepierna, para llevársela a la cabeza. Y cayó en brazos de su mozo de espadas para no levantarse más».

Soler recuerda que las últimas palabras del diestro fueron: «¡Me muero, madre mía! ¡No me dejes, Manuel, que me muera! ¡Qué lástima! ¡Con lo bueno que había venido hoy a la plaza!». «La última frase que se le escuchó a 'Pepete' fue: ¡'Ay, mare mía! ¿Qué vas a hacer ahora con esas bocas?'. Pepete dejaba una madre anciana, tres hermanas y un hermano».

Un nombre «maldito»

La leyenda de Pepete cogió fuerza en el mundo del toro. El periodista murciano Miguel Massotti asegura que, cuando era pequeño, su abuelo le contaba el trágico suceso. «Me explicaba cómo ocurrió todo. Cómo se levantó y cómo iba despidiéndose de la gente mientras lo llevaban cogido a la enfermería. Él sabía que la cornada lo había matado», recuerda Massotti. Para el periodista, «el apodo Pepete estaba maldito en la tauromaquia, porque anteriormente hubo otros dos toreros con el mismo nombre que murieron en la arena: uno en una plaza vieja de Madrid y otro en un coso de Huelva».

José Claro 'Pepete' falleció por una cornada que le partió la arteria femoral y la vena safena, «desangrándose desde el redondel a la enfermería», recogía la crónica de 'El Liberal'. «El cadáver fue colocado en centro de la enfermería, entre cuatro cirios, y sobre un paño negro», puntualiza Soler. «Su mozo de espadas contaba que falleció sin que lo curasen», añade.

Una jota en su honor

El crítico taurino Alberto Castillo recuerda que la muerte del diestro sevillano volvió a coger relevancia a finales de los años setenta, cuando un grupo murciano hizo 'Romance a Pepete'. «Era una canción que sonaba a todas horas en la radio».

'La Verdad' consiguió localizar a la cantante y líder de aquella formación, Lola Martínez. «Nuestro grupo, Erial, se formó a finales de los 70. La letra de 'Romance a Pepete' era una especie de poesía que nos enseñó la abuela de Aniceto, uno de los componentes. Lo que nosotros hicimos fue ponerle música a aquellos versos que narraban la muerte del torero. Y gustó mucho a la gente. Se ponía en todas las emisoras de radio y fue una época muy bonita, en la que disfrutamos mucho cantando esta canción», rememora, mientras recuerda los versos: «El día 7 se septiembre / recuerdos tendréis murcianos / de la muerte de Pepete / un valiente sevillano. Por librar a un picador / Pepete encuentra la muerte / un toro de Parladé / mató al torero Pepete».

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