Rezos y súplicas a la Virgen de los Peligros

El escultor cartagenero Juan José Quirós, ayer, en el ruedo de la plaza de toros de Murcia. / f. o.
El escultor cartagenero Juan José Quirós, ayer, en el ruedo de la plaza de toros de Murcia. / f. o.

Una talla elaborada por el artista Juan José Quirós dará amparo a los toreros en el patio de cuadrillas, cada tarde, antes de que comience el festejo

Juan Ruiz Palacios
JUAN RUIZ PALACIOSMurcia

Su vinculación con el mundo de los toros nació cuando sus ojos captaron la belleza plástica y el misterio que emanan entre el matador y el animal. Desde que era pequeño, el reconocido escultor cartagenero Juan José Quirós ha estado ligado a la tauromaquia, de la que se ha nutrido e inspirado para hacer grandes obras. La última talla es una imagen sin policromar, de 70 centímetros, de la Virgen de los Peligros, que tiene desde ayer su lugar en una peana del patio de cuadrillas, donde los toreros consumen eternos minutos antes de salir al ruedo murciano de La Condomina.

La plaza de toros de Murcia acogió ayer la celebración de una misa en la capilla del coso y durante este acto se bendijo la obra del artista. «El arte es un reflejo de hacer visible lo invisible. Lo importante es poner alma y sentimiento», recuerda Quirós, que ha esculpido obras para Antonio Gala, Rafael Álvarez 'El Brujo', Luz Casal y García Berlanga. «Me he inspirado mucho en el mundo del toreo, desde la belleza del animal hasta la fuerza que desprende el torero en el ruedo. Hay mucha profundidad artística, incluso en la música. Ese ritual que envuelve el ruedo es claramente inspirador», reconoce Quirós.

A lo largo de su carrera ha disfrutado mucho realizando «obras de toreros, retratados de dentro hacia afuera». En el caso de la Virgen de los Peligros, «la ilusión ha sido tremenda. Yo soy creyente. Y me considero un escultor barroco hasta cuando no lo quiero ser. Y el mundo del toro tiene mucho de barroco», admite. Se enorgullece cuando afirma que «la imagen de María quedará para siempre en la plaza de toros de Murcia; esa es la idea».

«Los toreros son personas con una gran sensibilidad. No sé qué pensarán cuando vean en el patio de cuadrillas a la Virgen, pero espero que María les dé esperanza y que ellos pongan una sonrisa en esos momentos tan duros», confiesa a 'La Verdad'. «La imagen de esta virgen está hecha también para todas las personas que trabajan en la plaza de Murcia cada tarde de corrida».

Un gran aficionado

Para confeccionar la talla, Quirós tuvo «muy presente la imagen de los Peligros de la ciudad de Murcia, que vigila y es la centinela eterna de ese puente». «Me puse a trabajar en la obra, pensando en esa Virgen y también en los toreros, y luego la versioné a mi gusto. Pero María -así se refiere a la Virgen- ha sido esta vez la inspiración principal».

Quirós, uno de los últimos discípulos de Sánchez Lozano, es uno los autores que más obras escultóricas realizan en toda España. Entre sus trabajos destacan algunas piezas permanentes en el Museo Salzillo de Murcia (San Martín de Porres y La Verónica), además otros tantos trabajos repartidos por otros tantos municipios de la Región y por todos los rincones de España. Además, es autor cada año del premio del Festival de Teatro de San Javier y del 'Ángel Custodio' de la Policía Nacional, ubicado este último en la ciudad de Cartagena.

«Confieso que hubo un torero que me marcó. Fue Juan García Mondeño. También me gustaron mucho Pepín Liria y Ortega Cano. Lo que más me llega es el trato de respeto y cercanía que tienen, por lo general, los matadores de toros», asegura Quirós. «El toreo de Luis Francisco Esplá y de Enrique Ponce me parece sublime. Y Rafaelillo, y Ureña... Porque el arte y los toros van fundidos; es un compendio total que siempre ha marcado la historia», cuenta con entusiasmo el artista, que ya tiene en mente la 'masterclass' que ofrecerá el próximo 20 de septiembre, junto al pintor ceheginero Nicolás de Maya, en el Real Club Taurino de Murcia.

Quirós se sentirá orgulloso cuando los matadores que pasen por el patio de cuadrillas de La Condomina miren con devoción la imagen elaborada en su taller. Y con los rezos y las súplicas de los toreros a María comenzará cada tarde ese ritual místico, artístico y único que tanto le apasiona al creador cartagenero.