«No estamos respondiendo a las necesidades de la gente»

Los actores de la obra teatral 'Fiesta, fiesta, fiesta', durante un momento de la función./Javi Burgos
Los actores de la obra teatral 'Fiesta, fiesta, fiesta', durante un momento de la función. / Javi Burgos

'Fiesta, fiesta, fiesta', de la directora vallisoletana Lucía Miranda, aborda mañana en el Teatro Circo Murcia la diversidad cultural en las aulas

Rosa Martínez
ROSA MARTÍNEZ

Buscaba realizar una radiografía del sistema educativo, conocer desde dentro el funcionamiento de las aulas, adentrarse en un espacio en el que ya había trabajado puntualmente, impartiendo clases y talleres; lo que no esperaba era darse de bruces con una realidad, dice, de la que «no somos conscientes», pero de la que estaremos obligados a serlo «en diez o veinte años». Quizá menos. Lucía Miranda (Valladolid, 1982) es la responsable del montaje 'Fiesta, fiesta, fiesta' que, incluido en la programación del Festival Venagua, cuya 27 edición arranca hoy en Murcia impulsada por la Asociación Columbares, se representará mañana -21.00 horas- sobre el escenario del Teatro Circo Murcia (TCM). En él, Miranda habla de diversidad cultural, de segregación racial en las aulas y de la «gran brecha intergeneracional» que existe entre los jóvenes españoles de origen extranjero y sus progenitores.

Su obra es el testimonio real de 40 personas, entre padres, alumnos, profesores y personal no docente de un instituto, a las que la directora vallisoletana, integrante de la compañía teatral The Crossborder Project, entrevistó para armar su texto. El resultado es lo que Miranda llama un proyecto de «teatro documental verbatim», cuyo guión está extraído directamente de las conversaciones con cada uno de los entrevistados, y la trama describe cada una de las historias que componen ese diálogo, ensayado por el elenco a partir de audios y no textos.

Jueves
Espectáculo circense 'Objections. Veritats Absolutes', en el Jardín de la Fuente de Los Rosales, en El Palmar, en Murcia. 12.00 horas.
Viernes
Obra teatral 'Fiesta, fiesta, fiesta', en el Teatro Circo Murcia, a las 21.00 horas. Entradas 10, 12 y 15 euros.

«En España hay un problema que no se está abordando, y que tiene que ver con la calle, la identidad y la concepción de país. La realidad es que España ha cambiado, es profundamente diversa, y si no somos conscientes de ello ahora, lo vamos a ser dentro de diez o veinte años, como ha pasado en Francia. Yo estudié en la Universidad de La Sorbona, en París, hace 15 años. Después volví para dar unas clases y con lo que me encontré fue con una universidad que ya no era blanca, sino de muchos colores y orígenes culturales distintos. A la universidad en España le va a pasar lo mismo, y, o nos preparamos como sociedad para acoger, abrazar y dialogar con todo lo que está sucediendo, o vamos a tener un problema», afirma Miranda, que desde el pasado martes se encuentra en Murcia impartiendo diversos talleres sobre la resolución de conflictos a través del teatro, «una herramienta necesaria -subraya- para entender la vida cotidiana».

'Fiesta, fiesta, fiesta', una de las obras programadas por Venagua, que hoy acogerá -12.00 horas- la puesta en escena de la función circense 'Objections. Veritats Absolutes' en el Jardín de la Fuente, en el barrio de Los Rosales de El Palmar, en Murcia, así como un taller de circo impartido por los creadores de esta función (ARA) y dirigido a jóvenes del barrio de Los Rosales, en el Centro Escénico Pupaclown, busca que «el público se pregunte qué es eso de ser español y cómo construimos la identidad; cómo nos construimos como país y como personas. Es una pregunta muy actual con todo el conflicto nacionalista sobre la mesa. No tengo respuestas, pero sí preguntas, y es lo que trato de trasladar al espectador». Porque «el teatro que pregunta y cuestiona -continúa Miranda- también puede ser un teatro muy divertido y muy bonito, y puede apetecer mucho».

Su obra, a la que dan vida cinco actores que interpretan 17 personajes distintos, trata precisamente de eso, de lanzar preguntas para que cada uno les dé sus propias respuestas. Sobre el escenario hay historias con nombres y apellidos, como la de una joven española de origen chino a la que su familia «sacó del instituto en cuanto cursó la educación obligatoria a pesar de que ella quería seguir estudiando», y como las que viven muchos jóvenes, precisa Miranda, de la comunidad musulmana, que sufre «un acoso y derribo bastante grande en las aulas». «Como sociedad no estamos respondiendo a las necesidades que tiene la gente», y el atentado en Las Ramblas de Barcelona el pasado agosto, señala, es un ejemplo.

 

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