Puerta grande para Cayetano, Ureña y López Simón en Cieza

López Simón, Cayetano y Ureña, a hombros en la plaza de Cieza. /Edu Botella / AGM
López Simón, Cayetano y Ureña, a hombros en la plaza de Cieza. / Edu Botella / AGM

La raza, verdad y ligazón que ofrecieron los toreros dieron argumentos a la corrida

FRANCISCO OJADOS

Mereció mejor entrada el cartel anunciado en Cieza, por el momento que atraviesan los tres toreros, que la escasa media registrada. Con soltura saludó al Cayetano al primer toro de la tarde, comodito por delante pero enmorrillado y rematado por detrás, una constante del encierro de Núñez de Tarifa. Con un puyazo cambió el primer tercio, del que salió muy parado el burel, que transmitió muy poco. Fuera de la segunda raya, pese a que molestó el viento, planteó faena Cayetano, que sufrió una zancadilla del toro de la que pronto se recuperó el diestro, que de uno en uno, cruzándose al pitón contrario, y citando muy en corto, fue sacando muletazos largos del bovino. Se justificó sobradamente Cayetano, que acabó metido entre los pitones con el toro completamente parado. Un pinchazo precedió a la estocada entera final. Saludó una ovación.

Morito se llamó el cuarto de la tarde. Toro de vuelta en el arrastre. Lo lanceó con prestancia Cayetano, que remató el saludo con tres largas y una serpentina. Estuvo a gusto con la capa el madrileño, que galleó y quitó por chicuelinas. Vio condiciones en este toro y lo brindó desde los medios un Cayetano en racha que cuajó una faena de raza y torería que caló con mucha fuerza en los tendidos. El menor de los Rivera Ordóñez realizó el toreo fundamental con hondura, entregado, antes de sacar su casta torera, echarse de rodillas y ligar tres molinetes que, unidos al descaro del desplante, pusieron al público en pie. Una estocada en la suerte de recibir puso el broche y fue premiado con el doble trofeo.

Al romperse el paseíllo el público obligó a saludar con una gran ovación a Paco Ureña en su vuelta a la Región. Compartió el aplauso con los compañeros. Había entrado el de Lorca en sustitución de El Fandi. ¡Y qué momento atraviesa! Cuajó totalmente a Bonacible, segundo de la tarde. Con susto incluido, después de un saludo a la verónica que fue un primor por lo despacio y acompasado que manejó la capa. En el quite se echó el capote la espalda y se ajustó por gaoneras siendo atropellado al cruzarse el burel por el izquierdo. No importó. Entendió perfectamente al de Tarifa, se dobló con él en un precioso inicio y toreó encajado en las primeras tandas por la diestra. Enseñó a embestir al bovino por el izquierdo en una faena de mucha verdad. Que acabó de una gran estocada precedida por un pinchazo. Tardó mucho en doblar la res, sonó el aviso y el premio de una faena de mayores méritos quedó en una oreja.

El quinto fue un toro sin transmisión y de medias embestidas que no permitió hacer el toreo caro que atesora el de Lorca. Pero Paco tenía en mente la puerta grande. Labor de buen profesional en la que no volvió la cara y a base de firmeza fue arrancando muletazos en series por ambos pitones. Se tiró a matar con rectitud y pese al descabello sumó su segundo trofeo.

López Simón sorteó en tercer lugar a Lastimado, de 516 kg. marcado con el 13. Número para supersticiosos y toro con complicaciones en lo dos primeros tercios. Recibió dos puyazos. No brindó Alberto, que a base de llevarlo muy tapado y aguantar parones fue sacando lo bueno que llevaba dentro el animal. Un pinchazo y una estocada muy tendida fue el epílogo que dio paso a la oreja. Se dejó mucho torear el toro que cerró plaza. Lo brindó al respetable el de Barajas que fabricó una faena larga con momentos álgidos, por la ligazón, en las tandas por el pitón derecho, que llegaron mucho al tendido. Una estocada eficaz dio paso a la petición y concesión de una oreja que completaba la salida a hombros de la terna.