Jane Birkin: «A veces me siento él»

Jane Birkin: «A veces me siento él»

La artista francesa recuerda a Serge Gainsbourg en 'Le Symphonique', una selección de las mejores canciones de la icónica parejaActriz y cantante

JAM ALBARRACÍN

Fue la pareja más 'cool' de los años setenta en Francia, al tiempo que una de las más icónicas de la segunda mitad del siglo XX en toda Europa. Él, el gran insolente que despreciaba a su público; ella, la más bella (no solo) para ir a bailar. Él, el mayor provocador («la polémica que me rodea es el aire que respiro»); ella, la elegancia de la orquídea y la frescura de las lilas. Jane Birkin y Serge Gainsbourg se conocieron en 1968 y se divorciaron 12 intensos años más tarde, pero la historia, la música y el arte nunca permitieron que se separaran del todo.

El judío ruso siempre envuelto en humo de Gitanes siguió escribiendo para la inglesa afrancesada de los ojos de luna llena. De hecho, algunos de los mejores discos y canciones de su carrera son de esta época, como el exitoso 'Baby alone in Babylone' (1983). Amor imposible e inevitable al mismo tiempo. Ni contigo ni sin ti. No sería hasta 1998 cuando Jane Birkin publicara su primer disco sin Gainsbourg, siete años después de su fallecimiento. Pero ella tampoco le acabaría de abandonar nunca. Así, en 2002 publicó 'Arabesque', un disco basado en composiciones de Serge llevadas hasta orillas del Magreb y cuya presentación pasó por Murcia dejando una huella de elegancia imborrable.

EL CONCIERTO

Lugar
Auditorio Parque Almansa. San Javier.
Cuando
Miércoles 31 de julio, a las 22.30 horas.
Precios
Entre 25 y 45 euros (según localidad).

«Serge era uno de los hombres más divertidos de la Tierra. Sentimental y ruso, extravagante y loco... No ha habido nadie como él, ni antes ni después»

«No creo que fuera muy interesante [un biopic sobre su vida]»

Ahora regresa para inaugurar la 50 edición del festival de Teatro, Música y Danza de San Javier y lo hace con 'Birkin Gainsbourg: Le Symphonique', un disco y espectáculo que, como su nombre indica, incide en algunas de las mejores canciones que Gainsbourg compuso para ella, acompañada por una orquesta sinfónica, en este caso, la OSRM, sobre arreglos de Nobuyuki Nakayima -habitual en discos de Ryüichi Sakamoto-. Todo un ejemplo de superación, tras varios golpes terribles, desde el suicidio en 2013 de su hija Kate a la superación de una leucemia. Jane Birkin es amor. Y no, no tocará 'Je t'aime... moi non plus', aquel himno erótico del que se cumplen 50 años pero que ella considera irrelevante. La musa anglo-francesa conversa amable con 'La Verdad'.

-Viene para interpretar 'Birkin/ Gainsbourg: Le Symphonique'. ¿Se siente cómoda arropada por una orquesta? ¿Fue difícil adaptar sus canciones a un formato tan grandilocuente como es el de una orquesta sinfónica?

-Fue divertido. Nobu [Nobuyuki Nakayima] hizo los arreglos de tal forma que yo solo tuviera que poner mi voz con el piano, así que fue fácil gracias a él. Elegí todas las canciones más tristes porque, para mí, las más bellas son en gran parte las escritas por Serge tras nuestros momentos más oscuros, por lo que fue muy emotivo para mí saber qué estaba sintiendo él. A veces me siento como si fuera él...

-Este disco, este concierto, su propia persona, nos hace recordar de manera inevitable a Serge Gainsbourg. Cuando llegó a París, le conoció y su vida cambió. Fueron años felices, supongo.

-Fueron los años inocentes, los alegres. Luego llegaron los tormentosos, los de la desesperación. Y después los extraordinarios, cuando seguimos como amigos y escribió para mí hasta que falleció.

-¡Se convirtieron en la pareja más envidiada de Europa!

-¡Pues claro! Serge era uno de los hombres más divertidos de la Tierra. Y sentimental y ruso y extravagante y loco... No ha habido nadie como él, ni antes ni después. La gente le echa de menos porque era tierno y honesto, atrevido y libre.

-Ya había sido noticia por su escena en 'Blow Up', después grabó 'Je t'aime... moi non plus', que fue muy polémica. ¿Le gustaba la provocación, irritar a los más conservadores?

-A mí no, ¡pero a Serge sí!

-Después de su separación, Gainsbourg siguió escribiendo canciones para usted. Las del maravilloso 'Baby alone in Babylone', por ejemplo. ¿Fue extraño?

-Sí, fue extraño y raro e insólito. Y aun así, fue maravilloso emocionarle y saber que yo todavía significaba algo para él. He sido una privilegiada.

-Muchas de estas bellas canciones son de rupturas, de desamor. ¿Por qué algo doloroso resulta una temática tan buena para las grandes canciones?

-Serge solía decir: 'azul banal'. El cielo de un azul celeste es monótono y nada inspirador. Las tormentas y los truenos sí que lo son.

-La última vez que la vimos por aquí fue en la presentación de 'Arabesque', en 2002. Un disco también basado en composiciones de Serge. ¡Fue un concierto magnífico! (y un buen disco).

-Me encantó ese espectáculo. Djamel Was fue un compañero exquisito y sus arreglos eran pura magia. Estuvimos de gira durante varios años y fue maravilloso en todo momento, una fabulosa mezcla entre Serge y el mundo árabe. Me sentí muy orgullosa por haberle encontrado y por toda la idea, aunque fuera solo para una noche.

Cemento y plástico

-No pierde ni la elegancia ni la sensualidad. Esa mezcla de naturalidad y sofisticación suya irresistible. ¿Se cuida mucho?

-No. Pero después de romperme la espalda y de que me llenaran de cemento y plástico, he empezado a hacer un pilates muy suave. Llevo bastante plástico, son cinco vértebras, no debería hacerlo. No es buena idea, pero...

-¿Qué le ha dado momentos más felices, la música o el cine? Su hija Charlotte ha heredado esta doble vertiente.

-Me fascina el carisma de Charlotte tanto en el cine como sobre el escenario. Lou [Doillon, su tercera hija] es algo diferente, nació cantante, sin miedos. Ambas escriben verdadera poesía.

-Su disco 'Fictions' (2006), con Neil Hannon, Rufus Wainwright, etc, también fue un momento notable. Por cierto que a Rufus -quien se deshace en elogios hacia usted- lo invitó en el estreno de 'Birkin/ Gainsbourg: Le Symphonique' en el Carnegie Hall. ¿Qué opinión le merece Rufus?

-Me encantan las canciones de su madre también y como intérprete le ves tan a gusto y es tan divertido... pero es un demonio para la perfección.

-¿Qué opina sobre el movimiento feminista? Parece la única revolución (o evolución) posible hoy.

-Algún día a las mujeres se les pagará lo mismo que a los hombres por hacer el mismo trabajo. Ahí van, poco a poco. Sí creo que las mujeres luchan por ellas mismas mejor que en mi época, se dejan intimidar menos, tienen más posibilidad de recibir ayuda y no sentirse solas.

-La suya ha sido, y sigue siendo, una vida de película. ¿Aceptaría un biopic?

-No creo que fuera muy interesante...