Oro con sabor funk

Morcheeba, durante el concierto de este sábado en Cartagena. / Pablo Sánchez / AGM

Morcheeba deja algunos grandes momentos en la segunda jornada de La Mar de Músicas, pero los verdaderos triunfadores de la noche no fueron ellos ni los daneses Whomadewho, sino Cory Henry & The Funk Apostles

ALBERTO FRUTOSCartagena

Al final, ni Morcheeba ni Whomadewho, hipotéticos cabezas de cartel de la segunda jornada de esta nueva edición de La Mar de Músicas, consiguieron alzarse con una corona del sábado noche que terminó recayendo, con toda justicia, sobre Cory Henry & The Funk Apostles.

La banda estadounidense llegó al Patio del Antiguo CIM (Facultad de Ciencias de la Empresa) de Cartagena dispuesta a arrasar con todo(s) y lo consiguió a base de trallazos de rythm and blues, rock, jazz, góspel, soul y, claro, funk, capaces de derribar cualquier expectativa que se pusiera por delante. Partiendo de James Brown, brutal inicio con 'Talking Loud And Saying Nothing', y terminando con la irresistible 'Naanaanaa', su concierto se mantuvo sostenido en el mismo punto de la excelencia. Capaces de sacar la épica soul más desgarrada de clásicos como 'Stayin' Alive', celebrada reivindicación del legado de los hermanos Gibb, o de dar forma a temas propios de la talla de 'Our Affairs', 'In The Water' o 'Love Will Find A Way', incluidos en su último y espléndido trabajo discográfico, 'Chapter 1: The Art of Love', Henry y los suyos fueron incendio y baile, nudo en la garganta y sudor en el cuerpo, profundidad y diversión, virtuosismo y elegancia, tradición y futuro, aquí y ahora. Más que un concierto, un incendio de talento para la piel y los músculos.

Todo lo contrario a lo vivido en un Parque Torres a punto de repetir el lleno de la primera jornada y encargado de acoger los directos de los británicos Morcheeba, que iniciaban en Cartagena la gira española de presentación de su nuevo disco, 'Blaze Away', y los daneses Whomadewho, primeros en representar al país invitado en esta vigesimocuarta edición del festival. Dos conciertos diametralmente distintos en su esencia artística que, sin embargo, coincidieron en su combinación de calor y frío. Hubo grandes momentos, ahí están 'Otherwise', 'Part of the Process', 'Blood Like Lemonade', 'Rome Wasn't Built in a Day' o una celebrada versión de la eterna 'Let's Dance' del eterno Bowie, en el caso de los primeros, y 'Neighbourhood', 'Running Man', 'Every Minute Alone', 'Dreams' o 'Hiding in Darkness' en el de los segundos, pero la sensación final en ambos casos fue la de estar asistiendo a espectáculos construidos sobre el camino fácil. Dos conciertos sin un riesgo mínimo, sin una novedad que nos dejara con la mandíbula desencajada, sin más sorpresas que las esperadas, sin más triunfos que los intuidos y, por último, sin más peso en la memoria que el inmediato.

En lo que respecta al resto del sábado, el colombiano Elkin Robinson ofreció el único concierto en España de presentación de su nuevo trabajo, 'Sun a Shine', consiguiendo conectar con el público de la plaza del Ayuntamiento gracias a un conjunto de canciones que nacen de los ritmos afrocaribeños para terminar jugando en terrenos tan alejados de su hábitat natural como el country, el folk o un pop de corte claramente comercial. Sencillo, que no simple, directo y efectivo. Por último, el fin de fiesta de la jornada corrió a cargo de la dj murciana Carrie Palmer, encargada de sustituir a última hora a los congoleses KOKOKO!, quienes tuvieron que suspender su concierto en el Castillo Árabe por problemas con su vuelo. Una ausencia inesperada solucionada con aplaudida rapidez y profesionalidad por parte de la organización y que, además, terminó dando como resultado una de esas fiestas de bailes desenfrenados en la que está prohibido mirar el reloj. Ya echaremos de menos en otra ocasión.

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