La revolución del amor

Noel Gallagher en su actuación en el Warm Up./Javier Carrión / AGM
Noel Gallagher en su actuación en el Warm Up. / Javier Carrión / AGM

Otra jornada con un lleno absoluto puso fin a la tercera edición del festival Warm Up

JAM ALBARRACÍN

Finalizó la tercera edición del festival Warm Up y lo hizo en loor de multitudes -pero de multitudes, oiga-, con un buen tono general y con un sabor inconfundible: el del amor. Y es que no creo yo mucho en los astros, pero cuando dicen de alinearse... lo mejor es dejarse llevar y más si es en aras de algo tan lindo. Noel Gallagher finalizó su impresionante actuación con 'All you need is love', el clasicazo de The Beatles; Vetusta Morla, en un concierto no menos imponente, alabó el buen criterio del exOasis añadiendo la música («all you need is love and music») y antes Guille Milkyway, de La Casa Azul, otro de los triunfadores de la noche, gritó desde un tono nada conformista que «la del amor es la única revolución posible». Si el verano del amor llegó en 1967, la de la noche del sábado debió ser la primavera del amor. Por la mañana, en pleno centro, había tocado Cupido. Por redondear.

La encargada de disparar las primeras flores en el recinto de La Fica fue la adorable Alondra Bentley, buen concierto acompañada por su banda. Le siguieron los muy mejorados Increíbles Ful, que actuaron con el refuerzo del Noise Box Jesús Cobarro y Crudo Pimento cerró el triángulo murciano con su propuesta cegadora, tanto por su sonido descarnado como por las luces estroboscópicas. La M.O.D.A. gustó a un buen número de seguidores de su folk rock honesto para dar paso a unos estupendos Novedades Carminha, quienes ofrecieron, con permiso de Vetusta Morla y La Casa Azul, el mejor concierto nacional del Warm Up 2019.

Su nuevo rumbo, aparcando el garage punk de sus inicios para dar prioridad al baile, les ha sentado estupendamente. Y de hecho, ya desde el comienzo, con 'Te quiero igual' y 'Quiero verte bailar', mostraron los motivos de su crecimiento en calidad y popularidad. Versionaron con acierto a Mano Negra ('Mala vida'), dejaron algún recuerdo de su primera época, dedicado a sus seguidores más antiguos, y finalizaron latineando con gracia. Pero si hay algo que unifica sus canciones es ese virus del baile que con acierto saben inocular a sus canciones y que se transmite sin dificultad. «Quiero morir bailando», se despidió su cantante. Hombre, mala opción no es.

Novedades Carminha ofreció, con permiso de Vetusta y La Casa Azul, el mejor concierto nacional

Teenage Fanclub confirmó que el paso del tiempo no es inocuo para algunas bandas

Sin parangón

Por su parte, Teenage Fanclub confirmó lo que cabía esperar: que son un grupo sin parangón en cuanto a armonías vocales plagadas de melancólica delicadeza, pero también que el paso del tiempo es menos inocuo para unas bandas que para otras. Que sonaran más bajito de lo aconsejable -no me pregunten por qué- tampoco jugó a favor de una banda con grandes canciones y gran corrección. Con su aspecto de profesores de filosofía, abrieron con 'About you', cerraron con 'Everything flows' y no faltaron hitos como 'The concept', verdaderos temazos, pero entiendo que a los más jóvenes les resultaran un tanto monótonos: demasiados medios tiempos. En la noche del amor no podía faltar 'I'm in love'.

Cariño, en el escenario pequeño, coincidían con Noel Gallagher. La noche y el día, además de la imposibilidad de ver más de tres canciones. Su encanto pop naíf recuerda a la nueva ola española, especialmente a grupos como Las Chinas o Aerolíneas Federales, y su encanto pop logró reunir a una audiencia nada desdeñable, arrasando con canciones como 'Mierda seca' («Odias el pop / eres un cutre que te cagas») y 'Bisexual' («me gustan las chicas / cómo pudo pasar»). Subieron al escenario a Axolotes Mexicanos, que más tarde entregarían otro de los conciertos más excitantes, locos y verdaderamente indies del festival.

La Casa Azul, Vetusta Morla y Noel Gallagher ofrecerían los tres conciertos más exuberantes de la noche. El proyecto de Guille Milkyway es una apuesta ganadora para un festival. Sus notables canciones pop, sus potentes programaciones siempre óptimas para saltar y un diseño un tanto cibernético hacen de sus directos una invitación a la felicidad. ¿Cómo resistirse a canciones como 'El momento' o 'La revolución sexual'? Vetusta Morla confirmaron ese improbable que es mantener un listón realmente alto -nivel cabeza de cartel guiri- sin dejar de reinventarse. Su implicación con la música es máxima, pero además se les aprecia más relajados en escena, haciendo incluso guiños a sus compañeros nacionales de festival. Un directo inmaculado y no exento de épica.

Comienzo arrollador

Claro que para épica y grandilocuencia, la de Noel Gallagher's High Flying Birds. Tocado con cazadora negra, un smiley acid jazz en la guitarra y un gran logo del Mánchester City junto al ampli, su comienzo resultó arrollador, con 'Fort Knox' y 'Holy mountain'. Con una banda tan solvente como nutrida -secciones de coros y metales incluidas-, el mancuniano mantendría el listón, si bien dejando espacio a esos medios tiempos con intención de himno que tanto rédito le han dado. Estrenó canción, la acertada y bailable 'Black star dancing', y no dejó de recordar a Oasis en títulos como 'Little by little', 'Talk tonight', 'Stop crying your heart out' y la versión en clave acústica de estadio de 'Don't look back in anger', antes de despedirse con 'All you need is love'. Resultón pero con nivelazo.

A continuación llegaría el momento purpurina. No sé de dónde salió, pero mucha gente la llevaba en su rostro justo para saludar la llegada de la electrónica. Miss Caffeina, ya definitivamente volcados al electropop, cumplieron bien; Axolotes Mexicanos pusieron el acento adorablemente loco y Tiga ofreció un máster de electrónica bailable, demostrando que ni mucho menos es incompatible la zapatilla con la seda. Luego ya recuerdo despertar arropado en mi cama, pero no cómo llegué. Y es que el amor nubla los sentidos.