Música en el reino de la Posidonia

El grupo holandés 'Jungle by night' durante su actuación en el festival./R.C.
El grupo holandés 'Jungle by night' durante su actuación en el festival. / R.C.

La IX edición del SON Estrella Galicia se saldó con una asistencia de 350 personas en un festival íntimo con Formentera y la cocina del chef Pepe Vieira como telón de fondo

Miguel Ángel Alfonso Pino
MIGUEL ÁNGEL ALFONSO PINOMadrid

Comprar la entrada de un concierto sin conocer el cartel definitivo puede ser una apuesta de riesgo, una cita a ciegas de las que acaban mal. Pero si el escenario es la isla de Formentera, con sus playas de aguas turquesas y sus parques naturales, dejarse sorprender es más sencillo. Este domingo finalizó la IX edición del SON Estrella de Galicia, un festival íntimo -solo se pusieron unas 350 entradas a la venta y se agotaron en cuestión de horas- que se caracteriza por un trato personalizado, una comunión entre la música y la gastronomía y, su principal sello, ocultar su cartel hasta el último momento.

Una vez que el espectador desembarca en el ferry procedente de Ibiza, todo puede pasar. A través de un grupo de Whatsapp gestionado por la organización se le informa a qué hora debe presentarse en un punto concreto de la isla y la ropa que debe llevar, el resto corre a cuenta de la casa,

La primera jornada estuvo marcada por la actuación intimista de la catalana Lu Rois en el restaurante Blue Bar, sus canciones a medio camino entre el folk y el fado portugués pusieron banda sonora al atardecer.

Con las últimas luces del día llegó el primer momento gastronómico, obra del chef con Estrella Michelín Pepe Vieira en colaboración con el equipo del citado restaurante, un menú en el que se fusionaba lo mejor de la gastronomía de Formentera con la tradición de la cocina gallega. «Sé que es difícil, pero lo he intentado. Igual lo único que ambas tienen en común es que terminan en 'a'», explicó con gracia el cocinero. El restultado fue un banquete de empanadillas de congrio o una reinterpretación del ya clásico bocadillo de calamares con emulsión de ajo negro y lima.

Distintos momentos del festival en la isla de Formentera. / R.C.

Otra de las intenciones del festival es mantener un turismo responsable en una isla que permanece virgen en la mayoría de su territorio. En eso quizá se diferencia de su hermana mayor, Ibiza, famosa mundialmente por sus discotecas y fiestas hasta el amanecer. La organización organizó un concierto a las fiestas del Pilar del pequeño pueblo de El Pilar de la Mola, situado en la parte más alta de la isla.

En mitad de las clásicas casetas de feria y de venta de churros con chocolate, foráneos y nativos disfrutaron del concierto de los holandeses Jungle by Night , que pusieron el broche final del día a ritmo de krautrock, dance, jazz y afro en un ambiente de verbena. Antes de comenzar este concierto, se guardó un minuto de silencio por las víctimas de las inundaciones en la vecina isla de Mallorca.

Naturaleza a ritmo de ukelele

En el segundo día, por la mañana, el mensaje que recibieron los asistentes fue el siguiente: «calzado cómodo y bañador». Les esperaba una de las rutas por la naturaleza de la isla, una suerte de 'walkabaouts' (juego de palabras en inglés entre andar y hablar).

La bióloga Lara Seguí explicó el peligro que corre la Posidonia Oceánica (alga que da nombre al festival) y que es la principal culpable de que el agua de la zona sea cristalina. Esta planta marina -con tallo, raíz y flor- está amenazada por el arrastre de los pescadores, las anclas de los barcos de recreo y las aguas residuales. Perderla sería un auténtico desastre ecológico. «Antes, mi padre utilizaba la posidonia como aislante de las techos de las casas, una vez secas las plantas. Bueno, aquí todos las llamamos algas», añadía la guía de Formentera María Elena Ribas.

De hecho, en Formentera se encuentra la pradera de Posidonia Oceánica más grande del Mar Mediterráneo, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1999.

Para no perder la costumbre del día anterior, cada paseo se amenizaba con la actuación de otros artistas en determinados puntos concretos de la ruta. Actuaciones que daban la impresión de estar improvisadas, en mitad de la naturaleza.

Electrocumbia y Papaya

Tras una tarde de descanso, al caer la noche llegó otro de los platos fuertes musicales del evento: el grupo Papaya, liderado por Yanara Espinoza, y el soul de Noah Slee precedieron a un fin de fiesta marcado por Esteban y Manuel, especialistas en electrocumbia, en una sucesión de actuaciones en otro de los locales típicos de la isla.

El festival, que sigue los pasos del Festival Sinsal SON Estrella Galicia que se celebra en la Isla de San Simón (Redondela, Galicia) desde hace nueve años y que no desvela los artistas que participantes hasta que el público desembarca en el destino, aún guardaba un as en la manga con la jornada del domingo.

En esta ocasión fue la estadounidense Hannah Epperson quién, acompañada de su violín, llevó su melodía a las playas de Migjorn mientras los coletazos del huracán 'Leslie' llegaban a España. Pero en Formentera, el público se despidió más que satisfecho con toda una experiencia sensorial para los cinco sentidos. Según los organizadores, la mayoría de los asistentes repiten al año siguiente... Y no es para menos.

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