Tarque: «Esta es la música que hace que me lata el corazón»

Carlos Tarque. / Foto: José Filemón
Carlos Tarque. / Foto: José Filemón

El vocalista de M Clan presenta en Murcia su primer álbum en solitario, un disco de hard rock que lleva su apellido

JAM ALBARRACÍN Murcia

Era de la panda de los heavies. De chavales en Murcia, como en otras tantas ciudades, estaban los punks, los mods, los rockers y los heavies. Bueno, y los pijos. Y Carlos Tarque y sus vaqueros de pitillo eran de los heavies. Cuando uno prioriza la música por encima de cualquier otra cosa, lo vivido con la pasión que solo se puede sentir en los estrenos de la primera juventud es algo que queda lacrado en la personalidad. Con perdón por el 'yoísmo', a mí me ocurre con los Clash y Wilko Johnson. En momentos de zozobra, por exceso o por carencia, me pongo el 'London calling' y me reencuentro a mí mismo, me recuerda quién soy. A Carlos Tarque le ocurre igual con Led Zeppelin y Paul Rodgers (Free, Bad Company), con AC/DC y Whitesnake. Por eso, cuando escuchas 'Tarque', el disco con el que el cantante de M Clan debuta en solitario, se percibe que su autor ha disfrutado -y lo sigue haciendo- a modo. Podría no parecer un disco excelso -sí notable-, pero se goza porque se escucha a un gran cantante disfrutando en plenitud. Un lujo que ha querido, y ha podido, permitirse desde su condición de indiscutible estrella del rock español. Ahora viene a presentarlo a Murcia, esta noche y mañana [localidades agotadas en la sala REM], así que le abordo y le felicito.

-¿Hacía tiempo que tenía ganas de marcarse un disco de rock and roll y hard rock, era una vieja aspiración, un deseo?

-Yo creo que todo el que está en una banda fantasea en algún momento con hacer un disco solo. Lo que pasa es que con M Clan todo es muy intenso, es difícil encontrar el momento. Vivimos de esto y no puedes decir: me voy a tirar cuatro años sin tocar. Porque es tu forma de vida, tu fuente de ingresos, hay mucha gente que depende también, no eres tú solo. Pero sí que hacía tiempo que lo pensaba.

-Hasta que llegó el momento apropiado.

-Apareció el momento. De repente decidí un día que me apetecía mogollón hacer esto y que no iba a esperar más. Con Ricardo [Ruipérez, la otra mitad de M Clan] no lo podía hacer... pues porque no. Porque M Clan es otra cosa, porque hay criterios que no son los mismos, cosa que es normal en un grupo. Este es un disco muy personal, con libertad total, he querido hacer un disco con la música con la que empecé y con la que me crié, que es el hard rock y los sonidos más rockeros.

-Imagino que el motor de este disco, más allá de cambiar la rutina, que siempre viene bien, era disfrutar. Disfrutar con una vertiente del rock que lleva muy dentro.

-Sí, es una cosa que está en el ADN. A mí me gustan muchos tipos de música, me gusta ser ecléctico porque me parece absurdo cerrarte a un tipo de música. Es como comer, no puedes comer todos los días lo mismo, sería un aburrimiento. Pero es cierto que a veces, y a ti te pasará cuando escuchas a los Clash [qué malo es conocerse], lo que hace que me lata el corazón es esto, porque lo llevo dentro desde los 11 años. Cuando escucho esta música, hay algo en mí que me conecta con una raíz muy verdadera. Y eso no se puede discutir ni se puede fingir y es lo que me pasa ahora, que me encuentro tan cómodo y tan yo que lo estoy disfrutando mucho.

Energy Man

-¿Está resultando tan satisfactorio como debiera o, bien, uno tiene una profesionalidad, una responsabilidad, todo debe estar en su sitio, ya sabe...?

-No, no, está siendo una pasada. Estoy muy contento también porque me he rodeado de gente valiosa, es verdad que no hay gran diferencia, todos han colaborado con M Clan, pero claro, yo quiero contar con los mejores que conozco, no se trata de arriesgar a ver qué sale. Bastante arriesgada es ya de por sí la propuesta, que sabemos que no va a ser muy comercial ni de consumo masivo. Muy contento porque la solvencia que hay en el escenario es indiscutible. Aquí damos rienda suelta a unas cosas que los corsés de tocar en bandas no te permiten. Estamos haciendo una gira en la que por el momento no nos hemos encontrado con nada que no sea positivo. Disfrutamos mucho.

-Carlos Raya también retoma de algún modo sus orígenes, aunque él fuera quizá más heavy que hard.

-Éramos heavies. Estaban los punks, los heavies y ya está. Entonces, de ahí venimos. Luego conoces más música pero nosotros empezamos ahí, tanto él como yo, y nos entendemos a la perfección, es casi como una hermandad. Más allá de la amistad, es como haber pertenecido a un club de pequeño. Cuando te encuentras con alguien que también ha pertenecido a ese club, hay algo que te une. Es algo muy potente. Además, es cierto que este disco se llama 'Tarque' y es mi disco, pero lo hemos hecho Raya y yo mano a mano.

-Me gusta eso de que, para referirse al sonido buscado, le dijera a Raya: Gibson y Marshall. A buen entendedor...

-Para alguien del mundo del rock es suficiente, no hace falta decir más. Es una combinación que, como sabemos, tiene que ver con AC/DC, con el hard rock, con Led Zeppelin, con Free y con mucha más música. La Fender Stratocaster es otra cosa, la Telecaster otra y el Vox AC30 otra. Todas son opciones muy buenas. Pero cuando quieres hard rock, Gibson y Marshall.

-Le conozco bien y, si me permite, me parece increíble. Le veo a veces como una especie de Energy Man, alguien que no para, de fiesta en fiesta, exprimiendo la vida. Un rockero a la vieja usanza.

-Bueno, no sé, cada vez menos fiestas, eh... En el escenario la figura del 'frontman' en España cada vez es menos habitual, cada vez hay menos cantantes solistas de rock. Y yo me siento muy bien ahí y eso de algún modo te mantiene joven de espíritu. Yo ya no me veo muy joven, noto que el tiempo ha pasado, pero sí veo que ahora hago lo mismo que hacía hace 25 años y eso me gusta. Luego ya, pues es verdad que los lunes pesan más que antes [ríe].

Janis, Amy, Billie y Tom

-Dice Wilko Johnson que «el rock and roll está destinado a celebrar la alegría de estar vivo». Vamos, que es ante todo celebración. ¿Está de acuerdo?

-Sí. Bueno, yo creo que todo lo que sea estar vivo ya debería ser motivo de celebración. Cada día es un triunfo, como lo es cada cosa bonita que hacemos. Es cierto que a veces en el arte se busca también la introspección, la oscuridad y es algo que puede ser valioso y creativo. Pero la energía de tocar en una banda de rock te hace vivir muy intensamente.

-Es curioso que la primera canción del disco, 'Bailo', hable de un murciélago, cuando su primera banda fue Los Murciélagos. Supongo que es algo casual.

-Lo es. Es una canción que habla de un eterno rockero, una visión un tanto romántica de alguien que no consigue el amor y por la noche sale, se divierte, baila... pero le falta algo. Ese sabor agridulce.

-Mis favoritas del disco son 'Janis, Amy, Billie' [un recuerdo a Joplin, Winehouse y Holiday] y 'Heartbreaker'. ¿Es esta un homenaje a Tom Petty?

-Bueno, empecé la letra con ese doble guiño a Tom Petty, a 'American girl' y 'Learning to fly' («Chica americana, enséñame a volar»). Pero luego la canción se va hacia otro sitio, habla de la eterna rompecorazones, la Carolina del siglo XXI. Que sabes que te va a destrozar el corazón, pero te gusta.

-Evidentemente, 'Tarque' no es un disco reivindicativo. Pero en todo caso, ¿la reivindicación, como concepto, es algo un poco siglo XX? ¿Nos hemos vuelto en general más dóciles y acomodaticios?

-La reivindicación tiene que existir, porque si dejamos de reivindicar lo que es justo nos vamos a convertir en unos seres dóciles e inertes. Para mí es difícil hacer una letra reivindicativa que no quede en algo panfletario y un poco pretencioso, porque quién eres tú para según qué. En mi caso, siempre escribo las letras pensando en lo que la música me sugiere. Y este es un disco rockero, de celebración, que ya de por sí eso no deja de ser una reivindicación. De la vida, de la pasión y del hacer lo que creas sin que nadie te diga qué.

-¿El rock es una música de generaciones anteriores, como algunos sostienen?

-En mis conciertos hay gente joven, aunque tampoco hacemos música para adolescentes. Pero compruebo, tanto en Instagram como en los conciertos, que nos sigue gente de un abanico amplio de edad, de 22 a 55 años o así. Y la verdad es que me da igual. ¿Por qué hay que hacer música para los jóvenes? ¡Que la hagan ellos! Yo la música la hago para quien quiera escucharla. Y para mí.

-¿Ha escuchado algo de lo que está preparando Ricardo Ruipérez?

-Sí, he escuchado algunas cosas pero no tengo una visión con mucha perspectiva, porque le conozco tanto... A mí me parece que él tiende hacia una música más melódica, es un poco el Neil Diamond español, ese tipo de canción orquestada, y me parece bien. Yo, por encima de todo, lo que quiero es que él disfrute y que esté feliz.

-Leí una entrevista en la que decía: «El rock no está de moda, por suerte». ¿Por qué por suerte?

-Bueno, eso fue una descontextualización de mis palabras y no me gustó. Lo que quise decir es que lo que está de moda, acaba pasando de moda. Y el rock es un clásico y por tanto algo ajeno a las tendencias.

 

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