Morir matando

Alex Trimble, en el centro del escenario Estrella, durante la actuación de Two Door Cinema Club. / GUILLERMO CARRIÓN / AGM
Alex Trimble, en el centro del escenario Estrella, durante la actuación de Two Door Cinema Club. / GUILLERMO CARRIÓN / AGM

The Jesus and Mary Chain y Two Door Cinema Club ofrecen los mejores conciertos en la primera jornada del Warm Up

JAM ALBARRACÍN

The Jesus and Mary Chain, Two Door Cinema Club y Carolina Durante, con Space Surimi pidiendo el VAR. Ahí tienen el podio de conciertos de una primera jornada del festival Warm Up Estrella de Levante saldada con una gran entrada, la amenaza de una lluvia que llegó a hacer actos de presencia puntuales, un nivel medio interesante y hasta tres tipos de público: el habitual de los festivales, otro un poquito más entrado en años deseoso de ver a los Mary Chain y un tercero formado por gente muy joven, en su mayoría femenino, que acudió a la llamada de Amaia y que hasta guardó sitio en las primeras filas desde horas antes de su actuación.

La mejor sorpresa, en todo caso, es que no hubo sorpresas. O si las hubo, casi todas fueron en positivo. Así, tanto los norirlandeses Two Door Cinema Club como los escoceses The Jesus and Mary Chain ofrecieron sendos directos de alto nivel que justificaron sobradamente su condición de cabezas de cartel. Los primeros lo hicieron con un 'show' inmaculado, de excelente sonido, interpretación sobresaliente -las voces estaban tan logradas que no las hubiera mejorado el 'playback'- y un precioso diseño escénico, de geometrías pop y recuerdos al 'op-art'.

Entre un par de novedades de su cuarto álbum, de inminente publicación -apertura con 'Talk' y 'Satellites' casi al final-, fueron desgranando sus tres discos. Ni que decir tiene que los 'hits' del primero fueron los más jaleados ('Undercover Martyn', 'What you know', 'Do you want it all?'), aunque el momentazo disco de 'Bad decissions', con todo el mundo buscando a Barry Gibb, resultó espectacular. Nadie lo vio porque estaba en la garganta de Alex Trimble.

Carolina Durante, Second y Roosvelt brillaron pese al sonido insuficiente del escenario Warm

No menos imponente, en realidad un poco más, resultó el concierto de The Jesus and Mary Chain. La madre que parió a los hermanos Reid no debía estar en paz con el mundo. Jim arrastrando las palabras con ese desprecio propio del punk, William destrozando almas con una guitarra en lucha continua entre distorsión y 'feedback'. Y un repertorio que, con los años, han sabido asimilar y mostrar en todo su esplendor más allá de la actitud propia de los inicios. Luces de contra para remarcar las siluetas y muro de sonido de cara para escupir la misma penumbra en piezas imperecederas como 'April skies', 'Head on' o el final con 'Reverence', con un texto que si lo cantara un grupo español se armaba la marimorena: 'Quiero morir como Jesucristo'. Catarsis total.

Divertido y dinámico fue el directo de Space Surimi, adorablemente irreverentes; igual de bordes que Sleaford Mods, pero divertidos y a la andaluza

Carolina Durante -sorpresa muy agradable, con notable directo deudor de Los Nikis y la Nueva Ola española de los 80 pero muy bien hecho-, Second -demostrando su calidad de grupazo de masas- y el alemán Roosevelt -electropop con encanto- brillaron también pese a tener que lidiar con el insuficiente sonido del escenario Warm. La pequeña nota en negativo, junto a unos horarios que a veces dejaban hasta 15 minutos sin concierto alguno y un piso que va pidiendo a gritos una capa de hormigón: demasiados agujeros proesguince, sobre todo en la zona de comidas y en el escenario Up. Asuntos menores, si se quiere, pero igualmente subsanables.

Tercera tarima en discordia

Protagonista singular de la velada fue el murciano Marcelo Criminal. Le tocó romper el silencio y lo hizo a su estilo aparentemente ingenuo y ciertamente desaliñado. Él solo, con su guitarra y su ordenador, desgranando unas canciones que parten de la derrota y acaban... perdiendo. Con el todavía escaso público lleno de músicos murcianos, su canción 'Perdona (ahora sí que sí)' se convertiría en la BSO de la fiesta, al ser interpretada por él mismo y luego por Carolina Durante, con Amaia de invitada. Marcelo tiene su aquel, aunque no haya razones objetivas para defenderlo.

A continuación los adorablemente irreverentes Space Surimi, también desde la tercera tarima en discordia, ofrecieron un directo muy dinámico y divertido. Imagínense que a Sleaford Mods les tocase la lotería y se volviesen igual de bordes pero felices. Pues algo así, pero a la andaluza.

Lo de Amaia, tan fuera de lugar como un trapero en el Cante de las Minas, no se sostiene ni con andamios

Entre los conciertos prescindibles -floja Zahara, irrelevantes Los Invaders, ni me acuerdo Javiera Mena- destacó el de Amaia, tan fuera de lugar como un trapero en el Cante de las Minas. Niñas llorando en primera fila, o gritando muy agudo cuando hablaba, y unas canciones no ya naíf sino infantiles, de primera adolescencia. Escuchándolas no me extraña que su grabación en Nueva York con Refree no haya convencido a su compañía. Porque no sé el bueno de Raúl qué puede hacer con semejante material. Ni siquiera destacó en su supuesta mejor faceta, la voz. Se han empeñado en meterla en el circuito indie-que-no-es-indie, por aquello de los festivales, pero lo de la pamplonesa no se sostiene ni con andamios. A no ser que todavía creas en los Reyes Magos.