La Momposina: «Empezamos ahora a respetar la cultura de los indígenas»

Totó La Momposina en plena actuación. / LV
Totó La Momposina en plena actuación. / LV

La veterana artista colombiana, que actúa mañana en Cartagena, recibirá el premio La Mar de Músicas por su labor al dar a conocer mundialmente el folclore del Caribe, con raíces musicales indias, africanas y españolas

NATALIA BENITO

Hace años, el abuelo de Sonia Bazanta Vides le dijo a su nieta: «El día que usted entre a cantar y no sienta nervios, ¡bájese del escenario!». No le falla la memoria, ni los nervios, por suerte para la música, a Totó La Momposina. A puntito de cumplir 78 años -lo hará el próximo 1 de agosto-, la artista colombiana recibe mañana el premio La Mar de Músicas por su labor al dar a conocer en todo el mundo el folclore de su tierra y una música influenciada por las culturas africanas, indias y españolas. Lo hará justo antes de su actuación, a las 23.00 horas en el Auditorio El Batel, volviendo así a llevar sus melodías a Cartagena, como ya hiciera en 1998, 2002 y 2010. Mañana, en su único concierto en España este verano, estará acompañada por la artista tibetana Yungchen Lhamo y la guineana Djanka Diabaté.

«Nunca he dejado de trabajar. Viví en París cinco años y no visité Versalles»

Previamente a su recital, mañana a las 12.00 horas se proyectará el documental 'La colombiana', de Tony Hardmongaita, donde se repasa la vida de la cantadora, como ella misma se define, haciendo referencia a las mujeres campesinas que cultivan yuca, plátano o ñame en los pueblos caribeños, que juegan un papel central en la cultura del pueblo y suelen cantar acompañadas de palmas y percusiones.

PARA NO PERDERSE

Qué:
Concierto de Totó La Momposina. Artistas invitadas: Yungchen Lhamo y Djanka Diabaté.
Dónde:
Auditorio El Batel. Cartagena.
Cuándo:
Mañana a las 23.00 horas.
Precios:
20 euros. Presentando el abono del Auditorio Parque Torres presencialmente en taquilla del Auditorio el Batel y el Nuevo Teatro Circo: 10 euros.

Representante de los sonidos ancestrales y la cultura caribeña, de donde nacen estilos como la cumbia, el que más ha traspasado fronteras, pero también el porro, la xalupa, el sexteto o el mapalé, la artista acompañó -porque así se lo pidió él- a Gabriel García Márquez en la entrega del premio Nobel en 1982, rompiendo el protocolo y llevando por primera vez música a la ceremonia sueca. Totó, la misma que alegraba las calles de París con sus melodías, mientras estudiaba historia de la danza en la Sorbona.

«En Latinoamérica todavía no se ha despertado el sentido de pertenencia»

Nacida en la isla de Mompox -de ahí su apodo-, que flota en las aguas del río Magdalena, el más largo de Colombia y que tal y como denuncia Totó, está sufriendo el maltrato del país, procede de cinco generaciones de artistas y todo apunta a que alguno de sus nietos continuará la saga. La cantante y bailarina siente como su cometido preservar la identidad y sus raíces para que las generaciones venideras sean capaces de transmitir el folclore de su Colombia natal que, musicalmente, poco tiene que ver con la Colombia que hace llegar a Europa exitosos artistas como Shakira, Juanes, Carlos Vives o J Balvin.

-En La Mar de Músicas le entregarán un premio, ¿qué significa para usted recibir un galardón? ¿Tiene idea de cuántos habrá recibido a lo largo de su trayectoria?

-No sé cuántos galardones he recibido realmente porque no los he contado.

-¿Qué le queda por hacer en el terreno musical?

-En el terreno musical siempre hay algo que hacer. Y lo primero es entregar la verdadera esencia de los sonidos ancestrales para que los que vengan después encuentren la manera de cómo volver a entregar o transmitir la música al futuro a través del... [piensa] sentido del respeto a la contemplación. La naturaleza nos entrega los patrones para hacerlo.

-¿Cómo cuida su voz?

-No fumo, no bebo y hago dieta de pescado. Vengo de una región donde solía haber mucho pescado, pescado que ahora ya casi no existe. Vengo de la zona del río Magdalena, que se está secando porque han sido vulnerados todos sus afluentes por la construcción de presas a través de todo el transcurso del río. Los ríos de Colombia están sufriendo el desarrollo del país.

-¿Qué hace antes de salir a cantar?

-Salgo y entro con muchos nervios al escenario. Mi abuelo decía que el que no siente nervios cuando sale a cantar o hacer su trabajo, mejor que se retire porque si no tiene nervios ya no podrá hacer más nada en su vida [ríe]. Él siempre decía: «El día que usted entre a cantar y no sienta nervios... ¡bájese del escenario!».

«Siento el dolor de la gente porque cuando era niña he pasado muchas necesidades»

-¿Qué es la identidad para usted?

-Todos estamos en el mundo para algo. Tenemos una vida porque hemos sido enviados para desarrollarnos, para hacer cada uno una tarea. Por eso existen médicos, arquitectos, zapateros, modistos, agricultores, fontaneros... Cada uno ha venido a aprender para poder entender qué significa la humanidad. Para mí eso es la identidad. La identidad es la música y su importancia.

-¿Olvidar las raíces es el mayor error del ser humano?

-Uh, sí señorita.

-¿Por qué?

-Porque si se olvidan las raíces se deja de tener valores. Los que tumban los árboles, los que roban o matan han olvidado sus raíces. Yo tengo nueve nietos. Algunos son músicos, otros son artistas, otros quieren ser médicos y a uno le gustan las matemáticas. Cada uno hace su trabajo. En ellos hay material humano para que se desarrollen, se conviertan en buenas personas en un futuro y sigan el camino correcto y siempre con orgullo.

-¿Qué es lo más fascinante de Mompox?

-La alegría más grande es cuando uno se va acercando y ve lo bonito que es [ríe]. Un lugar que parece una ciudad pero que no lo es. Primero se ven las chozas y después los edificios hechos con arcos.

-¿Suele acudir allí?

-Sí, suelo ir.

-¿Qué necesita Colombia?

-Colombia necesita de todo. Necesita muchas cosas. Pero esos elementos tienen que evolucionar a través de un sentido de pertenencia que todavía no tenemos desarrollado ni se ha despertado como debe ser en Latinoamérica. Hubo un tiempo en el que existió la posibilidad de que Colombia fuera un país ordenado, con disciplina y ante todo rectitud pero todavía no se ha materializado. Y esto no ha sucedido porque todo pasa por el filtro de la política y con la política no se construye ni se ordena un país. Aunque sí hace su papel. Pero nosotros, los músicos, manejamos el pentagrama musical, que es igual en todo el mundo y esa música es mi herencia. Seguiremos haciendo el mismo trabajo, al menos por mi parte. Mis herederos verán cómo lo gestionan porque tienen una misión bastante dura. Hacer conciertos por todo el mundo es duro y yo los he hecho con muchas dificultades y esfuerzo. Esa ha sido y es mi aportación.

«La música me permite vivir. He tenido mi recompensa en la música

-¿Por qué ocurre esto en su país?

-Ha ocurrido porque así ha sido la historia. Solamente ahora a través de las nuevas generaciones nos hemos dado cuenta de que tenemos indígenas en Colombia, que afortunadamente no nos los quitaron y empezamos a respetar su cultura. Pero una sola golondrina no hace verano, hace falta mucho más esfuerzo. Yo lo hago con mi música.

«Nunca he dejado de trabajar»

-Para poder financiar el disco 'Pacantó' (1999), tomó la decisión de vender la casa que tenía en Ciudad Jardín. ¿Qué estaría dispuesta a perder por la música?

-No creo que la música nos haga perder nada. En ese caso lo hice pensando que se podría recuperar la inversión y así fue. En mi caso me permite vivir, he podido comprar una casa que todavía estoy pagando. Yo puedo decir que he tenido mi recompensa en la música.

-¿Totó significa 'una persona pequeña con corazón grande'. ¿Así se siente usted?

- [Ríe] ¡Sí, claro que sí! Yo siento el dolor de la gente porque cuando era niña he pasado muchísimas necesidades en las épocas de la violencia. Por eso cuando llegan personas a la puerta de mi casa y me dicen que no tienen nada y que llegaron de Tolima -departamento de Colombia cercano a Bogotá- sin conocer a nadie intento ayudarles. Si uno tiene para dar, lo que sea, arroz, maíz, cobijo, hay que regalarlo, no venderlo sino entregarlo. Yo doy lo que tengo en un escenario, cantando, que es lo que más me gusta.

-¿Qué es lo que nunca ha dejado de hacer en todo este tiempo?

-Nunca he dejado de trabajar. Cuando vengo a Europa vengo a cantar pero nunca vengo de vacaciones o para descansar. Por ejemplo, yo viví en París cinco años pero nunca estuve en Versalles. Hoy precisamente estaba pensando en eso, en que nunca he estado en Versalles y cuando tenga la posibilidad es algo que me gustaría hacer, cuando me den la oportunidad de eso, de poder organizarme para tener un tiempo en el que no tenga nada que hacer.

-He leído que le apasiona 'Juego de Tronos'. ¿Cómo lleva la espera hasta el estreno de la ultima temporada?

-Pues estoy a la expectativa. Todas las películas parece que cuentan mentiras pero algunas cuentan verdades, como 'Juego de Tronos'. Este tipo de series te enseñan como surgió el viejo continente y las barbaries que tuvieron lugar. Por ejemplo, como cuando llegaron los vikingos, que mataban y degollaban a todo el mundo. Son partes de la historia que ahora no son fáciles de entender y para ello nos ayudan el cine y las series.

 

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