Kasabian, príncipes de Inglaterra, reyes del WARM UP

La actuación de Kasabian en el WARMP UP. /Nacho García / AGM
La actuación de Kasabian en el WARMP UP. / Nacho García / AGM

Carlos Sadness protagonizó uno de los conciertos más multitudinarios y celebrados de la jornada en un escenario Estrella de Levante donde cada canción era festejada con la furia bailarina de cien veranos

ALBERTO FRUTOS

La segunda edición del WARM UP Estrella de Levante terminó siendo el escenario perfecto para que Kasabian trajeran de vuelta su mejor versión en forma de trepidante sucesión de trallazos pop/rock de tradición, flema, costumbres y rugido puramente británico. Los de Leicestershire, liderados por los carismáticos Tom Meighan y Sergio Pizzorno, siempre entregados a la causa del espectáculo guitarrero en clave hooligan, subrayaron en la noche murciana que el regreso a la esencia vertiginosa de su primera etapa, más allá de quedar demostrado en su nuevo disco, el reivindicable 'For Crying Out Loud', alcanza las cotas de intensidad más relevantes cuando salta al directo. De esta forma, clásicos como 'Underdog', 'Empire', 'Fire' o una esplendorosa 'Days Are Forgotten' se combinaron a la perfección con 'Comeback Kid', 'III Ray (The king)' o 'You're in Love With a Psycho', canciones recién llegadas a un repertorio tan variado como satisfactorio. Si se trataba de equilibrar la balanza entre lo que un día fueron, lo que son y lo que podrían, o deberían, ser, Kasabian cumplió su objetivo.

En lo que respecta al resto de conciertos que pudimos disfrutar durante esta primera jornada del festival celebrada en el recinto de La Fica, conviene destacar la confirmación de Nunatak como una estupenda realidad que se sitúa cada vez más lejos de los terrenos de las promesas de futuro. Suyo fue el concierto más memorable de un escenario, el Thunder Bitch, que acogió también a unos Nada Surf y Sidonie que, debido principalmente a algunos desajustes de sonido y cierto descontrol escénico, no terminaron de cumplir las expectativas depositadas en ellos, pese a contar, en ambos casos, con puntuales destellos de genio. Sobre esas mismas tablas, El columpio asesino volvió a mostrar las credenciales de su personalísimo discurso musical, marcado por la distorsión y la melodía perdida en un enjambre de ruido tenso, mientras que Modelo de respuesta polar se presentaron en sociedad con un conjunto de canciones bien armadas, convincentes en un fondo y forma de emoción desbordada.

Entre concierto y concierto los 26.000 festivaleros que se citaron en este primer día pudieron descansar en los espacios de relax de Coca Cola y La Verdad, visitar la zona de Market o pasarse por el stand de Batiste en busca del mejor total look. Como ya es tradición, todos aquellos que no han tenido la oportunidad de asistir han podido disfrutar de los directos gracias a la retransmisión de Radio 3, emisora a la que Nada Surf ha dedicado un emotivo mensaje para agradecer su apoyo a la música independiente.

Por otro lado, Carlos Sadness protagonizó uno de los conciertos más multitudinarios y celebrados de la jornada en un escenario Estrella de Levante donde cada canción era festejada con la furia bailarina de cien veranos, dando paso a un Iván Ferreiro que transformó ese mismo espacio en un confesionario de pop elegante e intenso, delicado y exuberante hasta que, lástima, la electrónica machacona, insoportable e irritante de The Bloody Beetroots lo convirtió todo en fuego vacío y furia desoladora. Menos mal que, entonces, apareció la cumbia autotuneada, genuina y sorprendente de los gallegos Esteban & Manuel para quitarnos el mal sabor de boca de la manera más delirante y bailable posible.

Un punto y seguido para el WARM UP Estrella de Levante imposible de imaginar. Y mejor así.

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