«Hay una epidemia de narcisismo absurdo muy ligada a redes sociales»

Eric Griso y Arnau Blanch. / promocional
Eric Griso y Arnau Blanch. / promocional

Los barceloneses vuelven esta noche a Murcia con su pop aseado, ingenioso y buenrollista, dentro de una trayectoria tan breve como cargada de éxito

JAM ALBARRACÍN MURCIA.

Llegar y besar a la chica, mejor que al santo. Esto, tan inusual en el mundo de la música, es lo que les ha ocurrido a Arnau Griso, el dúo formado por los barceloneses Arnau Blanch y Eric Griso. Unos millones de visionados en plataformas digitales, un álbum -'Revolución bananera'- y un manifiesto (que empieza así: «El ser humano es capaz de lo mejor y de lo peor. Harás el bien si no te quieres reencarnar en una paloma») han hecho que sus canciones melódicas, sencillas y plagadas de absurdo y buen humor calen en un amplio sector de público. Aprovechando su concierto de esta noche en el Teatro Circo Murcia (21 horas, entre 12 y 16 euros) les propongo un trío. Telefónico.

-Las redes sociales han sido su gran plataforma. ¿Temían que estos 'streams' pudieran no traducirse en personas físicas?

-Eric: El punto de inflexión, el momento en que nos quisimos dedicar a la música, fue en el primer concierto que dimos, en el que vimos que estas visitas, que ya eran millones por aquel entonces, se traducían en personas que cantaban las canciones con caras sonrientes bajo el escenario. Realmente nunca hemos tenido miedo porque nunca hemos tenido ninguna expectativa. Hemos llegado aquí por amor a crear música, sin pensar en ningún momento en la acogida que pudiera tener. Por suerte ha enganchado con el público y nos damos con un canto en los dientes, que continúe siendo así.

«Tenemos que hacernos fuertes pero no de hielo, el peligro es que se te suba el ego y no la autoestima»

«Somos unos privilegiados que merecemos toda la caña que nos quieran dar»

-El buen rollo y el sentido del humor como factores innegociables, en su música e intuyo que en su manera de ver la vida.

-Arnau: Sí, es que cuando nos juntamos Eric y yo no nos sale de otra forma. Cuando compones en compañía, es difícil que te salgan las intimidades y las rayadas de cabeza que le salen a uno cuando compone solo, que suelen girar en torno a tus pequeños traumas y dolores, que como ya sabemos, el dolor es la mejor musa. En cambio, cuando estás en compañía te ves obligado a hablar de cosas más cotidianas o que puedan empatizar más y esto genera un contenido bastante más alegre o con ese toque de humor.

-No sé si habían hecho muchas salas pequeñas, pero eso de (casi) empezar llenando La Riviera debe lustrar el ego.

-Eric: Sí, a veces nos decimos que tenemos que hacernos fuertes pero no de hielo. Que cuando te pasan estas cosas corres el peligro de que, en vez de que se te suba la autoestima, se te suba el ego. Tenemos claro de donde venimos y que hace un año y medio no habíamos pisado aún un escenario y que ahora nos pensemos que somos alguien sería patético por nuestra parte.

-¿Qué es la anarquía respetuosa?

-Arnau: Básicamente es la típica frase que te decían en clase: «Tu libertad termina donde empieza la del otro», pero llevada a terreno propio: «Haz lo que te dé la puta gana pero respeta a los que tienes al lado». Ese es el único límite que impone esta filosofía de la revolución bananera.

-¿Supongo que eso de jugar con el humor, la buena onda y el absurdo les permite ser críticos sin que nadie se ofenda?

-Arnau: Sí, es lo que nosotros llamamos el 'sonrizasca', porque de hecho es una buena vaselina social. Esa forma de decir cosas que no te gusta escuchar, pero que como te lo dicen con una sonrisa en la cara y a través del ingenio, te da otra visión del contenido. Y eso nos permite hablar de cosas un poco más durillas y que el público lo acepte tranquilamente y con una sonrisa también.

-Eric: Creo que las dos claves para lanzar mensajes que pueden ser menos agradables son el humor, que como dice Arnau es un buen lubricante, y la autoflagelación. Se nos da muy bien humillarnos públicamente para que el resto de gente empatice con ese mensaje. Como yo soy una mierda te puedo decir que tú también lo eres, más o menos. Una teoría muy elaborada [ríen].

-En España tener éxito lo convierte a uno en sospechoso. ¿Les han dado caña ya en este sentido?

-Arnau: No. Y mira que nos podrían dar toda la caña del mundo y nos la mereceríamos, porque somos unos privilegiados en la vida.

-Eric: Y desde luego, ya éramos sospechosos antes de dedicarnos a la música [ríen].

-Pero entonces, todo esto del postureo, ¿mola o se nos está yendo de las manos?

-Eric: Se nos está yendo totalmente. Es innegable y lo puede ver todo el mundo. Hay una epidemia de narcisismo muy ligada a las redes sociales de la que todos somos partícipes y que acaba siendo un pestiño, además. Voy a comunicar en todo momento y a los cuatro vientos lo que hago en mi vida privada y en mi vida profesional. Me sigue gente que no conozco, pero necesito su aprobación... Es un absurdo.

-Son un poco el Bar Superficial, pero acudimos a diario.

-Arnau: Sí. Y ni siquiera sirven cerveza [se parten de la risa].

 

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